Medida “cautelar” en los comicios y en la relación Provincia-Municipio

Por Daniel Zen
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Veremos muchas fotografías entre Schiaretti y el jefe ahora indiscutido del radicalismo cordobés. Ambos ya adelantaron que trabajarán por “el bien de los cordobeses” juntos y “a pesar de las diferencias”. No queda claro en la parte práctica qué tiene de diferente esta versión del radicalismo con el peronismo. Pero esas son menudencias que a nadie le importan.
Veremos muchas fotografías entre Schiaretti y el jefe ahora indiscutido del radicalismo cordobés. Ambos ya adelantaron que trabajarán por “el bien de los cordobeses” juntos y “a pesar de las diferencias”. No queda claro en la parte práctica qué tiene de diferente esta versión del radicalismo con el peronismo. Pero esas son menudencias que a nadie le importan.

La ciudadanía emitió una opinión y esa opinión fue la de no innovar. Una medida cautelar, dirían los juristas para sus asuntos. Las elecciones sentenciaron que en la política cordobesa casi nada ha cambiado. Apareció algún que otro jugador nuevo, alguno que otro fue mandado a aposento, se vieron algunos sistemas de alianzas oportunistas, pero nada demasiado diferente a lo que ya había, por más rimbombante que los medios necesitemos presentar las cosas.
Así es que, aunque los carteles hayan tenido eslóganes que evocan la palabrita mágica del marketing político -el “cambio”-, el gobernador Juan Schiaretti y el intendente Ramón Mestre representan la continuidad, absolutamente, y por lo tanto, no una modificación de las cosas. Paréntesis: falta ver qué sucede en Nación, aunque honestamente son buenas las chance de que los que están sigan, pero con una variante teóricamente más “moderada” o “tibia” –el léxico variará según el grado de republicanismo de cada lector-, que vendría a ser Daniel Scioli. Cierre paréntesis.
La cuestión es que parece ser altamente probable que entre Provincia y Municipalidad, al menos hasta tres cuartos de mandato, roce más la concordancia que la discordancia, como viene sucediendo. Decimos que “al menos hasta mitad del mandato” (qué dulce egocentrismo eso de citarse a sí mismo) porque vaya a saber si Schiaretti querrá /podrá repetir en 2019 y si Mestre le querrá competir, en cuyo caso, no habrá paz al final de gestión.
Excepto este jugador inesperado de Tomás Méndez, de alcance desconocido pero posiblemente no muy prolongado -a juzgar por el aprecio del que goza en el ámbito periodístico-, ahora sí que hay bipartidismo. Es que Olga Riutort y Luis Juez se tomaron de la mano para ver si en el fondo del mar Ártico hace frío. Por lo tanto, no al principio, pero probablemente en las respectivas segundas mitades de mandato de Schiaretti y Mestre, Córdoba vuelva a ver de lleno el clásico “radicalismo versus peronismo”, a falta de Talleres – Belgrano. Pero es tan temprano que inclusive hipotetizarlo sería irresponsable, lo que lo convierte en periodístico, por eso lo ponemos.
Por otra parte, Schiaretti tiene buena relación con Mestre y eso es casi una cuestión de fondo para el asunto de la convivencia entre los Ejecutivos. Hay que recordar que el gobernador que fue y volverá a ser, hace exactamente 4 años, el 18 de septiembre de 2011, se subió al balcón de la Casa Radical para darle la mano y sacarse una foto con por aquel entonces el jovencito Ramón Javier Mestre, electo jefe comunal de capital con el 36% de los votos, es decir, con casi 4% más de votos del padrón que este domingo. Días después, se producía aquella primera foto tripartita, Mestre, De la Sota y Schiaretti en Casa de Gobierno, que reflejaba lo que en este diario hemos venido llamando como Pacto del Panal, hecho que motivó, entre otras cientos de cosas, que Dómina fuera candidato, que Méndez fuera candidato y que Riutort no fuera candidata y que el hijo del ex gobernador radical repita.

Promesas
Schiaretti prometió algo grande que favorecerá a la ciudad: los gasoductos. Si cumple, puede también ser una cosa absolutamente positiva para la gestión Mestre, dado a que la gente muchas veces confunde las obras en capital como algo municipal, por más que lo pague otro nivel del Estado. El nudo vial El Tropezón podría llegar a ser un ejemplo.
Recuérdese que al gobernador electo le gusta mostrarse en capital. Ya había ayudado bastante al ex intendente Daniel Giacomino refuncionalizando el centro de la ciudad e inclusive prestándole dinero provincial cuando no le alcanzaba para pagar el regordete aguinaldo de los empleados municipales, aguinaldo que bien ganado tienen porque aquí las normativas laborales se cumplen (en el sector público se cumplen mejor los derechos del trabajador, y en el privado, mejor las obligaciones: pero las normativas se cumplen).
Veremos muchas pero muchas fotos entre “Vuelve Juan” y el jefe ahora indiscutido del radicalismo cordobés. Ambos ya adelantaron, como se preveía en el manual de la política protocolar y como era de esperar por lo que acabamos de escribir en este artículo, que trabajarán por “el bien de los cordobeses” juntos y “a pesar de las diferencias”. No queda claro en la parte práctica qué tiene de diferente esta versión del radicalismo con el peronismo. Pero esas son menudencias que a nadie le importan.