No soy yo

El domingo pasado, en la ceremonia de entrega de los premios Billboard Music Awards, la cantante Kesha sorprendió al público con una sentida versión de “It Ain’t Me Babe”, el tema que Bob Dylan le dedicó en 1964 a su novia Suze Rotolo, con la que acababa de romper.

Por J.C. Maraddón
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ilustra-dylan-y-keshaHija de padres comunistas, Suze Rotolo nació en 1943 en Nueva York y creció durante el apogeo de la Guerra Fría, que entre otras cosas implicó una férrea persecución en los Estados Unidos contra todo aquel (o aquello) que trasuntara simpatías izquierdistas. Desde la cuna, ella mamó ese ideario tan poco saludable para una ciudadana estadounidense que residía en un país al borde de un enfrentamiento bélico con la Unión Soviética. Pero al llegar a la juventud se encontró con que la Beat Generation había abierto grietas por las que se colaban aires contraculturales. Y hacia allá fue su impulso vital.
En el fragor de las protestas contra los armamentos nucleares y la desigualdad racial, Suze se cruzó en 1961 en el camino del cantante Bob Dylan, que por aquel entonces empezaba a seducir al público del Greenwich Village con su repertorio folk. El flechazo fue mutuo e instantáneo, y la pareja inició un noviazgo que se prolongó a lo largo de tres años, durante los cuales Dylan alcanzó notoriedad universal. En los seis meses en los que ella se fue a Italia a estudiar en la Universidad, él escribió sus letras de amor más desgarradoras, que integraron su segundo disco, “The Freewheelin’ Bob Dylan”, en cuya tapa se los ve a los dos caminando por las calles del West Village.
Bajo el influjo de Suze, Bob Dylan radicalizó sus posturas políticas y se convirtió en un cantante de protesta, que respaldaba las luchas destinadas a mejorar las condiciones sociales de los más desprotegidos. Además, ella lo instruyó acerca de la obra de figuras literarias como Arthur Rimbaud y Bertolt Brecht, que cambiaron la manera en que Dylan abordaba sus letras; un giro que, con el correr del tiempo, le reportaría al músico un prestigio como escritor que lo convertiría en un eterno candidato al Nobel de Literatura.
Desavenencias en la pareja, salpicadas por el conocido affaire de Bob Dylan con Joan Baez, terminaron con una relación a la que alude la mayoría de las composiciones del cantautor en esos años. De hecho, el músico reveló detalles escabrosos de la ruptura en el tema “Ballad In Plain D”, del disco “Another Side Of Bob Dylan” (1964), donde trata a la hermana de Suze como una “parásita”. Posteriormente, Dylan se arrepintió del exabrupto, pero el desengaño amoroso no se iba a reflejar sólo en esa pieza de ocho minutos de duración.
El tema con el que cierra el disco se llama “It Ain’t Me Babe” (No soy yo, nena) y constituye una especie de anti canción de amor, en la cual quien canta le dice a su chica todo lo que él no está dispuesto a hacer por ella. En su ironía, la letra refleja el espíritu de una época en la que todo cambiaba, incluyendo los vínculos amorosos.
El domingo pasado, en la ceremonia de entrega de los premios Billboard Music Awards, la cantante Kesha sorprendió con una sentida versión de “It Ain’t Me babe”, que fue ovacionada por todo el auditorio. La presencia de Kesha estaba en duda, por los problemas derivados de la denuncia que realizó contra el productor Dr. Luke, a quien acusa de abuso sexual. Pero ella finalmente tuvo la oportunidad de rendir tributo a Dylan, a través de una de las canciones de su autoría más conocidas.
Por su parte, Suze Rotolo murió en 2011, a los 67 años, siempre fiel a su militancia y al digno manto de silencio con el que cubrió durante largas décadas los pormenores de la interrupción de su romance con la estrella folk. Más allá de esas minucias chismográficas, su presencia en la monumental obra de Bob Dylan se agiganta en el recuerdo a medida que pasa el tiempo.