Conmoción en UNC por dichos de Iriondo, decana de Famaf

En esa reunión realizada a las 19, en la sala de reuniones del Rectorado (2º piso del Pabellón Argentina), Tamarit formuló su ya célebre “oferta académica”: ¿quién me apoya?

Por Gabriel Osman
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ilustra mirta iriondoLos dichos de la decana de Famaf, Mirta Susana Iriondo, en la reunión del miércoles pasado de apoyo a la candidatura a la reelección de Francisco Tamarit -“Me importa un carajo lo académico”- han producido una verdadera conmoción en la UNC y probablemente marcado un antes y un después en las chances reeleccionistas del actual titular de la Casa de Trejo y Sanabria.
“A mi ni me interesa un carajo lo académico, no me importa. Yo no soy universitaria ni me interesa. Yo provengo de la militancia partidaria, soy peronista kirchnerista. Como Pancho (Tamarit), con el cual venimos trabajando para gobernar la Universidad”, son las palabras textuales de Iriondo que han recorrido como reguero de pólvora las redes sociales y los ámbitos universitarios.
Es infrecuente sino inédito escuchar tamañas palabras de boca de los atildados docentes de la unidad académica que, junto a Ciencias Químicas, es la de mayor prestigio en la UNC. Infrecuente y paradójico. Porque hace apenas días, LIGO, el observatorio experimental de detección de ondas gravitacionales, confirmó predicciones de Albert Einstein, verificables en fenómenos cósmicos masivos tales como choque de galaxias, explosión de supernovas, formación de agujeros negros, etcétera. La vocera de LIGO que tuvo a su cargo dar a conocer la constatación del fenómeno, el pasado 11 de febrero, fue Gabriela González, egresada de Famaf.
Se trata de dos egresadas del Famaf con destinos muy diversos. Algunos se han apresurado a afirmar que el descubrimiento de LIGO (la sigla proviene del inglés Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) pone a este grupo de científicos, González incluida, en la competencia por el próximo Nobel de Física. Las sentencias de Iriondo también recorrerán los claustros estas semanas por motivos bien que distintos.
Aunque tremendamente incómodo para las pretensiones de Tamarit, Iriondo es una funcionaria volcánica que se supo desempeñar como subsecretaria de Investigación Científica de Defensa cuando era ministro de Defensa Arturo Puricelli, en el gobierno de Cristina Kirchner. Su renuncia al cargo se produjo en medio del escándalo por el embargo de la fragata Libertad en el puerto ghanés de Tema, sumado a la interna entre Arturo Puricelli y la ministra de Seguridad Nilda Garré.
Aunque no le faltan pergaminos científicos, esta política devenida en física y matemática –según su propio orden de prioridades- tiene una historia de resistencia en los años ’70. Fue secuestrada cuando tenía 20 años (1977), torturada en La perla por los militares de la dictadura y luego exiliada en Suecia. Volvió al país en los ’90, cuando ocupó el primer peldaño docente en Ciencias Químicas como Jefa de Trabajos Prácticos en la Unidad de Matemática, entre 1996-1998. Su carrera ni tampoco su formación se detuvieron allí. Es Master en Ingeniería Física, Licenciada en Física Teórica, Doctora en Matemáticas, etcétera. Ha sido docente en Químicas, Famaf y en el Instituto Aeronáutico, desde donde desarrollo buenos vínculos con los militares (un periplo propio de muchos montoneros o filo montoneros).
¿Por qué se le salió la cadena? ¿Por qué dijo lo que dijo, cuando la fórmula de confrontación de Tamarit con su ex rival en 2013, Alfredo Blanco, era: “Blanco es la política; yo, la academia”. Es un misterio, aunque la militancia K tiene estos excesos. El “relato” ha dicho y reiterado hasta el hartazgo que el kirchnerismo cambio el país. Los que más creyeron este discurso fueron los profesionales de “la década ganada”.
Pero en Córdoba es donde menos crédulos tienen, como quedó demostrado en las recientes elecciones. Sin excesos, se puede decir que la UNC es hoy una ínsula rodeada de un mar de antkirchnerismo. Es un contexto que no beneficia las posibilidades de Tamarit, que incluso quedó en evidencia en la reunión en la que pronunció Iriondo sus penosas palabras.
A esa reunión asistieron nueve decanos: Iriondo (Famaf), Gustavo Chiabrando (Químicas), Myriam Kitroser (Artes), Diego Tatian (Filosofía), Roberto Terzariol (Ingeniería), Mirta Lutri (Odontología), Elena Pérez (Lenguas), Marcelo Yorio (Médicas) y Pedro Yanzi Ferreira (Derecho). Es decir, cuatro incondicionales y cinco más distantes, aunque algunos con posturas funcionales al actual rector.
En esa reunión realizada a las 19, en la sala de reuniones del Rectorado (2º piso del Pabellón Argentina), Tamarit formuló su ya célebre “oferta académica”: ¿quién me apoya? Hubo expresiones entusiastas y un poco más, como la de Iriondo, y palabras de algunos menos convencidos que inquirían sobre su proyecto. Es decir, más distantes o, al menos, no incondicionales. Y fue esto lo que sacó de las casillas a la decana de Famaf.
Tal vez las palabras de Iriondo terminaron por remover las dudas que tenían. Tal vez no, porque en la UNC hay un “seguidismo” consistente a apostar siempre a ganador. Si “Pancho” Tamarit logra reunir una masa crítica de adhesiones, allí irán esos votos, comprando a la decana de Famaf en el combo.
Pero es probable que exabrutos como el del miércoles marquen un punto de inflexión que le será difícil de sortear al actual oficialismo. Como le fue muy difícil al hoy rector la expulsión del ex de Médicas, Gustavo Irico, a manos de Carolina Scotto, que él debió luego repatriar. Claro, entonces gobernaba el kirchnerismo y en la Secretaria de Políticas Universitarias, hoy en manos de un hombre de la cantera franjista Albor Cantard, estaba Martín Gill.