Un baile continental

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

ilustra apertura teatro[dc]C[/dc]omo lugar de paso, como punto de encuentro, como zona de confluencia, Córdoba ha sido siempre un escenario cultural al que muchos se han subido para darse a conocer, como paso previo al éxito que, sí o sí, debe ser consagrado en Buenos Aires. Casos como los de Juan Carlos Baglietto o Soledad Pastorutti en lo musical, ilustran de qué se trata este fenómeno. Ambos intérpretes se sirvieron de sendos festivales (el de La Falda y el de Cosquín, respectivamente) para trascender a escala nacional e ingresar en la consideración del público masivo.
No han sido demasiados, en cambio, los créditos locales que se han beneficiado con esta condición de espacio para la exhibición artística que tiene la provincia. De hecho, uno de los mayores ídolos populares nacidos aquí, como el Potro Rodrigo, le debió por completo su fama al fanatismo que desató entre los porteños y entre la gente del interior que reside en la región metropolitana. Lo que se respeta en todo el país como producto genuinamente cordobés es el humor, producto de aquella revista Hortensia que supo ser marca registrada, aunque detrás de esa fachada también se escudaron cómicos de otras provincias que residían en Córdoba.
De los eventos que se realizan en Córdoba y que han consolidado su carácter de vidriera para nuevos talentos, debe mencionarse a los sucesivos festivales de teatro internacionales que, desde el mítico Latinoamericano de 1984, han ubicado a la ciudad en el circuito internacional de las artes escénicas. Por eso, la realización de la décima edición del Festival Mercosur entre el 2 y el 11 de octubre es percibida como la renovación de un compromiso que la ciudad selló hace más de tres décadas con este género artístico, y que se ha traducido en la construcción de un auténtico polo teatral con tonada propia.
A más de 30 años del primer evento de este tipo que tuvo como sede a Córdoba, los responsables provinciales del área de Cultura han decidido que esta próxima edición pondrá su foco en la escena cultural autóctona, que acaba de perder con Miguel Iriarte a uno de sus referentes fundamentales. Tras haber montado las tablas sobre las que se lucieron tantos exponentes de la actuación venidos de otras latitudes, llego el momento de otorgarle mayor protagonismo a los talentos más cercanos, que los hay y en cantidad.
Como reafirmación de ese enfoque, las actividades de la jornada de apertura del Festival Internacional Mercosur 2015 culminarán ese viernes 2 de octubre en el Monumental Sargento Cabral, donde -como previa al baile de la Mona Jiménez- la Comedia Cordobesa pondrá en escena su versión de “Eran cinco hermanos y ella no era muy santa”, de Miguel Iriarte. El templo del cuarteto será, así, el epicentro de una ceremonia en la que los teatreros locales pretenden recibir la bendición de un segmento de la población que idolatra a Jiménez y que a través de él tendrá un acercamiento a un género artístico al que, por diversas razones, se ha catalogado de elitista.
Sin perder su costado cosmopolita, el Festival Mercosur toma como referencia su décima edición (más los 30 años de festivales internacionales y del teatro La Cochera, los 20 años de Zeppelin Teatro y los 10 años de Audio Tours) para mirar hacia adentro y redescubrir esa identidad local tan difícil de determinar para una región que representa una encrucijada de caminos. Por supuesto, la busca en el cuarteto, un estilo que –gustos aparte- representa a esta ciudad mejor que cualquier otro. Quizás la encuentre allí, en la magia del baile, entre las botellas de plástico que son cortadas para beber una infusión extática.