Guerra preventiva, estrategia de académicos K

Mientras la mayoría de los argentinos se encaminan a elegir al próximo presidente en una segunda vuelta electoral, un grupo de ciudadanos parecen tener la capacidad de conocer hechos de ocurrencia futura, incluido el nombre del próximo jefe de Estado. Para más datos, no solo estarían al tanto del quién sería, si no de qué habría de ser y, por supuesto, las consecuencias de sus acciones.
Sin embargo, no nos estamos refiriendo a tarotistas, astrólogos ni adivinos. Se trata de una buena parte de la feligresía académica del kirchnerismo que, mediando la primera de las cuatro semanas que distan del balotaje, se embarcaron en una campaña de combate a las medidas que aparentemente tomaría el candidato presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, en caso de acceder a la Presidencia.
En un tono poco alentador para el candidato del oficialismo, Daniel Scioli, científicos e intelectuales que trabajan en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) se declararon en alerta ante lo que vislumbran como “un enorme retroceso para el sostenimiento y la profundización de las políticas que hoy encarnan el CONICET y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.”
Sin título-2El comunicado fue publicado desde una plataforma colaborativa para poder sumar adhesiones de becarios de todo el país y viralizado a través de las redes sociales. En esta campaña fue ayudado por circunstancialmente por la “ocurrencia” de un licenciado en química cordobés, Pablo García.
A través de sus perfiles virtuales, difundió un supuesto aviso en el que se ofrece para tareas de “lavaplatos”, en memoria de una célebre frase del exministro de Economía Domingo Cavallo. En 1994, el entonces superministro Cavallo se dirigió a la socióloga y demógrafa Susana Torrado con un “que se vayan a lavar los platos”, frase convertida en un ícono maldito por el progresismo académico argentino.
A más de 20 años de dicho evento, dicho progresismo se empeña en comparar al candidato Macri con el exministro, aun cuando la plataforma electoral del frente Cambiemos incluye propuestas concretas para el sector como “duplicar a 1,5% del PBI la inversión en ciencia, tecnología e innovación” y “potenciar el impacto social del CONICET”.

UNC: la vanguardia cordobesa
El oficialismo kirchnerista de la UNC no pudo ser menos que sus colegas de otras universidades. Por el contrario, los universitarios cordobeses hicieron honor a su fama de vanguardistas y contaron con un documento propio desde el pasado martes.
“Por la defensa de la educación pública y el desarrollo de la ciencia” se titula el artículo, que cuenta con la firma del decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Diego Tatián, y de una veintena de referentes académico-políticos de su unidad académica.
Además, el claustro estudiantil no quedó fuera de la movida defensiva. La agrupación La Bisagra, que tributa a las huestes del rector Francisco Tamarit, y su aliado local La Jauretche acompañaron con su firma el documento.
En un escandaloso uso de un medio de difusión público y oficial (el sitio web de la Facultad), los dirigentes universitarios no dudaron en expresar su postura política, exhibiendo quizás uno de los cuadros más nítidos de su voluntaria confusión entre lo partidario y lo estatal.
“Ante el riesgo de un avance de programas privatistas en el escenario político nacional, (…) frente a cualquier eventualidad regresiva que pretendiera desmantelar los avances en educación, ciencia y técnica producidos en los últimos años por la democracia argentina, (…) vamos a defender las conquistas académicas, científicas, culturales, laborales y salariales alcanzadas con la recuperación del Estado, tras su desguace neoliberal en los años 90” declara el apresurado comunicado.

La estrategia del “voto temeroso”
Los Estados Unidos han sido una nación adelantada en cuanto a la técnica de la guerra preventiva, es decir, de aquellos ataques que se inician con el objetivo (real o solo justificativo) de repeler una ofensiva que se cree inminente.
Poco tienen para envidiarle, al parecer, en términos de táctica de combate los académicos K al expresidente estadounidense George W. Bush. Faltando aun tres semanas para el balotaje y casi siete para la asunción del próximo presidente, los intelectuales y científicos “nac&pop” no dudan en movilizarse ante supuestas medidas que tomaría un supuesto presidente Macri.
Con una situación macroeconómica sumamente endeble, la estrategia elegida habría virado de destacar las “virtudes del modelo” a atemorizar con los “peligros del cambio”, pues la feligresía ultraK no consideraría la moderación como una alternativa válida.