Dómina descafeinado: suscribiría a Pacto del Panal

esteban domina (2)Con encuesta en mano, la dirigencia peronista local analiza sus posibilidades de reacomodamiento. Aquellos que se encuentran situados en el círculo de influencia del gobernador electo Juan Schiaretti intentan revalorizar sus acciones para ganar una mejor posición en el esquema de gobierno que debutará el próximo 10 de diciembre. Los otros, juegan al gallito ciego y especulan con las posibilidades de Sergio Massa de meterse en el balotaje o, a hurtadillas, realizan contactos con el sciolismo.
Sólo hay una certeza en el terreno de la especulación absoluta que no cesará hasta las generales de octubre. La Municipalidad y la Provincia trabajarán de manera conjunta. Así pareció quedar claro, con algunas licencias del caso, en las elecciones de julio y septiembre.
Ramón Mestre necesita del próximo mandatario peronista para realizar cambios sustanciales en la ciudad, sobre todo aquellos que tienen por base la obra pública. Por su parte, Schiaretti dedicó sendos párrafos en su discurso proselitista sobre sus planes para los vecinos cordobeses, en gran parte esquivos a las bondades que prometía el peronismo.
Varias de las obras que Schiaretti anticipó que haría dentro del ejido urbano, coinciden con las proyectadas por Mestre: 100 por ciento de cloacas y la ampliación correspondiente de Bajo Grande; agua y gas natural para todos los barrios largamente postergados; el cierre de la avenida Circunvalación, entre otras. Como se evidencia, una administración necesita de la otra para la concreción de los objetivos que les rendirán por separado.
La ausencia de agresiones entre Mestre y el candidato de Unión por Córdoba, Esteban Dómina, durante la campaña municipal permitía anticipar que la sintonía municipio-Provincia continuaría. Todo parece indicar que seguiría vigente el Pacto del Panal que habían suscripto a los inicios de sus administraciones el radical que daba sus primeros pasos en el Palacio 6 de Julio y José Manuel de la Sota. Claro, que ahora el dirigente situado en el otro extremo de la mesa será Schiaretti.
Ambos tienen intereses encontrados en la ciudad. El futuro gobernador buscará en su gestión hacer pie en la controvertida Capital. El intendente reelecto tratará de asegurarse el salto a la gobernación. Cuando eso suceda es probable que el acuerdo tácito quede truncado. Mientras tanto, la buena convivencia entre mandatarios será la constante.

Pacto de no agresión
Uno de los beneficios directos que tuvo Mestre fue el traslado del acuerdo rubricado en el Concejo Deliberante. El bloque de Unión por Córdoba, presidido por Alejandra Vigo de Schiaretti, mantenía el equilibrio entre su rol opositor y la bajada de línea del máximo referente del espacio político. El peronismo iba al hueso, cuando la oposición exigía unidad o los asuntos a tratar eran rutilantes.
Es altamente probable que la orden se mantenga en el nuevo recinto parlamentario. Y eso significaría para Dómina, concejal electo que hasta el momento cubriría el cargo, modificar sustancialmente el perfil que cultivaba cuando se desarrollaba en el bloque del Frente Cívico.
El ex candidato a intendente sobresalía en el recinto por las denuncias que realizaba sobre la gestión mestrista, en la mayoría de los casos bien documentadas. Fiel a su rol, tocaba todas aquellas aristas que incomodaban al titular del Palacio 6 de Julio: concesiones de servicios, concertaciones público-privadas, ingresos al municipio y gasto de personal, por citar pocos ejemplos.
No deja de ser una buena noticia para Mestre, que se completaría si los trascendidos sobre la posible atomización del bloque ADN, que lidera Tomás Méndez, se cumplen. En ése escenario, el PJ pasaría a ser la primera minoría.