Méndez celoso, defiende exclusividad con sciolismo

slideilustra mario pereyra y kammerhat (1)Daniel Scioli tiene una prioridad en su hoja de ruta: romper el techo electoral en la provincia de Córdoba e incrementar su cosecha de cara al 25 de octubre. Con esa meta recorrió el espinel cordobés intentando cobijar a todos los sectores que hayan quedado sin la cobertura de un paraguas nacional.
La ciudad capital es quizás el punto más débil para el sciolismo. La estructura formal del FPV local demostró sus limitaciones en las últimas elecciones municipales y los operadores del bonaerense no depositan expectativas en una recuperación por dentro de ese armado. Además, descuentan que el núcleo duro de votantes kirchneristas que se identifican con esas siglas ya ha decidido su voto en su favor, aunque más no sea por descarte.
Por otra parte, los alfiles del gobernador bonaerense buscan licuar su identificación con el kirchnerismo. Saben que la ciudad de Córdoba es un territorio difícil para toda formación identificada con el gobierno de Cristina Kirchner. En ese sentido es que diversificaron sus contactos. Por un lado, los dirigentes nacionales con más trayectoria en el peronismo tradicional buscarán atrapar sectores que no se sientan contenidos en el delasotismo; mientras que miembros de la mesa chica naranja bucean en el menú de agrupaciones sin relación orgánica con las estructuras partidarias.
Es por esto que la táctica del candidato del oficialismo nacional está apuntada a capturar referencias con arraigo local que puedan engrosar su segmento de votantes potenciales. En ese sentido es que sus operadores se lanzaron a una intensa tarea de reclutamiento. El target del sciolismo no reconoce límites ideológicos no partidarios, todo dirigente que no haya definido su alineamiento en las elecciones nacionales o, esté dudando de sus definiciones previas, entra en la categoría de posible aliado.
La estrategia del “toma todo” parece estar dando algunos resultados. Apenas pasadas las elecciones capitalinas, Daniel Scioli pudo capitalizar el velado apoyo que sectores afines le brindaron a la candidatura de Tomás Méndez. El sostén logístico al Movimiento ADN tuvo su contrapartida en forma de retrato de familia. Incluso el evasivo ex conductor televisivo tuvo declaraciones complacientes para con el postulante naranja y, fiel a su estilo, ácidas críticas a sus competidores. Esta devolución de gentilezas hizo pensar en una profundización de relaciones entre ambos dirigentes.
Pero esta incorporación no es suficiente para las aspiraciones del sciolismo. Sus operadores intensificaron su tarea de recolección en otros sectores de la oposición al mestrismo. Por historia y por afinidad posaron su mirada en la estructura de Olga Riutort.
La referente de la Fuerza de la Gente fue la primera licenciataria del massismo cordobés pero el acuerdo del tigrense con José Manuel de la Sota y el apoyo a su adversario Esteban Dómina la alejó definitivamente. Por otro lado, el fracaso electoral de su alianza con Luis Juez la depositó en plena intemperie política.
Ante esta situación, el olguismo decidió cambiar de barco. Luego de una semana de contactos, los fieles de la concejala decidieron comenzar a revistar en la tropa sciolista. El instinto de supervivencia y la ausencia de alternativas terminaron de decidir el acuerdo con el candidato del oficialismo nacional.
Pero la convivencia de los sectores bajo el amplio cielo naranja no parece ser pacífico. Apenas oficializado el nuevo posicionamiento de Riutort, el propio Méndez salió a cruzarla fuerte desde su cuenta de facebook. “Olga estaba con Massa, luego se unió con Juez que estaba con Macri y ahora quiere jugar con Scioli. ¿En la política todo vale?” escribió el ex periodista en la red social.
Los cruces entre la ex candidata a viceintendente de Luis Juez y el referente del Movimiento ADN fueron moneda corriente durante toda la campaña electoral municipal. La pelea parece extenderse, esta vez por la condición de aliado privilegiado del gobernador bonaerense.
Daniel Scioli admitió haber mantenido reuniones con ambos dirigentes en su paso por la ciudad de Córdoba, todo parece indicar que hará falta más que eso para darles cobijo a ambos bajo el mismo paraguas político.