Dos para fugarse

El cantante David Bowie volvió a apelar al productor Tony Visconti para su disco “Blackstar”, que aparecerá este viernes, en coincidencia con su cumpleaños. Visconti ha dicho que el objetivo de la dupla en este álbum ha sido “evitar el rock”, un género al que ellos supieron aportarle picos de creatividad.

Por J.C. Maraddón
[email protected]

maraddon ilustra visconti y bowieEl multiinstrumentista y arreglador neoyorquino Tony Visconti venía de producir en Inglaterra las dos primeras obras del ascendente grupo Tyrannosaurus Rex (luego abreviado a T. Rex), cuando le ofrecen convertirse en el productor del segundo disco de David Bowie. El álbum, aparecido en 1969, iba a motorizar el verdadero despegue de la carrera del Duque Blanco. Originalmente, el long play se llamaba “David Bowie”, pero fue relanzado en 1972 bajo el título de “Space Oddity”, que corresponde a la canción más difundida de ese trabajo, y el nombre con el cual fue conocido de allí en más ese disco que muestra ya a Bowie en su plenitud.
Curiosamente, el único tema que Visconti no produjo de ese álbum es “Space Oddity”: él mismo decidió entregarle esa responsabilidad a Gus Dudgeon, que había aplicado su toque mágico a canciones de The Zombies y The Bluesbreakers y que luego sería el productor estrella de Elton John. En realidad, Tony Visconti se había deslumbrado con las maquetas de los tracks del disco de Bowie, pero consideraba a “Space Oddity” como una especie de “golpe bajo” referido al lanzamiento de la Apolo XI, que en julio de ese año iba a depositar al hombre en la luna. Por eso, prefirió delegar su tarea en Dudgeon.
Ese fue el puntapié inicial para una fructífera asociación entre Bowie y Visconti, que se prolonga hasta la actualidad, aunque haya habido intermitencias. De hecho, el productor ha intervenido también como músico en numerosas obras de Bowie. En el propio “Space Oddity” figura en los créditos como intérprete del bajo y la flauta. En varios discos aparece, además, ejecutando el piano, la, guitarra, la mandolina… y hasta haciendo coros. La mano de Tony Visconti estuvo, también, detrás de la venerada trilogía de Berlín, los discos “Low”, “Heroes” y “Lodger” que, desde la segunda mitad de los años setenta, han sido fuente de influencias múltiples.
Cuando el dúo de cantante y productor se volvió a reunir en un estudio en 2013 para procrear un nuevo álbum de David Bowie, tras una década de silencio, muchos abrigaron la expectativa de que reflotaran el espíritu de oscura vitalidad de aquella trilogía. Y no salieron defraudados. “The Next Day” mostró a un Bowie extraordinario, que se asentaba en su madurez con comodidad y desparpajo. En los videos, exponía sin tapujos su decrepitud, así como 40 años antes había ostentado la lozanía de su rostro joven.
Y ahora, cuando el viernes próximo celebre su 69° cumpleaños, David Bowie lanzará su vigésimoquinto álbum de estudio, “Blackstar”, en el que también ha sido Tony Visconti quien asumió el rol de productor. En el video del tema que da título al disco, subido en noviembre a Youtube, aparece el esqueleto de un astronauta, tal vez como guiño al Major Tom de “Space Oddity”. La música que se escucha allí (y en “Lazarus”, el otro adelanto) permite pensar que la veta reabierta por “The Next Day” sigue dando sus frutos.
“Nuestra meta es evitar el rock”, explicó Tony Visconti a la prensa cuando fue consultado sobre cómo sonará “Blackstar”. Y confesó que, en ese camino, ha sido inspirador para la dupla el álbum “To Pimp a Butterfly” del hiphopero Kendrick Lamar. “Él puso todo allí y eso es exactamente lo que nosotros quisimos hacer”, dijo Visconti. Tan luego él, que produjo algunas de las obras cumbres de la creatividad rockera, es ahora quien respalda a David Bowie en su intento por fugarse del género. En esa actitud, ambos demuestran que, si bien sus cuerpos sufren los embates de la vejez, sus mentes gozan de una vitalidad envidiable.