Unánime: candidatos, a favor de reparación a Córdoba

Por Yanina Passero
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noname_1No quedan dudas. En un cada vez más probable escenario de balotaje los votos que aporta la provincia de Córdoba son clave. Conspiran un par de indicios para que así ocurra: 1) cerca del 1,4 millones de votos que obtuvo el actual gobernador José Manuel de la Sota en su intentona nacional quedaron sin dueño; y 2) en buena parte de su extensión, el territorio cordobés se mantiene impermeable al modelo que practica el kirchnerismo desde la presidenta Cristina Fernández hacia abajo.
Ambas variables proyectadas explican los esfuerzos vertidos por dos presidenciables con chances de arrebatar el botín que representa las adhesiones que logró el referente del peronismo local. Sergio Massa y Mauricio Macri coincidieron el pasado fin de semana en la exposición agrícola y ganadera organizada por la Sociedad Rural en Río Cuarto.
El tigrense cuenta con el patrocinio del titular de los sufragios de las primarias del 9 de agosto. De la Sota, seguramente olfateando los problemas que atraviesa Scioli, decidió brindar un apoyo más enérgico a su otrora rival dentro del espacio UNA. Un ejemplo reciente, el peronismo organizó un acto espacialmente para Massa el mediodía del domingo. La transferencia de votos que el ex funcionario kirchnerista desea cobra otro color bajo el prisma del responsable del Poder Ejecutivo provincial.
El porteño se presenta como el reemplazo natural de De la Sota. Durante su recorrida por La Rural, Macri intentó identificarse con aquellos que apoyaron la incursión nacional del candidato cordobés. Su lógica es la siguiente: si sus votantes apostaron al cambio (a un candidato que a las claras representaba el antikirchnerismo), la opción que se abriría para las generales de octubre no sería otra que, precisamente, el “mentor” del cambio.
El análisis estadístico preliminar plantea que Macri, sobre Massa, es quien saldría ampliamente favorecido en la pugna por los votos de De la Sota. En este contexto, ninguno de los candidatos oculta su ambición.
Macri dijo ayer que su visita en la oportunidad respondía a una necesidad que ya no desea disimular: “Yo creo en Córdoba desde el primer día que empecé a venir hace ya unos años atrás. Siempre se respiró un aire de cambio que reclamaba otro tipo de gobierno. Y espero que los cordobeses que estuvieron con De La Sota nos acompañen ahora en esta elección final que va a terminar en el balotaje”.
Macri actuará en consecuencia del objetivo señalado. Por primera vez, tomó un posicionamiento claro sobre la deuda que mantiene la Nación con Córdoba por el litigio con la Caja de Jubilaciones, los fondos por obras ejecutadas por la Provincia que debían solventarse con el erario público nacional; y la cesión del 15 por ciento de los fondos coparticipables por el Pacto Fiscal.
“La Argentina que viene es una Argentina donde el que gobierna rinde cuentas y donde el que gobierna deja de tener conflictos con las provincias, como por ejemplo el que tiene la Nación con Córdoba”, inició Macri para luego abonar la tesis de De la Sota que afirmaba que Córdoba era discriminada por el poder central. Continuó: “Vengo a Río Cuarto a decirles a los cordobeses que el primer día de mi gobierno, el 10 de diciembre, se termina el conflicto entre la República y Córdoba; vamos a trabajar juntos los cordobeses y el gobierno nacional para hacer crecer este país y para tener la Argentina que soñamos”.
Su rival, también dedicó algunos párrafos a la situación de destrato que se profundizó con el desembarco de Cristina Fernández al poder. En el acto organizado en la ciudad de Córdoba, Massa prometió que devolverá a los cordobeses “los millones que les robó el gobierno nacional”. “En eso quédense tranquilos”, remató.
El giro del discurso del fundador del Frente Renovador hacia el “cordobesismo” popularizado por De la Sota, no es nuevo. Conviene recordar que desde hace unas semanas cuenta con la venia de su autor para apropiarse no sólo de políticas de gobierno de Unión por Córdoba, sino también para convertirse en la voz cantante de reclamos como los citados.
Es evidente que Macri y Massa tienen límites más laxos para apropiarse de las adhesiones que recogiera De la Sota durante las PASO. No es el caso del Scioli.
Si bien son conocidos los sacrificios que tuvo que hacer para que la Presidenta lo ungiera como único candidato y sus corrimientos posteriores para lograr captar otro votante de perfil dispar al kirchnerista de pura cepa; no será hasta después de las generales de octubre que el ex motonauta podrá tomar un posicionamiento sobre los fondos para los jubilados provinciales. Si es que conviene hacerlo.
Hasta el momento, sólo hubo moderadas referencias, guiños si se quiere al futuro gobernador Juan Schiaretti. La oferta por el momento sólo se reduce al diálogo.