Mestre pierde a negociador clave con el Suoem

alberto gimenezLa inauguración o puesta en marcha de nuevas obras de infraestructura será el pan de cada día de Ramón Mestre para el tramo final de su primera administración. Los cortes de cintas deben hacerse a ritmo sostenido. “Como si la campaña no hubiese terminado”, aseguran los mestristas, tratando de disimular que en agenda del intendente reelecto existen otros ítems de atención urgente.
El ranking lo encabeza la postergada concesión definitiva del sistema de higiene urbana y atender, de concretarse antes del 10 de diciembre como trascendió, la batería judicial que ofrecerá la oposición en el Concejo Deliberante. El triunfo político la noche del 13 de septiembre pasado también los obliga a reorganizar el andamiaje que sostendrá el proyecto de gobierno que debe perfilar a Mestre como un rival claro para la gobernación en 2019.
Incluye la planificación presupuestaria para el próximo ejercicio y la reorganización de su equipo de gobierno que, en esta oportunidad, deberá incluir a miembros del partido que lidera a nivel nacional Mauricio Macri. Desde estas páginas, se señaló la semana pasada que Mestre apuntaba a mantener al grueso de los miembros de su staff, al menos las primeras líneas.
Si bien aún no hay conversaciones formales sobre la composición del futuro gabinete –en parte habrá que esperar los resultados de octubre para observar cuántos puestos serán entregados al macrismo- ocurrió como se había anticipado una salida esperaba por Mestre, aunque indeseada.
Alberto Giménez, quien se desempeñara hasta el viernes como secretario General de la Municipalidad, dejó su cargo aduciendo razones de salud. Desde la mesa chica de Mestre, se empeñaron en aclarar que no existe diferencia alguna con un funcionario comodín de la administración. Incluso, jugando al misterio, uno de sus funcionarios anticipó que en pocos días habrá un evento importante que los mostrará juntos, más allá de su salida del gabinete municipal.
Es probable que Mestre presente la flota de trolebuses adquiridos en Rusia, cuya entrega fue largamente demorada por los frenos del Gobierno nacional en materia de importaciones. Todo estaría listo para la liberación de la flota de Aduana y el traslado de las unidades a Córdoba. Giménez, por su experiencia en el área de Transporte, participó de las tratativas y la incursión comercial.
Lo cierto es que el Intendente pierde una pieza clave de su planta política. Giménez formaba parte de círculo de confianza de Mestre y desempeñó un rol central para superar la crisis política que significó el saneamiento de más del 50 por ciento de los titulares de las carteras más importantes.
Ya desde su lugar en el directorio de la Tamse, quien fuera en aquel momento el responsable de la UCR, logró detener el déficit para su posterior privatización. Luego, tuvo la difícil tarea de reemplazar al primer negociador que conoció el Suoem durante la administración radical, Sergio Torres. El funcionario y amigo personal de Mestre se encargó de llevar una política dialoguista que no reportó resultados positivos para la convivencia entre partes. Muy por el contrario: instauró como práctica habitual la entrega de horas extra a discreción como única modalidad para destrabar asambleas crónicas o paros encubiertos.
Giménez asumió con el desafío de corregir la relación viciada con el gremio. Aunque también estuvo al frente de otros focos de conflicto. Se lo veía anunciado un plan de emergencia para Alumbrado Público o en las negociaciones por conflictos con el gremio de los choferes del Transporte Urbano.
La salida ocurre en un momento más que inoportuno para Mestre. Si bien el capo del Suoem promete una mejor relación para los cuatro años venideros, tal como se especulaba desde estas páginas, el gremio tiene una agenda de reclamo que no conoce límites, sin contar la revisión del impacto de la inflación sobre los salarios que podría ameritar un pedido de reactualización sobre la marcha. También se consuma el pase a planta permanente de los contratados, donde el gremio no tolerará falla ni dilaciones.
Giménez conocía al detalle los requerimientos del sindicato y su reemplazo no puede improvisarse. Son varias las voces que señalan que antes que una designación faltando dos meses para el inicio del nuevo período, Mestre buscaría involucrar a funcionarios que ya conocen la lista de pendientes. Por caso sonaba Javier Bee Sellares (Gobierno) o Hugo Romero (Finanzas).