Argentina y el laberinto del tipo de cambio

bancocentral2[dc]C[/dc]uando hay atraso cambiario el superávit comercial de un país tiende al déficit ya que las exportaciones caen (porque los costos en dólares son altos) y las importaciones crecen (porque un mismo bien en el exterior puede ser más barato que uno producido localmente). Al mismo tiempo, la población del país tiene incentivos a veranear en el exterior y dolarizar ahorros. La descripción de Ecolatina coincide con la Argentina aunque la realice en el contexto de un informe sobre la situación en Latinoamérica del tipo de cambio y la inflación.
El reporte señala que, una vez que la cantidad de divisas que sale de un país supera a la que ingresa, las autoridades pueden decidir que el tipo de cambio oficial debe ajustarse (dando lugar a una depreciación) o compensar el excedente de demanda vendiendo reservas internacionales del Banco Central.
Devaluar vuelve más caros los bienes importados reduciendo su demanda, al mismo tiempo que hace más barata (en dólares) la producción local de transables, estimulando las exportaciones y la sustitución de importaciones. Recuerda que durante la Convertibilidad, Argentina sufrió estos problemas producto del atraso cambiario, pero no podía depreciar el peso porque implicaba romper con la estructura económica establecida, convirtiéndose en la última herramienta a utilizar: “La corrección cambiaria se pospuso y se acumuló deuda externa para hacer frente a la creciente demanda de divisas”.
Agrega que hoy el país transita por un camino similar: las exportaciones caen, el dólar ahorro rompe records mes tras mes y hay elevados incentivos a importar y fugar de divisas que no se concretan por el cepo cambiario. “Esta situación empeora a medida que el contexto internacional empeora: caen los precios de nuestras exportaciones (Soja) y nuestros principales socios comerciales depreciar sus monedas (Brasil y China)”, añade.
El informe de Ecolatina advierte que, al igual que en la Convertibilidad, ajustar el tipo de cambio oficial para reducir las presiones cambiarias tiende a ser visto como un impulsor de nuevos problemas. En este caso el costo no tiene que ver con romper un sistema económico y legal definido, sino la aceleración de la inflación resultante. Esta podría licuar la ganancia de competitividad externa lograda, pagando el costo de mayor inflación, menor salario real y producción.
“Las razones detrás del elevado pass through pueden deberse a la importancia que los agentes locales le otorgan al dólar en el proceso de formación de precios y expectativas. No obstante, hay abundante evidencia empírica que muestra que mientras más alta sea la tasa de inflación mayor será el traspaso a precios de un ajuste cambiario”, enfatiza.
Durante la última década América Latina disfrutó de un contexto internacional excepcional. Por un lado, el precio de las materias primas (principal producto exportado por la región) aumentó gracias a la fenomenal demanda asiática. Además, ante la reducción de las tasas de interés en los países desarrollados, los capitales fluyeron hacia economías emergentes. El exceso de divisas resultante tendió a apreciar las monedas de la región a pesar de la acumulación de reservas internacionales realizada por la mayoría de los bancos centrales.
Hacia fines del año pasado esta situación cambió. China crece a un ritmo cada vez más lento y, ante claros signos de recuperación de la economía norteamericana, la FED parece decidida a incrementar las tasas de interés. Esta situación impacta en la oferta de divisas de distintas formas. Los capitales encuentran incentivos a salir de la región, pero además la caída en el precio de los commodities reduce el ingreso de divisas comerciales.
En los últimos meses, la mayoría de las economías latinoamericanos optó por devaluar. Por caso, entre agosto de 2014 y mismo periodo de este año Colombia depreció en promedio casi 60%, Brasil 55%, México 25%, Uruguay 20%, Chile 19% y Perú 15%.
El caso de Argentina es distinto: pese a las presiones cambiarias, sólo depreció 11% interanual su moneda (muy por debajo de la tasa de inflación interna) y decidió hacer frente a la creciente demanda de divisas endeudándose. La razón detrás de esta elección debe buscarse en el principal problema de la economía nacional: la elevada inflación.