Rumbo al bronce

Una diputada kirchnerista acaba de hacer una promesa que seguramente le abrirá las puertas del cielo, en el caso de que cumpla con ella. Si el Papa Francisco está atento, es muy probable que acceda a canonizarla rápidamente para ofrecerla al mundo como un ejemplo a seguir.

Por Gonzalo Neidal
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2016-04-18_LLANOSUna diputada kirchnerista acaba de hacer una promesa que seguramente le abrirá las puertas del cielo, en el caso de que cumpla con ella. Si el Papa Francisco está atento, es muy probable que acceda a canonizarla rápidamente para ofrecerla al mundo como un ejemplo a seguir.
La diputada nacional kirchnerista Ana Llanos, de Chubut, –de ella se trata- afirmó que “durante cuatro años voy a ser decente, muy rígida, no me van a poder arriar”.
No es preciso tener entrenamiento lacaniano para percibir que Llanos plantea su conducta futura como si fuera un cambio en su comportamiento habitual. Dice que será decente durante cuatro años, lo anuncia como una novedad y una modificación de su actuar anterior. Como si fuera a tomarse un descanso en su rutina y, al comunicarlo, parece pretender que su nueva forma de actuar sea considerada un mérito digno de nuestro aplauso o, ¿por qué no? de un premio mayor, en bronce.
Lo que debería ser un comportamiento completamente normal, que ni siquiera merezca mención alguna, para la diputada se trata de un mérito extraordinario y digno de ser publicitado como una cualidad meritoria por lo inusual.
Lo lamentable es que quizá la diputada tenga razón: no robar durante cuatro años probablemente deba ser premiado como un estímulo al buen comportamiento. Aunque sea con un diploma. Y podríamos agregar también otros buenos comportamientos. No traficar drogas, por ejemplo. O no conducir borrachos.
Pensándolo bien, no hay que restarle mérito a la diputada: ella se está proponiendo buena conducta durante un tiempo que es el doble del que recomendara el filósofo contemporáneo Luis Barrionuevo para sacar el país adelante.
La diputada no lo aclaró pero suponemos que su rapto de decencia incluirá también la concurrencia perfecta a las sesiones y reuniones de comisión, el estudio de todos los problemas sometidos a consideración de la Cámara, la elaboración de algún proyecto de ley útil y otras cuestiones similares atinentes al cargo que se propone honrar.
Quizá esta conducta de la diputada Llanos sea producto de los tiempos que corren, con jueces muy diligentes que encarcelan a los funcionarios y empresarios que se portan mal y se quedan con dinero público. Pero mejor pensemos bien, también es probable que la elección del camino de la decencia sea producto de su libre decisión.
A su favorquizá deba computarse que, tratándose de una diputada del Frente para la Victoria y teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, es probable que su opción por la decencia deba ser valorada doblemente.