Juecistas y olguistas imaginan un futuro común más allá de los números

slideTodos los esfuerzos están puestos en las elecciones del próximo domingo, pero al interior de las huestes de Luis Juez y Olga Riutort florece la idea de dar continuidad a la alianza. Las condiciones objetivas del esquema político favorecen esta hipótesis.
La decisión de ensamblar lo que en principio eran figuras incompatibles movió el tablero político capitalino. La historia previa no hacía prever que esta combinación fuera posible, pero los dos líderes tomaron un camino que implica arriesgar su capital político. Más allá de los dividendos que rinda finalmente la jugada, todo indica que les espera un destino común.
Aparentemente, la campaña electoral que está a punto de terminar afianzó la posibilidad de una fusión entre los espacios. La empatía mutua que se generó entre quienes fueron adversarios históricos parece haberse replicado hacia los cuadros medios de los partidos. Adherentes a ambos partidos hablan de una virtual fusión en las bases.
Luis Juez se ha comprometido en varias oportunidades a gobernar en conjunto con Olga Riutort en el caso de que los resultados los favorezcan. De hecho, el candidato a intendente solo cuenta con dos candidatos a concejales de su riñón en la lista por lo que la unidad del espacio sería imprescindible para mantener la gobernabilidad de una eventual gestión. El concejo deliberante sería controlado casi íntegramente por el olguismo.
Más incierto se tornaba el horizonte en el caso de no llegar al palacio 6 de julio. La coalición tuvo una motivación estrictamente electoral, como lo reconocieron los protagonistas. Los dos admitieron que la principal razón para estructurar el binomio compartido era evitar ser funcionales al oficialismo dividiendo fuerzas.
Más allá de las causas originales, los estrategas de ambas fuerzas imaginan un panorama en el que no quedarían muchas alternativas más que afianzar la unidad del frente. Consideran que tanto el peronismo como el radicalismo tienden consolidar sus estructuras a partir de sus respectivos liderazgos lo que no dejaría espacio para intentar acuerdos transversales.
En el juecismo analizan que, luego de la derrota de Aguad, la UCR se alineará detrás del liderazgo de Ramón Mestre lo que hace impensable un acuerdo similar al que se produjo a nivel provincial. Por otra parte, los puentes con los sectores progresistas que supieron ser formar parte de su esquema de alianzas están definitivamente rotos desde el acercamiento al macrismo.
Por el lado de Riutort, el diagnóstico es similar. Evalúan que la estrategia de captación de bases peronistas ha llegado a su fin. La consolidación de la sociedad De la Sota-Schiaretti al frente de Unión por Córdoba devenida de los buenos resultados electorales producirá un encuadramiento de la militancia justicialista dentro de los límites orgánicos. Por otra parte, la definición de ensamblar electoralmente con Luis Juez implica la excomunión definitiva del Pj cordobés.
A estos datos de contexto se suma cierta orfandad en lo que hace a los paraguas nacionales. Aunque no lo admitan en voz alta, los referentes del Frente Cívico son conscientes de que la relación con el macrismo está gravemente lesionada. Los juecistas esperaban una posición más neutral del líder del PRO en la disputa municipal en reconocimiento por su alineamiento nacional. El decidido apoyo de Macri a Mestre es una afrenta que hace difícil una reconciliación.
En este plano, el devenir de Riutort también es paralelo al de su nuevo socio político. Sergio Massa todavía la pondera en público pero es evidente que su luna de miel con José Manuel de la Sota excluye toda chance de entendimiento con la concejala. El candidato presidencial por UNA ya la considera una baja necesaria en función de la articulación con el peronismo cordobés.
Todo está dado para que la dupla, hace unos meses inimaginable, tenga larga vida en el escenario político cordobés. Juez y Riutort evaluarán su futuro apenas conozcan los guarismos de los comicios, pero las apuestas están del lado de la continuidad.