La Justicia tiene una nueva oportunidad con Daniele

La fiscal Eve Flores citó a declarar al dirigente sindical tras sus declaraciones en la asamblea general del pasado martes. La acción responde a la presentación de un funcionario municipal que se sintió agraviado. El titular del Suoem tiene antecedentes similares por incitación a la violencia, que fueron dispensados por los magistrados de turno.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

ilustra daniele buscadoLa era del diálogo pareció llegar luego del maratónico año electoral que pasó y el posterior recambio institucional. En Córdoba, la consigna dialoguista se impuso de arriba hacia abajo y viceversa, en cada uno de los niveles del Estado. Mauricio Macri, Juan Schiaretti y Ramón Mestre hacen gala, en cuanto pueden, de los frutos de relaciones aceitadas basadas en el intercambio permanente.
En este nuevo contexto político que pretende transformarse en la antítesis del gobierno anterior – al menos en la provincia que lleva la delantera en su antikirchnerismo- parece que cualquier improperio o comportamiento que atente contra las nuevas reglas de juego, será denunciado. Cada uno de los miembros del pacto toma como causa propia y militante la defensa del dirigente en apuros. Parece que no hay lugar siquiera para las chicanas tan propias de la cultura política. Inadmisibles serán, por tanto, aquellas declaraciones injuriosas. Al gobernador de la Provincia le tocó desautorizar públicamente a su esposa y funcionara luego que dijera, en el marco de una entrevista, que la primera etapa de la gestión mestrista había estado marcada por la corrupción.
El mandamás del Suoem, Rubén Daniele, hizo lo que acostumbra, desestimando el juzgamiento social de sus actuaciones y declaraciones. En toda asamblea general, el responsable del Suoem se muestra lenguaraz, condimenta su perorata con insultos y ademanes marcados. Lenguaje oral y corporal que debería reforzar en sus afiliados el concepto de “líder combativo”. Necesita de tales recursos discursivos, más que nunca, si se recuerda que sufrió algunos reveses en manos del Ejecutivo municipal.
Decíamos, Daniele desarrolló su libreto. Pero en un escenario equivocado. En el reino del diálogo, la paz y el amor no se perdonan los agravios. Funcionarios municipales y el propio intendente no le dejaron pasar la frase más descollante del discurso de la asamblea general que encabezó en la explanada del municipio el pasado martes. Circuló por todos los medios y redes. Igual, la recordamos: “Es mentira que a alguien se le pueda cruzar por la cabeza rifar un centavo de salario por cuatro tilingos criados en el alcohol y la droga; corruptos de mierda”.
El poder político se blindo completo. Schiaretti manifestó su enfático respaldo al Intendente. Por su parte, Mestre calificó las declaraciones como “irrespetuosas”. A renglón seguido, escogió las palabras acordes con la nueva etapa. “Vamos a seguir apostando a la paz social y al diálogo. Creo que los argentinos votaron que se termine la patota que tiene que ver con el sindicalismo, con actitudes violentas”, expresó Mestre.
Luego se diferenció de Daniele, con quien comparte notoriedad y responsabilidad pública por sus respectivas funciones: “Soy un ciudadano más, pero tengo una enorme responsabilidad institucional. Muchas veces me muerdo la lengua cuando tengo diferencias con diferentes personas o diferentes sectores, porque una declaración mía, siendo el titular del Poder Ejecutivo municipal, puede generar un mal ejemplo o una situación que no es correcta”.
De la concordia que se observa en la política no puede quedar afuera la Justicia, un poder fundamental que muestra ejemplos reiterados de enajenación y distancia con el ciudadano. Lo cierto es que, en Córdoba, ha dado algunas muestras que indicarían que algo parecido a la sintonía de poderes estaría ocurriendo.
Recuérdese que a inicios de diciembre pasado, cuando el conflicto por el ESOP alcanzaba su pico máximo, el fiscal Rubén Caro ordenó el desalojo del quinto piso de la Municipalidad, tomado por activistas que pretendían impedir la liquidación salarial con descuentos. El gremio concretó el repliegue antes que se hiciera realidad la amenaza judicial de un desalojo con Gendarmería.
La hora de la Justicia parecía llegar, luego de años de distancia, al menos en los conflictos del intendente de turno con el invariable paladín de los municipales. Daniele debería haber tomado nota del nuevo escenario y pensar con mayor frialdad su estrategia sindical, al menos en su verbalización.
La fiscal de Instrucción Eve Flores citó a Daniele para que explique sus polémicas afirmaciones, luego de la presentación judicial que realizó el secretario General del municipio, Daniel Arzani, al sentirse “completamente agredido”. Un paso hacia delante de la magistrada que, de proceder, dejaría al sindicalista en una situación delicada.
Con clases de apoyo en una escuela de barrio Nueva Córdoba compensó la situación de violencia y destrucción del patrimonio público durante una de tantas trifulcas que el Suoem protagonizó con el ex intendente Daniel Giacomino. Si el magistrado actuante por los sucesos de junio de 2009 le concedió al sindicalista una “probation” por su instigación a la violencia colectiva, precisamente porque Daniele no tenía antecedentes; a esta altura nadie ignora que el dirigente se convirtió en un reincidente. La Justicia tampoco debería hacerlo.