Aguadismo atento a la conciliación mestrista

aguad[dc]T[/dc]ras ganar su reelección como intendente, Ramón Mestre hizo un llamado a la conciliación política dirigido a sus recientes opositores -Tomás Méndez, Esteban Dómina, Luis Juez y Olga Riutort-, a los que les manifestó por vía mediática que necesitaba de todos para gobernar.
La respuesta opositora no fue buena: Méndez y Juez rechazaron la invitación.
Puertas adentro del partido radical, la frase “ni vencedores ni vencidos” -que acuñara Justo José de Urquiza después de la batalla de Caseros (1853), y que repitiera Eduardo Lonardi tras la Revolución Libertadora (1955)- llamó la atención de los sectores menos cercanos al mestrismo.
En Marea Radical, el grupo que capitanean Oscar Aguad y Rodrigo de Loredo, encendieron las luces de alerta. ¿Acaso la conciliación tendrá su correlato interno?, se preguntan.
Aguad y De Loredo se enfrentaron a muerte con Mestre durante todo el año electoral. El primero le arrebató la candidatura a gobernador con el apoyo externo de Mauricio Macri y Luis Juez, y el segundo quiso salir a pelearle una interna cuando estaba acordado que el intendente iría por la reelección.
Incluso, ambos acusaron a Mestre de ser el responsable de la derrota provincial de Aguad -para colmo, en la misma línea de lo denunciado por Juez-, pese a que los números desmentían entonces (y más aún después de la elección municipal) semejante denuncia.
Aguad quedó en una situación incómoda dentro del partido, más aún después del triunfo de Mestre. Tanto es así, que recorre el interior del país con Mauricio Macri, pero no pudo participar de la última visita del candidato presidencial del PRO en la ciudad de Córdoba, por el riesgo de ser mal recibido donde había militancia radical.
Los choques entre Mestre y Aguad, y entre el mestrismo y el aguadismo ocurren hace mucho tiempo, pero convivían a duras penas. En cada hora de definiciones de candidaturas, por lo menos desde 2009, ambos dirigentes se enfrentan, aunque nunca había sucedido que las diferencias salieran con tanta claridad a la luz pública.
Además, De Loredo ha sido una piedra en el zapato en la Legislatura, donde se quedó con la presidencia del bloque a contramano de los deseos del mestrismo. La elección de las autoridades del próximo bloque será una demostración del estado verdadero de las relaciones entre ambos grupos.

Renovación
El año que viene la Unión Cívica Radical de Córdoba debe renovar sus autoridades, y estarán en juego la conducción del Comité Central, del Comité Capital, y la integración del Congreso Provincial (que aprueba las candidaturas y las alianzas electorales).
El mestrismo logró en la renovación del 2014 un acuerdo con el resto de los sectores internos que significó quedarse con un tercio de los secretarios del Comité Central, aunque con la mayoría de los congresales.
En aquel momento la administración municipal apenas superaba la crisis más seria que tuvo el primer mandato de Mestre.
Ahora, los mestristas, subidos a su flamante triunfo, imaginan un escenario más dominante, aunque cuidando las relaciones ganadas en los últimos dos años, fundamentalmente con Miguel Nicolás y Mario Negri.

¿Mestre presidente?
En el Palacio 6 de Julio, algunos dirigentes del entorno del intendente consideran que Ramón Mestre debería aspirar a la presidencia de la Unión Cívica Radical, y hasta se ilusionan con desafiar al aguadismo a medir fuerzas en un mano a mano que termine con la vieja disputa. Incluso, se escucharon críticas al mensaje aperturista insinuado por el actual presidente de la UCR, el mestrista Jorge Font, quien dijo que había que llamar a los que quedaron lejos del partido, como el propio Oscar Aguad.
Ramón Bautista Mestre decía que no debía confundirse partido con gobierno, y rechazó ser el presidente de la UCR cuando fue gobernador, aunque la verdad es que impulsó para ese cargo a un dirigente que tuvo bajo su estricto control.