Pax universitaria, gremios “duros” firman propuesta Bullrich

La propuesta salarial realizada por el ministerio de educación sumó en el día de ayer la aceptación de la Conadu Histórica. En Córdoba, esta federación nacional está representada por ADUNCOR, sindicato rival a ADIUC. El hecho implicaría la normalización de las clases en los secundarios universitarios.

Secretario de Políticas Universitarias, Abog. Albor Cantard y funcionarios/as de la cartera, así como representantes del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional). Por CONADU HISTÓRICA participaron Luis Tiscornia (Secretario General y Paritario Nacional), Claudia Baigorria (Secretaria de Formación y Paritaria Nacional),
Secretario de Políticas Universitarias, Abog. Albor Cantard y funcionarios/as de la cartera, así como representantes del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional). Por CONADU HISTÓRICA participaron Luis Tiscornia (Secretario General y Paritario Nacional), Claudia Baigorria (Secretaria de Formación y Paritaria Nacional),

El acuerdo firmado la semana pasada por la gran mayoría de los gremios universitarios sumó ayer la adhesión de los sectores más combativos. La Conadu Histórica sumó su rúbricaen el día de ayer con lo que el conflicto salarial que involucraba a los docentes universitarios quedaría definitivamente cerrado por este año.
La última oferta del ministro Esteban Bullrich consistió en un incremento escalonado que prevé euna primera cuota del 18 por ciento en mayo, otra del 7,5 por ciento que se abonarán en septiembre, un tercer aumento del 7,5 por ciento en noviembre y por último un dos por ciento que será cancelado en diciembre. Además, el compromiso contempla una nueva apertura de negociaciones durante el mes de febrero próximo.
Esta propuesta tuvo una recepción positiva en gran parte del archipiélago de entidades gremiales que se disputan la representación de docentes de los centros de educación superior. La Conadu (enrolada en la CTA que dirige Hugo Yasky), Fedun (que responde a la CGT que lidera Antonio Caló) y Fagdut (que representa a los docentes de las universidades tecnológicas nacionales) aceptaron el ofrecimiento realizado durante la octava reunión. Los sindicatos Ctera y UDA, que participan por contar con afiliados en los establecimientos secundarios dependientes de las universidades, hicieron lo propio.
La Conadu Histórica, que responde a la CTA dirigida por Pablo Michelli, no había sumado su firma al entendimiento. En el acta que suscribieron las restantes federaciones, sus representantes paritarios hicieron constar que consultarían a sus bases antes de dar una opinión definitiva. La federación realizó su congreso de delegados en el que definió llevar una contrapropuesta al gobierno nacional. La misma planteaba una mejora del monto global, el mejoramiento de los plazos y una cláusula de revisión a partir del índice inflacionario.
Luego, en un plenario de secretarios generales realizado en el día de ayer resolvió finalmente sumar su firma a las del resto de las representaciones gremiales. La unanimidad del acuerdo implica el virtual cierre del conflicto salarial, por los menos por los nueve meses de vigencia del acta.
En Córdoba, la Conadu Histórica tiene su filial local en el gremio ADUNCOR, que reúne al activismo opuesto al ADIUC, asociación de base de la Conadu referenciada en la central que dirige Hugo Yasky. Si bien ninguna de las entidades representa a la gran masa docente de la UNC, la firma de todas las federaciones tendrá su impacto en los establecimientos secundarios que dependen de la Casa de Trejo.
Los delegados del Colegio Nacional de Monserrat y la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano son opositores a la conducción de ADIUC y, por lo tanto, reacios a aceptar los mandatos de la dirigencia gremial. En repetidas oportunidades, las asambleas de base de los secundarios universitarios resolvieron adherir a medidas de fuerza convocadas por Conadu Histórica desconociendo el alineamiento nacional de ADIUC.
Por esto, la adhesión de la Conadu Histórica a la oferta realizada por el ministerio de educación implicaría una garantía de normalización del dictado de clases en los colegios universitarios ya que no contarían, en principio, con ningún paraguas sindical nacional ni local que justificara la mantención de las medidas de fuerza.