El gasto público le pone un piso a la inflación

En una década subió doce puntos del PBI. Es clave reducir el déficit fiscal  y reconstruir el Estado.

_MG_8729Hace pocas semanas el ministro Alfonso Prat Gay expuso sus metas de reducción de la inflación; el año terminaría con un índice de alrededor del 25% (cifra con la que el Gobierno pretende limitar las paritarias).  Para la consultora Idesa  para cumplirlas –aunque las califica de “modestas”- se requiere de un programa integral de reducción el gasto público. El reporte plantea que “abordar los bolsones más visibles de empleo público espurio es apenas uno de los componentes” y que  son más importante como determinantes del crecimiento del gasto público  “la expansión indiscriminada de jubilaciones sin aportes y subsidios económicos a empresas”.
La meta de inflación es de entre 20 y 25 por ciento anual. Se trata de un nivel inferior al del 2015, pero no muy diferente al registrado en períodos anteriores. Prat Gay planteó también que el ritmo de crecimiento en los precios irá disminuyendo progresivamente hasta alcanzar niveles de un dígito entre los años 2018 y 2019. Comparado con otros países, incluso los vecinos, se trata de metas “muy modestas”, según Idesa.
“Hay un reconocimiento de que la Argentina no sólo sufre una de las inflaciones más altas del mundo sino que la seguirá soportando por varios años más”, agrega.
Para los economistas de la consultora el principal motivo es el muy alto déficit fiscal. Aun con record de presión tributaria, los ingresos no alcanzan para cubrir las erogaciones del Estado:  “La consecuencia es una masiva emisión monetaria que impacta sobre los precios. Esto marca la importancia crucial de encarar un programa integral de reducción del gasto público”.
Para abordar la tarea de disminuir el gasto público es importante identificar los principales componentes del incremento. Según los datos del Ministerio de Economía, entre 2004 y 2014, la presión impositiva nacional creció 8 puntos porcentuales del PBI mientras que el gasto público 12 puntos del PBI.
Dentro del crecimiento del gasto se destacan el de personal e insumos que subió dos puntos porcentuales del PBI; el previsional se incrementó cuatro puntos porcentuales del PBI; el  destinado a subsidios económicos (tarifas y empresas públicas)  evolucionó el equivalente a cuatro puntos.
Idesa plantea que los datos revelan que sólo estos tres componentes explican diez de los 12 puntos porcentuales de PBI que subió el gasto público. Además, si bien el exceso de contratación de personal en el Estado ha sido un factor importante de expansión, no fue el principal. Una mayor incidencia cuantitativa tuvo la expansión del gasto previsional vía el otorgamiento indiscriminado de jubilaciones sin aportes y los subsidios para sostener el retraso de las tarifas de servicios públicos y los déficits de las empresas del Estado.
Los primeros pasos tendientes a corregir las manifestaciones más visibles de uso del Estado para distribuir empleo a militantes, familiares y amigos; pero frente a la magnitud del déficit fiscal, es “imprescindible” –según el informe- incorporar en la agenda de políticas públicas la revisión de las reglas que rigen el sistema previsional, reducir los subsidios económicos normalizando las tarifas de servicios públicos y erradicar las ineficiencias, abusos y corrupción en las empresas del Estado.
Para Idesa  son igual de importante  los aspectos cualitativos: “ La sistemática depredación y colonización que sufrió el Estado plantea un enorme desafío de reconstrucción. Aunque el sector público nunca tuvo tantos empleados, en los niveles centrales y en numerosas delegaciones del interior, la gestión de la asistencia social se privatizó en las organizaciones sociales”.
“Los conflictos en Jujuy demuestran las resistencias que se enfrentan para lograr que el Estado recupere la gestión. Fenómenos parecidos ocurren en las empresas públicas como lo señala el caso de Aerolíneas Argentinas donde gran parte de los subsidios que se le transfieren son apropiados por intereses privados”, agrega.
El reporte subraya que hay que asumir que la inflación, con todas sus secuelas económicas y sociales negativas, seguirá siendo alta por varios años. La principal razón son las dificultades para financiar el alto déficit fiscal, aún en un escenario de nuevo acceso al crédito internacional. Esto marca la importancia de que todas las áreas del sector público adopten “criterios de austeridad y simultáneamente incorporen innovación y profesionalismo”.