Telescopios tiene nuevo disco

Con un gran trabajo compositivo y de arreglos, la banda logra conectarnos con las canciones de manera inmediata, y el manejo vocal nos pone en un lugar de comodidad a pesar del riesgo seductor que asumen muchas canciones desde lo sonoro.

Música para atravesar el espacio

Por Santiago Pfleiderer
san.pflei@gmail.com

tele1El rock, desde sus comienzos, ha servido para incomodar, para cuestionar, para renovar y transgredir, más allá de que la estrepitosa maquinaria de la industria cultural se las haya arreglado muy bien para captar las voces del inconformismo, envasarlas, venderlas y reproducirlas hasta vaciarlas de contenido. Sucede muchas veces que las expresiones más revolucionarias del arte terminan siendo funcionales a las necesidades del mercado quedando absorbidas y terminando como un manojo de buenas intenciones que no siempre logran cometer su cumplido, pero que siempre llegan más y más a rincones donde su mensaje, ya enlatado, pierde sus propiedades. Por supuesto que la trituradora de la industria cultural no siempre logra exprimir y quedarse con los zumos nutritivos de las ideas más revoltosas, por eso la sagrada misión de la autogestión y de la independencia han posibilitado que muchas expresiones artísticas puedan sobrevivir y desarrollarse en ámbitos quizá más escuetos pero con efectos más directos y positivos generando una especia de epidemia, de contagio que demuestra que no siempre es necesario entregarle el alma al diablo para que las cosas tengan efecto.

De esta manera, luego de asegurar durante años que el único mercado posible era Buenos Aires y que si no venía un productor a poner todo su capital nuestros proyectos nunca iban a funcionar, las cosas se fueron encaminando hacia un fructífero sendero de desarrollo local basado en la alta calidad, la originalidad y en la posibilidad de ofrecerle al público local lo que éste estaba acostumbrado a consumir de afuera. Gracias, también, a las nuevas posibilidades informáticas, la profesionalización de los artistas ha dado un vuelco que parece no tener techo y que cada año inundan las redes sociales y las páginas de los suplementos de espectáculos con invitaciones a eventos para compartir.

En medio de todo este hermoso barullo surgen cosas que siempre sorprenden, tal es el caso de la banda Telescopios y su nuevo LP El Templo Sudoku.

Quizá los géneros ya nos queden chicos para etiquetar y catalogar, o tal vez nunca necesitamos hacerlo porque las sonoridades y las texturas siempre se van fusionando, van mutando en cambios constantes. Telescopios es una banda que viene trabajando en este sentido, en el de romper los moldes, los esquemas, en brindar experiencias sensoriales que trasciendan a la música, a la lírica, prometen cuestiones ligadas a la piel, viajes moleculares donde todos los sentidos estén alertas, es una banda que –como su nombre lo indica- nos invita a cruzar el tiempo y el espacio a través del juego de los lentes y sus opuestos, de los espejos, de vidrios cóncavos y convexos, a través de la posibilidad de alcanzar un conocimiento que está más allá de lo que pueden llegar a ver nuestros ojos. Hay una búsqueda cósmica, espacial, pero a la vez ligada a otra búsqueda más terrenal: las preguntas que no tienen respuesta.

Integrado por Rodrigo Molina, Nicolás Moroni, Bernardo Ferrón y Cucho Ortiz, el grupo nació a finales de 2012. Al año siguiente Telescopios editó dos EPs titulados Un Tiempo sin Hablar, y Ruido. En 2014 la banda lanzó su primer larga duración, Verbo, donde la formación afianzó su búsqueda sonora y estética logrando una excelente recepción en el público cordobés. Esta propuesta vinculada al pop con sonidos espaciales intensificaría su sonido con altas dosis de electricidad guitarrística y en el uso de los sintetizadores creando canciones hermosas y muy seductoras que vieron la luz este 2015 con el álbum El Templo Sudoku, una obra conceptual que busca la multiplicidad o la trascendencia en una metáfora que vincula al tradicional juego matemático japonés con una cuestión sagrada, como si lo lúdico estuviera ligado al frío del cálculo por mandato celestial, quizá en la trivialidad cuasi mecánica de gastar biromes calculando cifras en las páginas de juegos de miles de diarios alrededor de todo el mundo.

Con un gran trabajo compositivo y de arreglos, la banda logra conectarnos con las canciones de manera inmediata, y el manejo vocal nos pone en un lugar de comodidad a pesar del riesgo seductor que asumen muchas canciones desde lo sonoro.

Telescopios presentó su segundo disco El Templo Sudoku el pasado 19 de noviembre en el auditorio Luis Gagliano del Sindicato Regional de Luz y Fuerza.