Nobel

DIAPASON1La Academia sueca decidió otorgar el Premio Nobel de Economía a Angus Deaton, por sus aportes al estudio y análisis del consumo, la pobreza y el bienestar.
¡Pobre gente!
Es evidente que los que adjudican el premio del dinamitero están completamente desactualizados en materia de Economía.
En primer lugar, muy carentes del más elemental pudor, mencionan la palabra “pobreza”, que en la Argentina ya hemos dado de baja por diversas razones.
La principal, es que tratamos de no marcar a fuego a los pobres. No estigmatizarlos mencionando a cada momento su condición, algo que sin duda los haría sentir muy mal.
Pero la razón fundamental por la cual la palabra “pobres” y “pobreza” ya no figuran en los discursos presidenciales es que ya la pobreza es cosa del pasado. Cuando un objeto o atributo desaparece, con el tiempo va extinguiéndose también el vocablo que se usaba para designarlo.
La presidenta ha dicho que los niveles de pobreza en la Argentina son completamente insignificantes. Inferiores a los de Alemania. Una cifra ciertamente despreciable.
Ahora que ha logrado erradicar la pobreza, el gobierno debería concentrarse en dos objetivos importantes.
Uno, exportar su metodología para la supresión de tan abominable flagelo. El país obtendría importantes ingresos en su comercio exterior por ceder los derechos para el uso de su descubrimiento.
La otra tarea importante sería la de dictar cursos a las organizaciones privadas, incluida la propia Iglesia, cuyos cálculos arrojan un 25% de pobres en la Argentina.
No es justo que ahora que el país ha obtenido un logro tan importante, gente que no sabe sumar y restar publique cifras que hagan pensar a los desprevenidos, que una cuarta parte de la población argentina es pobre.
No. No es justo.