Con inversiones, Provincia pisa en Capital (participa a Mestre)

Con la bandera de seguridad, Juan Schiaretti hace pie en los barrios de la ciudad, terreno esquivo para el peronismo en términos electorales.

Con la bandera de seguridad, Juan Schiaretti hace pie en los barrios de la ciudad, terreno esquivo para el peronismo en términos electorales. Entre las tropas del PJ Córdoba circula con fuerza la versión que el gobernador Juan Schiaretti buscará un segundo mandato. Juan Schiaretti no lo confirma, pero tampoco lo niega. La prudencia del contador es comprensible si se tiene en cuenta su perfil ejecutivo que prioriza la gestión, ante los entuertos partidarios. Salvo cuando las circunstancias lo requieren. No extraña que sea el mismo mandatario provincial quien pida a sus adláteres evitar la partidización de acciones de las acciones de gobierno.
Por caso, para el prime del Rally Mundial que se correrá a metros del casco céntrico de la ciudad (en zonas aledañas al Panal), Schiaretti pidió que los asistentes del partido fueran de “civiles”, nada de banderas o cotillón que remita a actividad política. Si bien la prioridad sería la gestión, sería imposible ocultar las ocupaciones políticas del gobernador. Todo acto significa y en las arenas de la política, seguro que son posibles las lecturas.
En la noche del lunes, Schiaretti y sus funcionarios dedicaron anuncios para vecinos de la ciudad. No fueron mediáticos, sino con un acto en barrio Congreso de la seccional 10º. El gobernador presidió la reunión constitutiva del Consejo Barrial de Prevención y Convivencia del Cuadrante Congreso. Se trata de espacios que debieran funcionar como nexos entre los promotores barriales y la policía de la Provincia.
Con la bandera de la seguridad, Schiaretti hace pie en las seccionales de la ciudad, terreno esquivo si se quiere para el peronismo en materia electoral. Si bien los referentes del partido de gobierno durante más de una década (UpC) realizó fuertes inversiones (posiblemente las únicas ante las deficiencias crónicas de las arcas municipales), la conquista no se produjo. La cooperación con el intendente Mestre debe ser leída en esa línea. Razón que explica porque en algún punto el “pacto” entre ambos comenzará a ser insostenible. Mestre no tiene otra opción que intentar la llegada del radicalismo al Ejecutivo provincial.
Conviene reparar en un punto: Schiaretti comprometió fondos para luminarias LED para barrios del cuadrante Congreso, obras de repavimentación y expropiación de tierras para la construcción de viviendas. Para los más perspicaces el anuncio llega en un momento donde el responsable del Palacio 6 de Julio se encuentra fuertemente cuestionado por el estado general de la ciudad tras las lluvias. Los baches y partes de la ciudad en penumbra son los reclamos recurrentes.
Desde el peronismo niegan las elucubraciones, incluso dejan en evidencia que Mestre fue invitado al acto. Arriesgan, algunos peronistas informados, que al mismo Intendente le sirve las acciones de la Provincia dentro del ejido urbano. Es cierto, si se tiene en cuenta que la administración municipal ya está abriendo el paraguas para el pago de sueldos, sobre todo cuando llegue el momento de completar la segunda cuota de aumento al Suoem y el aguinaldo con la liquidación de junio. Ahora bien, las acciones del radical en materia de prevención del delito y la inseguridad son acciones a futuro. Un recorrido que podrá exhibir dentro de tres años y medio en las acciones proselitistas por el recambio institucional en todos los niveles del Estado.
Como viene sucediendo, pese a cruces entre funcionarios provinciales y municipales por algunos temas o dichos, Schiaretti y Mestre se mostrarán juntos y trabajando mancomunadamente. Algunos dirigentes del PJ Capital ya le ponen una fecha en la que quedará pausado el idilio: en abril del año próximo, el andamiaje del peronismo local comenzará a moverse.