Scioli, entre Cristina y Carrió

Por Daniel V. González

campana_2_0El inesperado resultado de las elecciones, la exigua diferencia lograda por la lista kirchnerista, ha impactado con fuerza en el comportamiento de Daniel Scioli y, con ello, ha cambiado sustancialmente el tono de la campaña electoral.
Hasta la noche del domingo fatídico, Scioli se presentaba como una persona apacible, incapaz de sufrir alteraciones emocionales, con pleno dominio de su temperamento sereno, como un hombre correcto en el trato a sus rivales políticos, que utilizaba un lenguaje carente de agresiones. Pero todo cambió cuando se abrieron las urnas y empezaron a contarse los votos. El resultado adverso tuvo el efecto de la luna llena en un séptimo hijo varón.
Scioli cambió rotundamente su humor. Hasta los comicios, virtualmente hacía la plancha, es decir, dejaba que el tiempo transcurriera sin mayores novedades. Tenía a la vista encuestas que le pronosticaban un fácil triunfo. Según contaba un periodista oficialista, la mitad de los relevamientos de opinión lo daban ganador en la primera vuelta. Y el resto, por varios puntos de diferencia.
Pero ¡ay! no fue eso lo que ocurrió. Al tomar conocimiento de los resultados, Scioli cambió. Su calma desapareció. Lo invadió la furia. Y eso se reflejó en su discurso de la noche infausta. Y su enojo no ha cesado. Lo ha transformado. El hombre calmo ahora es una tromba. Hiperactivo, recorre con fruición los canales de televisión, las radios y las redacciones de los diarios, expresando puntos de vista y anunciando medidas que tenía bien guardadas o que ha improvisado a fines de sobreponerlas a las de sus rivales.
Cuando todos esperaban que se apartara de Cristina a fines de ampliar el espectro de sus votantes, Scioli se abrazó a ella y a su discurso clásico. Al menos esto hizo inicialmente. Ahora, cuando ha podido ver que no cuenta con el apoyo entusiasta del kirchnerismo puro, está descendiendo de su soberbia inicial y promete el oro y el moro para que lo voten.
Toma prestadas medidas enunciadas por sus adversarios políticos y las propone como propias. Así ocurrió, por ejemplo, con el 82% móvil para las jubilaciones, propuesta que fue refutada por Cristina. Luego siguió con las retenciones agropecuarias, a las que propone reducir. Y así: le pidió disculpas a Sergio Massa y a su esposa Malena Galmarini por aquel episodio policial que tuvo lugar en la vivienda de Tigre.

Campaña sucia
p12-1Pero eso no ha sido todo. Scioli también cambió también en algo inesperado. Se terminaron sus buenos modales políticos. En cierto sentido, se kirchnerizó. Comenzó a hacer ejercicio de malas artes. Comenzó la “campaña sucia”. Y, con ella, un derrape peligroso que puede llevarlo al ridículo.
Por ejemplo, trata de vincular a Macri con “los noventa”. En este sentido, el descaro es mayúsculo. No se trata del pasado remoto sino reciente. Todos sabemos que en los noventa Macri aún no había iniciado su vida política. En la segunda mitad de esa década ganó la presidencia de Boca y no le fue tan mal en ese rol.
Y, al contrario: en los noventa fueron Néstor y Cristina los que estuvieron muy cerca de Carlos Menem apoyando incluso su privatización más emblemática: la de la empresa petrolera YPF.
También se vincula a Macri con… el Proceso Militar y la política de Martínez de Hoz. Resulta increíble. No sólo porque al momento del golpe Macri contara con apenas 15 años de edad sino también porque claramente apelan al golpe militar como grotesco “cuco” para espantarle votantes.

El estilo Carrió
Se anuncian todas las calamidades para el caso de que Macri sea el nuevo presidente. Todas. Pero la reacción desde Cambiemos no podría haber sido más apropiada: la campaña de groserías y desprestigio ha sido tomada con humor y a las calamidades anunciadas por el oficialismo, desde el sector de Macri han sumado muchas más, todas ellas desopilantes, de fuerte tono irónico. Por ejemplo: Si gana Macri, prohibirán el vitel toné en Navidad. O bien, los huevitos Kinder vendrán sin sorpresitas. O nos obligarán a tomar el fernet con Manaos.
Al ser tan grotesca, la campaña kirchnerista-sciolistaha sido tomada en broma, dejándola en ridículo. De todos modos, ignoramos si este giro tan brutal en la campaña de Scioli tendrá un efecto favorable hacia su candidatura. Creemos que será al revés. Es probable que termine de hundirlo.
En esto de anunciar calamidades futuras, Scioli y el kirchnerismo se están pareciendo a Elisa Carrió, a la que tanto han criticado durante años.
Ahora parece que todas las plagas de la humanidad caerán sobre la Argentina si es que Macri gana los comicios. Como si una economía sólida y asentada sobre robustos pilares –como la que los K pretenden haber consolidado-podría ser perjudicada por la acción de un presidente que intente cambiar el rumbo.
Lo que está pasando en la Argentina parece destinado a integrar los manuales de política de las próximas décadas.