PRO cultiva perfil anti K en suelo fértil: Córdoba

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

image1[dc]P[/dc]ara Mauricio Macri, las denuncias que derraman sobre sus alfiles son inocuas. No alcanzarían a mover las agujas del escenario político que imagina. Los encantos del “cambio” seguirían penetrando en el electorado que pretende ponerle un punto final a la era kirchnerista. El candidato presidencial de Cambiemos eligió volver a Córdoba para ofrecer ejemplos fácticos de sus alocuciones.
Una muestra forzada a los fines comparativos en el escenario nacional, pero muestra al fin del crecimiento sostenido del macrismo en un bastión electoral que dará que hablar en las generales de octubre. La alianza que el PRO mantiene con la UCR de Córdoba le reportó un segundo puesto en los comicios provinciales de julio, pero más tarde le permitió usar el emblemático balcón de la casa radical para nacionalizar el triunfo de Ramón Mestre en una interesante elección municipal.
Al medio, Macri había cantado victoria en Villa Allende de la mano de su candidato famoso, el exgolfista internacional Eduardo “El Gato” Romero. El mismo día de las elecciones capitalinas, Cambiemos ganaba Bell Ville. El pasado domingo, la coalición lograba el triunfo en Laboulaye, gobernada durante doce años por el peronismo.
El jefe de gobierno porteño eligió hacer una parada en la última localidad que le reportó ganancias, precisamente para mostrar que los embates que el PRO le adjudica al kirchnerismo no le estarían haciendo mella. La omisión es evidente, aunque sirve para la misión: Córdoba es tierra fértil para la prediga anti K.
Sólo basta con recordar la olvidable performance del Frente para la Victoria el domingo 13 de septiembre y la desorientación que tiene la agrupación más expectable de Unidos y Organizados, La Cámpora, para retomar el trabajo territorial en uno de los distritos más importantes del país con miras a apuntalar la campaña de Daniel Scioli.
Pero no se termina de explicar la insistencia macrista con la provincia con los beneficios que reporta un terreno propicio para que prendan los intentos de diferenciación con el bonaerense o el objetivo de moderar el impacto de denuncias que tienen por base la corrupción. En medio, asoma el botín de las primarias de José Manuel de la Sota. Un cúmulo de votos que podría hacer la diferencia para que el balotaje sea una realidad concreta.
Si en su visita a Río Cuarto Macri pidió públicamente los votos del ex precandidato, explicando que él también representaba el “cambio” por el que se habría inclinado el electorado local; en su paso por la localidad del sureste provincial afirmó que existen coincidencias con el aliado de Sergio Massa. Hizo extensivos los elogios a Juan Schiaretti, gobernador electo. Las señales invitan a pensar que Macri ya busca aliados para una eventual segunda vuelta.

Recorrida
Macri encabezó una caravana en Laboulaye, junto al intendente electo César Abdala. Estuvo acompañado también por el candidato a diputado nacional de Cambiemos, Mario Negri, y durante la visita mantuvo un encuentro con intendentes electos en distintas localidades del sur de la provincia.
Desde la localidad anfitriona, aprovechó los micrófonos para reafirmar algunas de sus promesas de campaña. “Vamos a representar a esa gran mayoría de argentinos que se expresó a favor del cambio y que no quiere seguir viviendo bajo este clima de intolerancia al que nos llevó el Gobierno”, aseguró.
El candidato presidencial de Cambiemos advirtió también que en la Argentina “no se pueden seguir negando los problemas que hay que encarar con seriedad y con urgencia, como la amenaza del narcotráfico”. Sostuvo, además, que “suena muy raro que te digan que el 10 de diciembre van a bajar la inflación a un dígito cuando gobiernan hace 12 años el país”. “Y así con todas las cosas. Dicen que van a hacer mil cosas, pero por qué (Daniel) Scioli no dijo cómo piensa hacerlas, así salimos de este estancamiento en el que estamos hace cuatro años”, agregó.
El candidato señaló que “nada ha cambiado” desde las PASO celebradas el pasado 9 de agosto. “Está todo absolutamente igual y el dato más importante es que más del 60 por ciento de los argentinos le ha dicho que no a la continuidad del Gobierno”, indicó. Agregó que “por eso ahora no sólo tenemos la obligación de representar a la UCR, la Coalición Cívica y al PRO, que formamos parte de Cambiemos, sino también a los peronistas que no están de acuerdo con el kirchnerismo, a la izquierda y al socialismo”.

Scioli acusó al Pro de ver “fantasmas”

El candidato presidencial por el kirchnerismo, Daniel Scioli, negó ayer un acuerdo con el jefe del Frente Renovador Sergio Massa y acusó al PRO de ver “fantasmas”, mientras que desde el macrismo le respondieron que “está nervioso” porque “se ha blanqueado que es un candidato de transición”.
Consultado por el supuesto pacto con Massa, Scioli sostuvo que desde el PRO se “enojaron con el sistema electoral, con la gente por cómo vota y ahora empiezan con esto”, por lo que enfatizó: “Ven fantasmas, inventan estas cosas que no tienen ningún tipo de asidero”.
La respuesta desde el PRO no se demoró y el secretario del Gobierno porteño, Marcos Peña, volvió a acusar al kirchnerismo de buscar “destrozar” a Mauricio Macri, mientras que la diputada Laura Alonso sostuvo que el gobernador bonaerense “está muy nervioso porque se ha blanqueado que es un candidato de transición” y “puente” para que “vuelva Cristina” Fernández.
Scioli sostuvo que no puede correr “detrás de estos rumores, de estas hipótesis retorcidas”, pero remató que el acuerdo “no tiene nada que ver” porque “Massa está haciendo la de él”. “En lugar de enojarse con la gente que no los vota o cuestionar un sistema electoral, tienen que hacer mayor esfuerzo para adherir voluntades y no ver si hice un acuerdo con Massa”, declaró el mandatario bonaerense.