Previsible pelea por el monopolio de “la honestidad”

Por Marcos Duarte
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Sin título-1“La revolución es ser honestos en medio de un sistema corrupto” sentenció hace unos años el cómico italiano Beppe Grillo, cuando todavía era la revelación de la política italiana. Uno de los inconvenientes de este tipo de consigna es que no admite más de un portador.
La construcción electoral sobre los cimientos de la denuncia a la vieja política, presunta portadora de todas las plagas imaginables, requiere que quien se erija como su líder reclame para sí el monopolio de la moral.
La crítica en genérico al “sistema” presupone que quien la esgrime se presente como un quijote que embiste contra el resto del sistema político.
Este tipo de discurso atrae a una porción del electorado cordobés desde hace algunos años. La irrupción de Luis Juez en el esquema electoral local, luego de la marea inicial, estabilizó un caudal de votantes estables sensibles a este modo de intervenir en la discusión pública. Su clientela fue “educada” políticamente en un estilo que combina el personalismo con la actitud de outsider enfrentado a los partidos tradicionales.
Más allá de este sello originario, el juecismo tuvo relaciones ambiguas con el sistema de partidos. La constitución de la coalición en torno a lo que inicialmente fue el Partido Nuevo hizo que algunos se esperanzaran con una expresión política similar al Frente Amplio uruguayo. Durante los últimos años esta esperanza se diluyó. El alineamiento con el macrismo echó por tierra todo proyecto doctrinario y produjo la diáspora de los elementos “progres” de la alianza.
Pero la mayor audacia de Juez vino después. La entente con Olga Riutort no solo desafiaba toda lógica ideológica sino que ponía en riesgo el capital social inicial de la empresa juecista. El entendimiento con quien supo ser uno de los principales blancos de sus diatribas fue una apuesta audaz y peligrosa.
Tomás Méndez parece haber aprovechado el cimbronazo que esa violenta curva produjo en la estructura electoral del ex intendente. Quienes disputan el monopolio de la autoridad moral tienen un arma predilecta: acusar de “traición” a su coyuntural adversario.
El líder del movimiento ADN emerge como el principal impugnador del viraje político de Juez. La imputación, típica del estilo que cultivan ambos, es nada menos que la de haberse “vendido” a quienes deberían combatir. En este punto, la inesperada alianza del líder del Frente Cívico con la concejala otorgó una ventaja inicial a favor del ex conductor televisivo.
En este contexto, el crecimiento de Méndez sobre el núcleo duro del electorado juecista resulta fácil de imaginar. El reclutamiento de figuras que otrora revistaron en la primera línea del Frente Cívico revela la conquista de una porción del territorio político que en algún momento formó parte del continente dominado por el ex intendente de Córdoba.
Juez, por su parte, imaginó inicialmente otro escenario. Consciente de que su estilo confrontativo y sus imprevisibles movimientos políticos eran su principal flanco, apostó a transformarse en un moderado que dejó atrás su época salvaje. Con esto pretendía, por un lado, tranquilizar a los sectores que reclaman una gestión seria y sin estridencias para la ciudad y por otro, desnudar la falta de experiencia de Méndez en la administración del estado.
Pero la acechanza del candidato del Movimiento ADN no permitió que esta evolución del líder del Frente Cívico concluyera tranquilamente. Los dardos que el ex periodista lanzó referidos los financistas de la estructura electoral de Luis Juez desató una respuesta que recuerda a su primera versión. Devolvió el golpe en el mismo rubro: el origen de los fondos de la campaña de Méndez.
Más allá del contenido de los misiles cruzados, este duelo se tornaba inevitable. La convivencia de dos personalidades con estilos similares y que interpelan los mismos sentimientos en la ciudadanía es imposible en el mismo ecosistema político. Luego de una corta etapa de ninguneo mutuo, Luis Juez y Tomás Méndez cruzaron los primeros golpes. Los dos candidatos saben que se juegan sus chances en esta pelea.