“El cine nacional está viviendo una nueva época de oro”

Por Santiago Pfleiderer
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TOLOSA4Pablo Tolosa es uno de esos tipos que le meten mecha a las cosas que hace. Teatros y pantallas. Muchos pudimos verlo interpretando a Pablo, uno de los protagonistas de la serie cordobesa La Purga (2012), serie que marcó un hito en la forma de producir ficción en Córdoba. “Tengo la edad que tenía Lorca cuando lo mataron, 38”, confiesa. “Nací el 11 de enero, como la Mona, pero en 1977”, completa el actor que es vecino de la localidad de Unquillo y que trabaja incansablemente en distintas producciones teatrales y televisivas. El pasado jueves 17 de septiembre se estrenó Cura Brochero, La Película, en la sala Daniel Salzano del Centro Cultural Córdoba, filme dirigido por Lorena Chuscoff en el que Tolosa, sin querer, terminó haciendo el papel del beato cura transerrano. Egresado de la Escuela Integral de Teatro Roberto Arlt, Pablo Tolosa es un referente en materia actoral cordobesa, y desde Diario Alfil charlamos con él.

-¿Cuándo fue tu primer contacto con la actuación y cómo decidiste que querías vivir de esto?

-Mi primer contacto fue con El Chavo, con Gaby, Fofó y Miliky,  Cantinflas, el “Negro” Olmedo, todo lo que veía mi viejo en la tele. Se la tengo jurada a la risa, me desvela cómo hacer reír. Creo que es revolucionario el humor, lo respeto absolutamente. Pero el primer contacto con lo teatral fue con una obra infantil en el Paseo de las Artes, a los ocho años. Creo que ahí se gestó el hambre de escenario, el desafío de lo vivo, el riesgo. Pero la vida iba por otro lado: me había decidido a ser cura. Terminaba el secundario y ya tenía todo listo para ingresar al Seminario,  pero mi preceptor durante todo el secundario resultó ser actor y profe de teatro. Armamos una obra cuando estaba en quinto año. Una locura. Me hice adicto. La adrenalina, los rituales, transformarse. Chau cura. Me fui a la escuela de teatro.

-¿Qué proyectos actorales son los que más disfrutaste, o cuáles son los que más te marcaron?

TOLOSA2-Los proyectos que más disfruté fueron ¡Barrancabajo!, una versión del clásico de Florencio Sánchez, dirigido y adaptado por Edgardo Dib., un capo, Director con mayúsculas. También Tres Para un Bululú, de Willy Ianni. Un desafío actoral. Hay que pelar. Mutar. Desangrarse. Otra, Tesoro Público, de Paco Giménez. Catarsis. Un acto de libertad absoluta y sanadora. Los que me marcaron fueron todos los proyectos. No tuve la posibilidad de hacer muchos cursos, talleres y especializaciones, tuve que salir con el título bajo el brazo a parar la olla para darle de comer a mi hija. Así que me formo y trato de sacar todo el aprendizaje que puedo de cada uno de los directores con los que trabajo.

-¿Te gusta más actuar en teatro o para la pantalla? ¿Qué cosas valorás de las dos experiencias?

-Disfruto con un placer absoluto de las dos actuaciones, pero tengo un romance irracional con filmar. Me desafía a niveles extremos, es adrenalina pura. Actuar sin el registro del público es una ruleta rusa, es jugarse del todo. Sin embargo, el teatro para niños me provoca lo mismo. Los chicos son sinceros, no tienen filtros.

La Purga marcó un momento de la ficción local. ¿Tenés pensado grabar otra serie de ficción pronto?

La Purga fue un viaje de ida. Marcó el terreno y nos desafío a todos. Fue saber hasta dónde podemos jugarnos. Ahora acabo de filmar una serie que se llama La Chica que Limpia, es un policial impresionante, y con un agregado increíble para mí: mi hijo Alejo, de ocho años, haciendo un personaje tremendo.

-¿Cómo ves la situación actoral y filmográfica en la argentina actual, dejando de lado  lo que se produce en Buenos Aires?

-El cine nacional está viviendo una nueva época de oro. Hay mucho cine, muchas estéticas, muchos guiones, historias, visiones. Pero falta regular la repartija, que el federalismo sea una realidad, que se filme más, que se visualice lo que podemos hacer desde las provincias. Hay mucho para contar.

-¿En qué proyectos estás metido actualmente?

-Estoy metido en cien proyectos, en cien ideas, con muchas ganas. Ganas de actuar, de dirigir, de escribir, de aprender. Me reencontré con Teodoro Ciampagna, el director de Hipólito, y estamos delirando muchas cosas. Quiero dirigir una obra de Lorca en la Comedia Cordobesa, quiero hacer una peli cooperativa sobre el Cordobazo. Quiero. Quiero mucho. Y voy por todo. ¡Ah! Y no soporto a Tomás Méndez. Eso no estaba en las preguntas, pero necesito decirlo a cada rato.