UNC: tensión inaugural entre Tamarit y gremio no docente

KD9L3793Desde su llegada al segundo piso del Pabellón Argentina, Francisco Tamarit gozó de una ventaja comparativa con sus pares de otras universidades. El gremio que representa al personal no docente de la UNC estuvo intervenido durante los dos primeros años de su mandato, bajo el mando de un dirigente más propenso a la calma y al acuerdo que a luchas sindicales de relevancia.
La plena identificación con el gobierno kirchnerista funcionó de lazo vinculante entre el Rector y el puntano Alberto Geraiges, quien permaneció al frente de la Asociación Gremial “General San Martín” hasta hace poca más de cuatro meses. A mediados de mayo asumió la nueva conducción, con Silvia Aguirre a la cabeza, que dio por terminado con un período de ocho años sin un funcionamiento institucional normalizado.
Si bien la nueva conducción pretendería mantener el clima de buenas relaciones con el titular de la UNC, este vínculo estaría condicionado a los ánimos de las bases. Aguirre, a diferencia de Geraiges, debe su mandato y su continuidad a la voluntad de los afiliados. El descontento de los representados podría acarrear un costo difícil de afrontar para el espacio que hoy conduce el gremio.
El impulso que el Rectorado le ha dado a un proyecto para hacer más estrictos los procedimientos de control y auditoría en la UNC, elaborado por su secretario de Planificación y Gestión Institucional, Sergio Obeide, podría complejizar la relación con el gremio, dado que abarcaría también el área de Personal de cada unidad académica y del área central.
La tensión existente al respecto empujó a la conducción de la Gremial San Martín a contactarse con algunos de los decanos más influyentes de la Casa de Trejo, para expresarles su preocupación al respecto e intentar ganar aliados en una potencial compulsa.

Obra cúlmine de una década en el poder
Durante la última década, muy pocos universitarios lograron cultivar y mantener su parcela de poder en la UNC como lo logró Obeide. A cargo de áreas sensibles como la presupuestaria y el manejo del personal, fue elegido por Tamarit para continuar en el cargo en el que ya había servido bajo los dos períodos de su exesposa, Carolina Scotto.
Conocedor de los más finos vericuetos legales y financieros de las tres últimas gestiones de la Casa de Trejo, se convirtió en un actor indispensable para mantener los delicados equilibrios entre la tranquilidad y el escándalo.
Por ello quizás, desde el Rectorado se avaló el proyecto elaborado por Obeide y elevado al Consejo Superior para su discusión. En un detallado articulado de más de 120 páginas, Obeide propone reglamentar aspectos de ejecución y de control de lo que el proyecto denomina Sistema de Gestión Administrativa de la UNC.
El mismo abarca todas las áreas funcionales-administrativas de la Universidad, incluyendo Tesorería, Presupuesto, Licitaciones, Obra Pública y Contratos. Además, el capítulo XI del título dedicado a los subsistemas de gestión se aboca al área de Personal.

No docentes, descontentos y en alerta
El proyecto de Obeide avanzaría sobre cuestiones de control en cada uno de dichos ámbitos. Así como en las áreas que manejan cuestiones monetarias se incrementan los procedimientos de control y resguardo de comprobantes, para las áreas de personal el proyecto implica un mayor control de las tareas realizadas y, puntualmente, de la asistencia de los agentes.
El control de asistencias y ausencias suele ser un truculento tópico en la mayoría de las reparticiones del Estado. Su efectivo ejercicio ha causado duros conflictos gremiales, que han traído más de un dolor de cabeza a los eventuales funcionarios responsables.
Actualmente, el personal no docente de algunas áreas y unidades académicas de la UNC gozaría de la ventaja de un control relajado, que rige con el valor de un uso y costumbre de larga data. Por ello, las nuevas disposiciones caerían como un balde de agua fría.
Esta desavenencia se sucede en coincidencia con el momento en que Tamarit transcurre su último tramo de gestión previo a enfrentar una nueva Asamblea Universitaria en busca de la reelección. Desde el Pabellón Argentina, la posibilidad de devaluar los acuerdos de paz mantenidos hasta ahora se avistan como nubarrones que insinúan tormentas.
Si el clima de descontento mutase a un reclamo explícito de los agentes no docentes, la conducción de la Gremial San Martín tendría serias dificultades para contener el reclamo sin expresarlo públicamente.
Sin embargo, esto podría no ser necesariamente perjudicial para Aguirre y el resto de la Comisión Directiva. A pocos meses de que los universitarios elijan al Rector para un nuevo período (2016-2019), a toda rosa le nacen sus espinas en la UNC. Las mejores relaciones pueden tensarse, si el acompañamiento a algún candidato está en juego.
Sumándole a esto la probable concreción de una Asamblea antes de concluir el 2015 para crear nuevas facultades, no sorprendería a los entendidos que los dirigentes no docentes consideren oportuno trabajar alguna de las tantas reivindicaciones que se vieron aplazadas durante la última década.
Lo que hasta el momento solo se ha consumado en junta de firmas y adhesiones en contra de las medidas que el Rectorado pretende implementar, podría así convertirse en una complicación de magnitudes inesperadas para Tamarit y su séquito.