Unquillo: Fabrissín descomprime disputa con municipales

Los trabajadores municipales de Unquillo dispusieron pausar sus protestas, al iniciarse ayer una nueva ronda de negociaciones entre el Ejecutivo local y el respectivo sindicato.

Tras un agitado inicio de año en la localidad de Unquillo, se renovó la expectativa de la comunidad local ante la reapertura del proceso de negociación entre el Sindicato de Empleados Municipales y el Ejecutivo, encabezado por su titular Jorge Fabrissín.

En declaraciones a la prensa, Fabrissín admitió la posibilidad de recontratar a una parte de los agentes desvinculados, acción con la cual podría llegar a un acuerdo con el Sindicato para normalizar el funcionamiento de la Municipalidad serrana.

Ante la expectativa de la reunión que se llevó a cabo el mediodía de ayer, los empleados levantaron temporalmente las protestas.

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Despidos conflictivos

El conflicto se originó cuando, a poco de producirse el recambio de gobierno en el que Fabrissín, vecinalista aliado a Unión por Córdoba, reemplazó al juecista Germán Jalil, se decidió la desvinculación de un considerable número de agentes municipales.

La cantidad de despedidos superaría los 150 empleados, un tercio de los cuales revestían hasta ese momento como empleados de planta permanente. Además, el Ejecutivo municipal unquillense decidió no renovar contratos que vencían el pasado 31 de diciembre.

Las razones enarboladas por Fabrissín se relacionan al debilitado estado de las finanzas municipales. A pesar del fuerte enfrentamiento que mantiene con el actual intendente, su antecesor Jalil convalidó dicha situación, describiendo como las inundaciones sufridas durante el año pasado habrían desbalanceado las cuentas locales.

De acuerdo al exmandatario, el gobierno local no solo habría invertido en infraestructura y contención de los vecinos afectados, sino que también se los eximió del pago de tasas e impuestos municipales, por lo que las arcas locales se vieron fuertemente afectadas. Sin embargo, Jalil se ocupó de defender su gestión y asegurar que la responsabilidad por los despidos es exclusiva del nuevo gobierno.

El reclamo por los despidos en la municipalidad de Unquillo se convirtieron en una causa enarbolada no solo por el respectivo Sindicato de Empleados Municipales, sino que fue acompañada por un amplio espectro de organizaciones sociales y políticas filokirchneristas de la capital provincial y de otras localidades. Curiosamente, entre ellas se encontraba la agrupación estudiantil La Bisagra, que responde al rector kirchnerista de la UNC, Francisco Tamarit.

Los mismos habrían encontrado en la localidad serrana una versión a medida para replicar las protestas contra la desvinculación de empleados públicos que se repiten en Capital Federal a raíz de medidas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri.

 

Disputa ancestral

La disputa entre Fabrissín y su antecesor Jalil tendría un antecedente con tintes personales, de acuerdo a lo relatado por el exmandatario en declaraciones a Cadena 3.

Con el fin de caracterizar el supuesto perfil anti-estatista de su sucesor, Jalil relató una historia familiar. De acuerdo al relato, cuando a fines de los noventa Fabrissín ejerció la Intendencia local, procedió a desvincular “cinco empleados municipales” que, según Jalil, pensaban ideológicamente distinto al mandatario.

Entre esos cinco empleados, se encontraba el padre de Jalil, quien posteriormente llevó el caso a la Justicia y terminó ganando el caso con el municipio local. El relato finalizó con el descenlace de la disputa, en el que al propio exintendente Jalil le tocó ejecutar el pago de la indemnización de su padre.

 

Nueva ronda de negociaciones

Las protestas entraron ayer en un cuarto intermedio por la apertura de una nueva ronda de negociaciones. La primera reunión se llevó a cabo ayer en el ministerio de Trabajo de la Provincia, y contó con la participación de representantes del Ejecutivo local, del Sindicato de Empleados Municipales y de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Córdoba.

En los últimos días, Fabrissín hizo saber que una parte de los desvinculados volverían a trabajar en el municipio. Sin embargo, lo harían en calidad de contratados, incluso aquellos que habían sido designados en planta permanente en la gestión anterior. Ese es uno de los puntos en mayor discusión en las nuevas conversaciones con el gremio.

En caso de no resolverse, el conflicto podría afectar la realización de los tradicionales corsos de Unquillo, que constituyen tanto un divertimento y como una actividad económica para los lugareños. De solucionarse, esto implicaría el final del único conflicto de su tipo en la provincia de Córdoba, reduciendo las actividades estivales, en cambio, de una parte del colectivo K mediterráneo.