Listados irreverentes

Por J.C. Maraddón
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ilustra coco muroEn los portales de noticias no debe faltar hoy por lo menos una lista. Los diez mejores algo, los cinco algo más románticos, los 20 algo inolvidables, los 100 algo más vendidos, los 25 más divertidos algo sobre mascotas. Sólo basta con navegar en la web unos minutos para toparse con esas arbitrarias enumeraciones, que capturan nuestra atención hasta tornarse adictivas. Los sitios de rock son, quizá, los más insistentes con esta tendencia: enlistan novedades y aniversarios, rebeldes y complacientes, bailables y lentos, con una frecuencia diaria y una cierta intención de originalidad.
En el mundo hay listas de supermercado, de cumpleaños, de impuestos a pagar, de invitados, de alumnos, de ingredientes, de remedios, de materiales de construcción, de regalos de casamiento y de recordatorios. Todos hemos confeccionado una alguna vez. Se trata de una estructura que a nadie es ajena, aunque algunos sientan devoción por ella y otros la usen únicamente como ayudamemoria, como un mal necesario al que recurren porque no les quedan más opciones.
Sin embargo, las listas distan mucho de ser algo nuevo. Tanto la “Teogonía” de Hesíodo como La Biblia podrían ser considerados textos que se inspiran en esta modalidad, hasta tal punto que en el caso del libro sagrado del cristianismo se han numerado los versículos. Los mandamientos religiosos, las leyes del derecho y hasta las máximas que José de San Martín redactó para su hija, no son otra cosa que listados en los que, separados por un punto y aparte, figuran reglas y preceptos a tener en cuenta para llevar una vida virtuosa, en coherencia con el dogma de la fe, con los derechos y obligaciones, y con los valores familiares.
Hay veces en que, puestos uno debajo del otro, los ítems de una lista se parecen bastante a los versos de un poema. De hecho, el cordobés Daniel Salzano ha apelado muchas veces a este recurso en sus libros de poesía. Si se consigue dar con la cadencia y el ritmo adecuados, una simple lista toma un vuelo lírico notable, que genera en el lector un efecto que va mucho más allá del mero repaso del contenido de cada renglón. La combinatoria feliz de esos términos puede despertar un goce estético perenne, a diferencia de aquellos listados que sólo tienen una finalidad inmediata e utilitaria.
En “Diez razones por las cuales usted debe tener este libro”, Cocó Muro conjuga el verbo enlistar en clave literaria, sin que por ello sus enumeraciones adquieran la gravedad propia de la alta cultura. Más bien conservan la frescura y la picardía originales, que resultan imprescindibles para que estas páginas puedan tanto permanecer dentro de una publicación como adherirse -gracias a un imán- contra la superficie de una heladera. En ese doble filo basa su eficacia el procedimiento, al que la autora apela para transmitir mucho más que lo que sugiere su inocente apariencia.
En agosto de este año fue publicado “Diez razones por las cuales usted debe tener este libro” a través de la editorial Llantodemudo, como parte de su Colección Extralife, que también incluye el compilado del programa de radio “Prefiero mi Arte” y “Yo escribo mucho peor”, de Flavio Lo Presti. Arriesgada y loable empresa la de editar un texto desarrollado en este inusual formato, al que la gente puede estar muy acostumbrada en la web, pero que no es común de ver en una presentación de estas características.
A diferencia de las listas con que nos atiborran las publicaciones on line, el libro de Cocó Muro propone formas creativas y desopilantes para el género. En su variedad, los listados que allí figuran siempre están a punto de tocarnos una fibra íntima. Para, inmediatamente, escaparse por la tangente y proponernos una salida absurda e imprevisible, que aparenta respetar tradiciones seculares pero que, en el fondo, hace foco en lo irreverente.