Tamarit continúa plan electoral con materias transversales

[dc]D[/dc]e mediar acuerdo del Consejo Superior, un nuevo ardid para disponer del uso de cargos docentes podría estar a disposición del Rectorado de la UNC. Se trata de una propuesta muchas veces comentada en círculos universitarios, pero que nunca constó en una propuesta concreta.
Esta semana, la Secretaría de Asuntos Académicos de la UNC ingresó al Consejo Superior un expediente en el que propone el establecimiento y regulación de “materias transversales”. Las mismas consistirían en espacios curriculares que puedan ser cursadas por todos los estudiantes de grado de la UNC.
Las mismas no abarcarían contenidos puntuales de una carrera en particular, si no que tratarían temáticas generales no comprendidas en los contenidos de la mayoría de ellas. De acuerdo al proyecto que lleva la firma de la secretaria Ana Alderete (exdecana de la Facultad de Psicología), estas materias transversales deberían abarcar “problemáticas sociales, políticas y culturales”, y contribuir “al cumplimiento de los fines de la misión de las Universidad”.
Además, prevé que las distintas unidades académicas les permitan a sus estudiantes validar esos espacios curriculares transversales como parte de sus carreras, en calidad de asignaturas optativas o electivas.
Si bien algunas carreras ya disponen la posibilidad de que sus estudiantes tengan algún grado de libertad en la elección de las materias a cursar, esto no es una característica generalizada. Además, en aquellas unidades académicas donde esta práctica está autorizada, la misma está condicionada por condicionamientos estrictos.
La posible incompatibilidad entre las reglamentaciones de cada plan de estudio con las asignaturas transversales que podrían crearse es uno de los condicionamientos que podría generar dudas entre los representantes de las facultades. Los planes de estudio de cada facultad no solo son aprobados por su respectivo Consejo Directivo y por el Consejo Superior de la UNC, sino que también requieren de la venia del ministerio de Educación nacional para tener vigencia.
Además, algunas carreras declaradas por el Congreso Nacional como “de interés público” deben ser evaluadas periódicamente por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) para que sus títulos sean acreditados de validez nacional. Los estrictos criterios utilizados por la CONEAU podrán comprometer la aplicación “universal” que pretendería la actual gestión rectoral.
Si bien el proyecto aún no ha sido tratado por el Consejo Superior, sí fue presentado por Alderete a los responsables de la política académica de cada facultad. Entre los interrogantes irresueltos, se encuentra la fuente de financiamiento con la que se le daría funcionamiento al proyecto. Los cargos docentes no abundan en la UNC y el presupuesto de los mismos suele ser uno de los temas más delicados de discutir y acordar entre las trece facultades.
Aún cuando una de las alternativas para el establecimiento de estas materias sería a través de los Consejos Directivos, la norma habilitaría al Rector a hacerlo por sí mismo.
A pocos meses de que Francisco Tamarit enfrente una nueva elección rectoral en la Asamblea Universitaria, las suspicacias sobre el proyecto abundan, por especulaciones sobre una posible utilización como metodología de acercamiento a sectores docentes “díscolos” de cada unidad académica.