Gente voluble

Por Gonzalo Neidal

2015-11-02_MARTINOEn Elogio de la traición, los politólogos franceses Denis Jeambar e Yves Roucaute intentan explicar lo inevitable que resultan los giros de los políticos. Los escenarios en los que actúan son cambiantes y demandan una cierta capacidad de adaptación, cambios de frente inesperados e intempestivos que muchas veces son rotulados como simples traiciones.
Quizá esta visión sirva para explicar algunos gestos locales y, sobre todo, para excusarlos en razón de que sus actitudes no sólo son habituales sino que están incorporadas a los manuales de comportamiento político.
Un caso es el de Olga Riutort, que a juzgar por sus actos políticos, uno no puede estar seguro de nada en relación sobre qué hará u opinará en las próximas 24 horas.
Tras un romance político con Sergio Massa, viró ahora hacia Daniel Scioli con la facilidad de quien cambia de zapatos según su ánimo diario. Quizá la guía más fiable para saber cómo jugará Olga, en tal o cual circunstancia, sea fijarse en el posicionamiento de José Manuel de la Sota. Olga estará siempre en la vereda de enfrente. Su disputa con el actual gobernador de Córdoba viene de lejos y quizá transite por caminos diferentes a los que pueden encontrarse en los gruesos manuales de Ciencia Política. Sus diferencias quizá no tengan un origen estrictamente conceptual o filosófico. Quizá sean de un orden más humano y elemental pero no por ello menos valedero.
El otro caso es el del intendente radical de Río Tercero, Alberto Martino, quien votó por Scioli en la primera vuelta y ahora ha dado un giro y decidió cambiar hacia Mauricio Macri.
La razón esgrimida por Martino es muy simple: votó por Scioli enojado porque el PRO armó una lista para enfrentarlo en Río Tercero. Lo que se dice, una visión estratégica la del intendente. Pero hay un motivo conceptual para explicar el cambio: Scioli sacó pocos votos. Y no es cuestión de quedar abrazado a un perdedor, sobre todo si éste es peronista. Y más aún cuando el resto de sus correligionarios hoy se perfilan como ganadores en la coalición que encabeza Macri.
De todos modos, convengamos que “traición” es una palabra muy fuerte y asaz inapropiada para designar estos cambios. Son de una jerarquía manifiestamente menor, más afín a la “piuma al vento” de la donna de Verdi.