13S, cruce de caminos para los presidenciables

Por Marcos Duarte
mduarte@diarioalfil.com.ar

slide[dc]L[/dc]a pelea por el palacio 6 de julio es un desafío estratégico para los principales candidatos presidenciales. Si bien tienen sus fichas puestas a sus respectivos aspirantes municipales, intentan ampliar su cosecha electoral más allá de los porcentajes que estos obtengan.
Para quienes están en el primer pelotón de la carrera presidencial, fue inevitable tomar partido por algún candidato municipal. Las alianzas que articularon para enfrentar las primarias incluyeron a los partidos que compiten por la ciudad de Córdoba por lo que les resulta imposible evitar la bendición a los postulantes que están enrolados en sus espacios.
Además, la dimensión electoral de la ciudad de Córdoba no permite que los candidatos a la Casa Rosada tengan posiciones cercanas a la prescindencia. El riesgo de que sus adversarios capitalicen un eventual resultado o que sus aliados les corran el cuerpo para la disputa de octubre es un costo demasiado grande que prefieren evitar.
Por otro lado, todos los candidatos presidenciales aspiran a conseguir una votación que exceda la cosecha de sus candidatos a intendente. La diversificación de la oferta electoral local seguramente provocará que los porcentajes de las formaciones que se presentan en la ciudad de Córdoba no sean demasiado abultados. Mientras en la elección municipal se presentan 13 listas, en la presidencial el menú de opciones se reduce a 6.
Esta situación ha obligado a que los estrategas de las alianzas nacionales afinen el lápiz en lo que hace a los posicionamientos municipales. El desafío es común a todos: apoyar a sus pupilos sin enemistarse con los votantes de los competidores.
El caso de Mauricio Macri es nítido. La UCR forma parte de la coalición Cambiemos y su partido colocó al candidato a viceintendente por lo que su apoyo a la reelección de Ramón Mestre es absolutamente inevitable. Sin embargo, el jefe de gobierno porteño aspira a conquistar franjas de electores que no optarán por el actual intendente.
Evidentemente, los votantes del Frente Cívico están en la mira del líder del PRO. Este partido aun forma parte de su estructura de aliados y el propio Luis Juez repite que apoya su aspiración presidencial. Por esto es que Macri evitó en todo momento confrontar con el ex intendente pese a que este renunció a su candidatura a senador inmediatamente después de ser electo en las PASO de agosto. Este desplante no provocó ninguna reacción del jefe de gobierno porteño más que un tibio lamento, la prioridad es no perder adhesiones para la primera vuelta.
Por el lado de Sergio Massa la situación es similar. El candidato de UNA cumplió lealmente su pacto con José Manuel de la Sota y dio un claro apoyo al candidato de Unión por Córdoba. Apenas fue consagrado en las primarias se alineó con la estrategia de sus socios locales y sostuvo que su candidato es Esteban Dómina.
Pero sus ambiciones no se agotan en el caudal electoral del actual concejal. El núcleo de apoyo que Olga Riutort mantiene en la ciudad de Córdoba está dentro de sus previsiones para octubre. Es por esto que, si bien participa activamente de la campaña de Dómina, solo dedica halagos a quien supo ser su primera referente capitalina.
Este delicado equilibrio del ex intendente de Tigre tiene como meta acercarse a un porcentaje similar al que obtuvieron Juan Schiaretti en la elección provincial y José Manuel de la Sota en las PASO. Lograrlo es clave para consolidar sus chances a nivel nacional.
Por el lado de Daniel Scioli la realidad no es muy distinta. El Frente para la Victoria dio su aval orgánico a Daniel Giacomino pero el bonaerense sabe que debe crecer en el segundo distrito municipal del país si pretende mantener llegar a la presidencia de la nación.
En este sentido, el gobernador de la provincia de Buenos Aires ha evitado las declaraciones referidas a disputa por la intendencia local y se ha limitado a auxilios tácticos. La baja performance de sus candidatos en la elección de gobernador provocó que los movimientos del candidato del oficialismo nacional sean estudiados con extremo cuidado.
Los estrategas del sciolismo buscan incrementar su caudal entre los votantes del candidato del Movimiento ADN, Tomás Méndez. Algunos operadores se arriesgan a pronosticar un apoyo explícito del ex conductor televisivo a Scioli apenas pasados los comicios municipales.
Por último, tanto Massa como Macri y Scioli pretenden conseguir una tajada de los sufragios que consiguió De la Sota en toda la provincia. En función de esto es que su intervención en la política cordobesa es muy edulcorada, nadie quiere herir susceptibilidades.
En esta semana los postulantes municipales agotaran todo su arsenal de recursos políticos en vistas del domingo decisivo. Entre estas armas está el incremento de los apoyos nacionales y en ese sentido se profundizarán las exigencias. Será interesante ver como cada uno balancea su intervención en función de sus intereses.