Tercer año de caída para la industria

La mejora de la competitividad externa no compensa la menor demanda interna y de Brasil. En este período habría una contracción del PBI del 1,5%.

p12-1Las perspectivas para el nivel de actividad no son alentadoras este año ya que el gobierno corrigió  los profundos desequilibrios macroeconómicos heredados en pos de crecer en el mediano plazo. En ese marco, Ecolatina prevé una contracción del PBI en torno de 1,5% (si tras la caída del primer semestre se logra estabilizar el nivel de actividad en la segunda mitad del año). Salvo contadas excepciones, la mayoría de los sectores enfrentan un panorama recesivo. La industria no es ajeno a este contexto.
El sector manufacturero es clave por su importancia en la generación de valor agregado, empleo y exportaciones. En la última década la industria explicó más de 10% del crecimiento del PBI y es la actividad que genera la mayor cantidad de empleo formal de la economía (casi 20% de los registrados). Asimismo, en lo que respecta al comercio, las exportaciones de manufacturas (de origen agropecuario e industriales) representan aproximadamente 72% del total (31,5% si excluimos la agroindustria).
Siendo el 2016 el tercer año consecutivo de caída de la actividad industrial (acumularía una contracción de casi 7% respecto de 2013), la pregunta que surge es cuándo volverá a retomar la senda de crecimiento el sector.
“Si los planes del gobierno resultan como lo esperado, el año que viene la demanda interna volvería a estar pujante, vía mayores inversiones y consumo de las familias, pero Brasil continuará condicionando el frente externo”, señala el informe.
La clave para un crecimiento sostenible del sector –según Ecolatina- es garantizar condiciones macroeconómicas que permitan una mayor integración de la industria a nivel interno (con el resto de los sectores) y externo (cadenas globales de valor). El desafío industrial consiste en fomentar la complementariedad regional para ganar escala, e invertir en tecnología e infraestructura para lograr un verdadero proceso de mejora continua de la productividad.
Los primeros indicadores del año no son auspiciosos: en el primer bimestre la actividad industrial se habría estancado, y de hecho en febrero el sector volvió mostrar caída en términos interanuales. El reporte sostiene que el repunte de la producción manufacturera en enero estuvo exclusivamente vinculado al aumento de la molienda de oleaginosa.
Según datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), en enero la producción fabril trepó 0,7% interanual pero la caída habría sido de casi 5% si se excluye el boom de molienda de oleaginosa generado por la venta de granos acopiados.
La caída de producción industrial en los últimos dos años está asociada a múltiples factores, como la pérdida de competitividad externa ante el aumento de los costos internos en moneda extranjera; las restricciones cambiarias, que afectaron el proceso productivo ante la falta de insumos importados y la imposibilidad de remitir utilidades; descapitalización en infraestructura (la pérdida del auto-abastecimiento energético es un claro ejemplo); freno de la demanda externa (desaceleración mundial y recesión en países vecinos); y represalias de los socios comerciales por las trabas a las importaciones.
Para Ecolatina las primeras medidas del macrismo se concentraron en resolver el estrangulamiento del sector externo. La eliminación/reducción de los derechos de exportación, la posterior devaluación y la apertura del cepo redujeron el atraso cambiario heredado. En lo que respecta específicamente al sector manufacturero, la suba del tipo de cambio tras la salida del cepo significó una ganancia real efectiva de aproximadamente 50% si consideramos la quita de retenciones.
La mejora de la competitividad externa podría apuntalar la performance del sector manufacturero. Sin embargo, no se espera un repunte de las exportaciones industriales por el deterioro de la demanda externa. La fuerte recesión que afecta a Brasil, la caída del precio internacional de los commodities y la sobreoferta de producción China desalienta a diversas ramas industriales claves en el entramado productivo local. Entre las más afectadas se encuentran la automotriz, la industria petrolera, y la siderurgia.