El Club de los Corazones Solidarios

Todos se suman a la demagogia y al facilismo. Y de paso, intentan dejar como un desalmado al presidente Mauricio Macri que, no obstante, ha ratificado su posición que es, además, una verdad rigurosa: políticas como la propuesta no hace más que agravar la situación al perjudicar a las empresas y arrinconarlas más aún, generando las condiciones de una recesión mayor.

Por Gonzalo Neidal
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2016-04-21_KICILLOF_MASSALlegó un momento inigualable para mostrar a todo el mundo cuan solidarios somos. Hay recesión. Peligra el empleo. Las empresas han disminuido sus ventas. Entonces, se ven obligadas a echar trabajadores y empleados. La razón es muy sencilla: no pueden sostenerlos.
Pues bien, en estos momentos difíciles es cuando aparecen los hombres sensibles a proponer solidaridad. Claro que siempre lo hacen con el dinero ajeno. Se han juntado legisladores de todos los tonos de peronismo para tratar de aprobar una ley que prohíba o bien que endurezca las condiciones hacia las empresas que despidan gente. De ese modo, muestran a la sociedad toda lo bueno que son y cómo se preocupan por el prójimo que atraviesa dificultades.Los legisladores piensan que el receso se para con leyes.
Es interesante ver y retener cómo coinciden en este tipo de políticas típicamente populistas todas las variantes del peronismo. Desde los revolucionarios kirchneristas hasta la gente de Sergio Massa y otros sectores a los que se suele ponderar por moderados.
Todos se suman a la demagogia y al facilismo. Y de paso, intentan dejar como un desalmado al presidente Mauricio Macri que, no obstante, ha ratificado su posición que es, además, una verdad rigurosa: políticas como la propuesta no hace más que agravar la situación al perjudicar a las empresas y arrinconarlas más aún, generando las condiciones de una recesión mayor.
La oposición procura sumar puntos mostrando lo buena que es y poniendo a Macri en el lugar de un tipo que sólo piensa en cómo favorecer a los ricos.
Se trata de una propuesta típicamente populista. O peronista. Razonan el funcionamiento de las empresas con los criterios con que manejan el estado: como si fuera un barril sin fondo, que puede gastar todo lo que se le pida. Esta actitud demagógica, por supuesto, en nada favorece la marcha de la economía. Ni la seducción a los inversores extranjeros.
Los diputados que proponen esta ley debería comenzar dando el ejemplo y tomando ellos, de su propio peculio, dos o tres empleados cada uno, como contribución a la mejora del nivel de ocupación.
La propuesta de los legisladores, además de la hipocresía y demagogia que encierra, contiene también algunas ideas y conceptos que son típicos del populismo. Uno, que las empresas pueden absorber empleados aunque no los necesiten. Y cuando hablamos de empresas no necesariamente apuntamos a las que tienen centenas de trabajadores y empleados sino aquellas pequeñas y medianas con tres, cuatro o diez empleados a los que no puede sostener en condiciones de una baja en las ventas.
La otra idea que supone un proyecto como el presentado es que los empresarios merecen ser castigados si no pueden sostener el empleo que ellos, los propios empresarios, han construido laboriosamente con riesgo de su capital y recursos.
Es como si los legisladores, y una parte de la clase política,no comprendieran cómo funciona la economía. Los empresarios, de cualquier nivel, aspiran a expandir su nivel de actividad y ello casi siempre supone la incorporación de trabajadores. Si les va mal, entonces todo se revierte y deben desprenderse –contra su voluntad- de gente para la que ya no tienen trabajo.
En política, lo difícil es decir que no. Cada uno de nosotros podría proponer decenas de iniciativas “solidarias” que mostrarían lo sensible y bienintencionados que somos pero que no podrían financiarse.
Pero la imprudencia y la irresponsabilidad de quienes no gobiernan es notable. Y destructiva. Además, proponer este tipo de acciones proporciona a la oposición un beneficio adicional: dejar al presidente como un ogro despreocupado del destino de los que pierden su empleo y pasan a revestir como desocupados.
La iniciativa de los diputados peronistas se inscribe en el camino que conduce a una realidad como la de Venezuela, donde se construye un infierno en nombre de la salvación de los pobres.
En el fondo, pareciera que no se ha entendido el significado y la orientación del gobierno de Cristina. Sus políticas facilistas, prebendarias y demagógicas seducen a peronistas de todos los colores. O casi.