Acuerdo parlamentario con Macri en la agenda del Nuevo PJ

El grupo de dirigentes peronistas que se reunió en Pinamar durante el fin de semana plantea reformular la relación con el gobierno nacional. Sostienen que se debe hacer una oposición constructiva diferenciándose de la táctica del kirchnerismo. Debatirán el tema en Córdoba la primera semana de febrero.ilustra macri llamando a massa delasota y urtubey

La serie de encuentros gastronómicos inaugurada por el asado en Pinamar a cargo de Sergio Massa puede tener impacto mucho más allá de las fronteras de la extensa geografía peronista. Uno de los temas que quedaron planteados y que seguramente será prioritario en la sobremesa del segundo cónclave es la relación con el ejecutivo que encabeza Mauricio Macri.

El análisis que comparten Sergio Massa, José Manuel de la Sota, Juan Manuel Urtubey y hasta Diego Bossio es que la obcecación del kirchnerismo con sostener una pelea abierta y en todos los frentes con el nuevo gobierno es perjudicial desde el punto de vista electoral. Los participantes de la cena tienen claro que la reorganización del justicialismo requiere un cambio de discurso.

Los pioneros en esta táctica de “oposición condicionada” fueron los socios de la coalición UNA. Tanto Massa como De la Sota plantearon desde el primer momento la necesidad de definir una agenda legislativa y aprovechar la debilidad de Cambiemos en las cámaras para avanzar en puntos concretos. Consideran que están en una posición inmejorable para desplegar una estrategia que les permita negociar con el gobierno y diferenciarse del núcleo duro del kirchnerismo al mismo tiempo.

“Coordinar en el Parlamento un trabajo que nos dé la posibilidad de acentuar conquistas de la sociedad e impulsar la eliminación del Impuesto a las Ganancias, la implementación del 82% móvil y la modificación de la coparticipación federal”, así definía uno de los asistentes a la velada gastronómica la estrategia que un PJ renovado debería encarar en los próximos años.

En realidad, los intereses de los referentes justicialistas que gobiernan provincias y municipios son el combustible de este cambio de rumbo. Urtubey, Schiaretti y Mario Das Neves comparten la idea de mantener un diálogo abierto con el poder central que les facilite sus respectivas gestiones locales. Un bloque obstruccionista solo pude traerles problemas mientras que establecer puntos de acuerdo con un gobierno que en los primeros años gozará de crédito social es conveniente desde lo institucional y nada costoso desde lo político.

Esta hoja de ruta ya tuvo su expresión local en la provincia de Buenos Aires, distrito clave para el futuro del peronismo. Luego del boicot del bloque legislativo del FPV al proyecto de presupuesto presentado por la gobernadora María Eugenia Vidal se produjo una “rebelión de terciopelo” entre los intendentes peronistas. Luego varios encuentros, un grupo nutrido de jefes comunales exigió a sus representantes en las cámaras revisar su posición. Aparentemente, la presión de los “territoriales” garantizaría que se modificaría la postura.

Los operadores del gobierno nacional son conscientes de estos movimientos y responden con gestos políticos que favorezcan la consolidación de un “peronismo amigable”. Uno de los primeros anuncios en ese sentido fue la confirmación de la realización en Córdoba de la primera reunión de gabinete fuera de la ciudad de Buenos Aires. La invitación a Sergio Massa para acompañar a Macri al foro de Davos también es una señal en ese rumbo.

El principal obstáculo en esta estrategia es la conformación de los bloques legislativos del FPV. Los referentes justicialistas que hoy pretenden una táctica menos confrontativa en las cámaras empiezan a percibir lo costoso de ceder tantos espacios al kirchnerismo duro en las listas de diputados y senadores.

Por todo esto, los rumores de quiebre en las bancadas peronistas no dejan de sonar. Las diferencias entre los sectores se hacen cada vez más importantes al punto de resquebrajar la verticalidad. De la Sota siempre insistió en la importancia de mantener un bloque parlamentario sólido en el escenario político que comienza. Hoy no descarta engordarlo con diputados y senadores que huyan del jacobinismo kirchnerista. La apertura de sesiones ordinarias será el momento para verificar el éxito de esa estrategia.