Nicolás Brondo, historietista e ilustrador

“Hace años que ilustro portadas de libros, discos de bandas y notas para revistas. Hace tres años que tatúo y siempre digo que no soy tatuador sino un dibujante que sabe tatuar.”

El hombre con las venas de tinta

Por Santiago Pfleiderer
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brondo1Nicolás Brondo tiene 34 años, nació el 18 de febrero del 82. Entre su paso por la serrana localidad de Saldán y la asfixiante ciudad de los baches, el tipo supo hacerse tiempo y espacio para despuntar uno de los vicios, uno de los hobbies y uno de los trabajos más apasionantes: la ilustración. Historietista, ilustrador y tatuador. Brondo es dueño de un estilo que recrea influencias de los clásicos de DC Comics y de Marvel, pero también con una búsqueda que se acerca a lo siniestro, como si en cada línea hubiera algo que marcada el destino errante de sus personajes, antihéroes y seres más de las sombras que de las luces, como si su paso como estudiante de Cine hubiera dejado huellas. Además de haber publicado las novelas gráficas Manos de Ángel, Séptimo Círculo, Fauces de la Mente, Ignatius Tenía Razón y Ebrio, Nicolás fue co-editorialista de Llanto de Mudo, bastión del mundo editorial cordobés.

-¿Cómo nace tu pasión por el cómic?

-Como mis viejos veían que dibujaba sin parar superhéroes, monstruos y minas me empezaron a comprar comics. Mi abuela paterna me regalaba todas las semanas un comic de Superman y yo me los devoraba y los cuidaba como oro (todavía los tengo). Después me los empecé a comprar yo y a ser un poco más selectivo. Hoy tengo tres bibliotecas llenas y más de 15 cajas repletas de comics.

-¿Qué dibujantes, cineastas y escritores te inspiran a la hora de desarrollar historias y personajes?

brondo2-Puf… la lista es interminable. Desde muy chico que leo comics y novela y miro pelis, de hecho estudié Cine tres años. En comics siempre me gusto como guionista Alan Moore, Grant Morrison, Warren Ellis. Como dibujantes Dave McKean, J.H. Williams III, Rafale Grampá, Eduardo Risso, David Rubín, Dave Cooper. En cuanto a cineastas podria nombrar a Dave Lynch, Terry Gilliam, Alex de la Iglesia, Tarantino. Pero me quedo corto en los tres ítems.

-¿En qué derivó tu capacidad de ilustrador? ¿Sos tatuador?

-La ilustración siempre me gustó mucho. Poder contar una historia con solo una imagen es algo apasionante y complejo. Desde hace años que ilustro portadas de libros, discos de bandas, notas para revistas, etcétera. Hace tres años que tatúo y siempre digo que no soy tatuador sino un dibujante que sabe tatuar. Es todo un mambo esto del tatuaje que merecería una entrevista aparte porque tengo mis reservas y opiniones con respecto al mundillo, las técnicas y demás.

-¿Cómo llegaste a Llanto de Mudo?

-Entrando a la Galería Cinerama por Sucre hace como diez años caminando al pedazo por la ciudad.

-¿Quién fue Diego Cortés?

-Puf. No existe la breve descripción para hablar de Diego. Sólo voy a decir que teníamos la tercer mente, que es cuando laburas tanto tiempo con alguien que piensan lo mismo y casi al mismo tiempo, y que le debo muchísimo de lo que soy hoy como ser humano y como dibujante.

-¿Hay futuro para Llanto de Mudo?

-Con Paula Ferreyra -la mujer de Diego- siempre hablamos de que se podría resucitar a Llanto (la editorial cerró en febrero de este año) pero yo creo firmemente que el motor de la editorial era Diego y el ya no está. Me parece justo que Llanto de mudo se vaya con él.

-¿Qué reflexiones te traen los años de laburo editorial?

-Que es un laburo duro. Con muchas satisfacciones pero con un montón de pozos: emocionales y laborales. Editar siendo autor (no siendo autor es totalmente otra cosa) es un laburo injusto y áspero. Pero te ofrece conocer a mucha gente nueva y hacer libros que es lo más importante. La autoedición es algo a lo que podría dedicarme tranquilamente y disfrutarlo al máximo.

-¿Existe la historia perfecta?

-Sí, la próxima.