Un lustro perdido para Brasil y Argentina

Brasil atraviesa una de las peores épocas de los últimos años. En este 2015 registrará una caída de su economía superior al dos por ciento y el 2016 no luce auspicioso: las perspectivas de mercado contemplan una caída (-0,4%). Así, en el último lustro, la economía brasileña permanecería estancada en términos de crecimiento.
Un trabajo de Ecolatina indica que Argentina siguió la misma suerte. Si bien es cierto que hay diferencias entre ambas economías, existen muchos puntos en común (creciente déficit fiscal, caída del PBI per cápita). Tienen una fuerte correlación. Así como una tracciona a la otra cuando el contexto es favorable, también puede complicar a su socio cuando la coyuntura se torna negativa.
“L Argentina tiene que tener presente que no sólo no contará con la tracción de Brasil este año ni el siguiente”, adelanta el reporte. Con una nueva etapa política por iniciarse, la experiencia de Brasil puede ser un adelanto de los que “deparará a la Argentina en los próximos años: una economía con muchos desafíos (principalmente corrección de tarifas y del déficit fiscal) por afrontar, los cuales exigirán mucha pericia, gobernabilidad y coordinación al momento de ser abordados”.
A la mala perfomance de la economía brasileña se sumaron las denuncias de corrupción que vinculan a funcionarios del gobierno de Dilma Rousseff con la malversación de fondos de Petrobras, lo que impactó fuerte en la actividad dado que la inversión de la petrolera representa el 15% del total del país.
La debilidad política redundó en la fragmentación del bloque oficialista en el Congreso, lo cual complica la gobernabilidad. Si bien es baja la probabilidad de un juicio político contra Rousseff, la ruptura complica la aprobación de leyes impulsadas por el Ejecutivo. La falta de confianza retroalimenta los problemas macroeconómicos.
En términos económicos, la situación más crítica proviene de la industria, que en el pasado sufrió las consecuencias de la pérdida de competitividad producto de la fuerte apreciación del Real. Actualmente, enfrenta la contracción de la demanda interna y externa: en el primer semestre de 2015 la actividad industrial se contrajo 4% interanual. Particularmente, el sector automotor es la rama más golpeada: en lo que va de 2015, la producción de automóviles cayó 9% y las perspectivas para lo que resta del año no son alentadoras.
La debilidad responde a una demanda privada en retracción. En el primer semestre el consumo de las familias cayó 2% interanual, fenómeno que no se observaba desde 2003, año el que el consumo privado se contrajo 0,7%. Hay pérdida del poder adquisitivo por la aceleración en la inflación.
Ecolatina indica que, pese a la fuerte devaluación del Real (70% interanual), la mayor suba de los precios responde a la quita de subsidios a las tarifas de servicios públicos (transporte y electricidad).
El deterioro de la imagen y la mayor incertidumbre política aminoró el influjo de capitales a Brasil, lo cual se vio reflejado en la devaluación que sufrió el Real. En lo que va del año éste se devaluó 43%, tendencia que ya se acarreaba desde 2014 ante la potencial suba de tasas de interés de la FED. Dado el bajo traslado de la devaluación a precios, la mayor competitividad que brinda a las exportaciones industriales puede ser un aliciente para la recuperación.