La apuesta de De la Sota: el partido

Por Yanina Passero
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DYN34.JPGFrente a las cámaras, los expectables de la coalición liderada por el tigrense Sergio Massa anticiparon que apuestan al “cambio”, pleonasmo del fundador del partido recoleto, Mauricio Macri. Dieron algunas vueltas para evitar decir que votarán por el candidato presidencial de Cambiemos. El tigrense se mareó; mientras que el cordobés, José Manuel de la Sota, momentos antes de la conferencia, decidió utilizar la expresión negativa que en una elección binaria dejaba todo dicho: “no voy a votar a Daniel Scioli”.
Primó su gen antikirchnerista, aunque también eligió la coherencia con la prédica que Unión por Córdoba sostiene desde que se quebraron las relaciones con el oficialismo nacional. Pedirle a viva voz a la dirigencia del peronismo local que se incline en las urnas por el jefe de gobierno porteño y niegue su apoyo a un peronista kirchnerista sería una imprudencia. El gobernador electo Juan Schiaretti hace gala de la libertad de la prescindencia.
El PRO sabe que no puede contar con el aparato peronista en la provincia porque no niegan la contradicción de base. Si la trasferencia de votos de Massa a Macri es una incógnita, asoma una certeza: el mejor camino es vivir con recursos propios. Es una utopía creer que el PJ pondrá a disposición de Cambiemos su estructura de fiscales, por ejemplo. Ahora bien, en el Congreso de la Nación asoma otra realidad.
Es necesario construir la gobernabilidad desde el recinto. El espacio UNA se inclinó, con cierta prudencia, hacia el lado de la balanza en la que se ubica la coalición integrada por el PRO, la UCR y la CC-ARI. El posicionamiento explica las conversaciones que siguieron entre Macri y De la Sota. Elevó la apuesta.
Si las PASO encontraron a De la Sota en una clara intensión de intentar pegar el salto a la Rosada, su fracaso frente a Massa no pareció tal a la luz de la cosecha de votos, principalmente en Córdoba. Sin demoras, la noche del eterno escrutinio asomaba como el árbitro de la elección general que se venía. El padrinazgo que asumió el mandatario provincial y los más de cinco millones de sufragios que logró su otrora rival interno, operaron de forma similar a la anterior aunque la inclinación por Macri o Scioli podría ser determinante en el balotaje que se avecina.
El peronismo cordobés superó los objetivos con creces. De la Sota perdió la carrera presidencial en ciernes, pero su actuación fue más que suficiente para recuperar la representación parlamentaria. El objetivo de base quedo saldado con el ingreso de dos diputados y un senador por Córdoba, corrigiendo así la decisión de 2011 cuando el PJ bajó su lista de representantes para favorecer a los del Frente para la Victoria. El apoyo del peronismo de Córdoba a la candidatura de la presidenta Cristina Fernández no fue pagado y la relación con la provincia siguió marcada por la tensión.
Las alianzas estratégicas que se necesitarán en Parlamento nacional colocaron a otra vez en una posición estratégica. Massa y De la Sota, están dispuestos a utilizarlas en su provecho porque ya escuchan ofertas para que ellos o sus bastoneros formen parte del Ejecutivo Nacional. Si se concreta la reunión prevista para hoy en Capital Federal entre el jefe de Gobierno porteño y el gobernador de la Provincia, se da por descontado que estos dos puntos conectados sean material de tratativas.
Si gana Macri como espera De la Sota y rinden frutos las conversaciones decisivas de cara a la segunda ronda del 22 de noviembre, la jugada salió redonda: el peronismo volvió al Congreso y es altamente probable que ocupe algún resorte del Estado nacional a cambio de colaborar con la gobernabilidad del mandatario de turno.
Ahora bien, en política no cabe el conformismo. Si los pronósticos de De la Sota se confirman, no está en sus planes la actitud contemplativa, según afirman desde su mesa chica. En una versión corregida del “vamos por todo”, el gobernador aspira a consolidarse como el jefe del peronismo nacional.
La aspiración no es infundada si se tiene en cuenta el repliegue de los candidatos al puesto enrolados en el Frente para la Victoria por caso Juan Manuel Urtubey o Luis Gioja. El escaso margen que separó a Scioli de Macri en la madrugada siguiente de la jornada de votación los dejó a la merced de los antojadizos movimientos de Cristina producto de la sorpresa; pero también a la necesidad de Scioli de recuperar el protagonismo, esta vez sin la ayuda del aparto kirchnerista.
La posición de debilidad de dirigentes territoriales del peronismo es precisamente lo que intentará capitalizar para sí De la Sota. Si ocurre, será uno de los grandes ganadores del maratónico año electoral.