Méndez: adalid de la transparencia con pies de barro

2015-08-31_MENDEZEl ejercicio de la política está dado, en general, por hombres y mujeres que, a través de la descripción de un ideal cargado de valores ensalzados por una épica combativa, intentan convencer a sus iguales. Lo nuevo contra lo viejo, la verdad contra la mentira, la transparencia contra la corrupción. Todo lo hemos visto.
Tomás Méndez, desde su personalísimo Movimiento ADN, lo intenta una vez más. Tiene el relato, los medios para transmitirlo, el entusiasmo de sus seguidores. Pero la suerte parece conjugar dificultades para el experiodista. ¿Qué sucedería si la fantasía moral prometida por el candidato se estrellase contra una realidad que, por borrosa o indefinida, la dejase sin sustento alguno? ¿Se convertiría acaso en la repetición de aquello que pretendía desterrar?
En la noche de ayer, se televisó por Canal C la entrevista que el programa Voz y Voto le realizó al candidato a la Intendencia cordobesa. Manteniendo una conversación mientras recorrían distintas zonas de la ciudad, la periodista dialogó con Méndez sobre aspectos de su decisión de comenzar a participar de la disputa política desde un rol distinto al de periodista. Esta vez, Méndez participa como un competidor en condiciones más similares a la de sus contrincantes, y no como un “político sin votos” pero con un poder de fuego superior al de muchos partidos.
Conocedor del rubro, Méndez pudo sortear sin problemas la mayoría de las preguntas. En cada una de ellas, hizo gala de su mejor traje: el de candidato de la antipolítica. Desde afuera, como un verdadero extranjero, el experiodista anhela ganar en una cancha a la que pretende no querer entrar.
Sin embargo, la periodista pareció haber dado con el talón de Aquiles del principiante candidato. En medio del cuestionario, las preguntas se hicieron puntuales y, ante una interrogación sobre la procedencia del financiamiento utilizado por el Movimiento ADN, el coloso verbal que Méndez construye con su discurso, simplemente se desmoronó.
Quizás más acostumbrado a las cámaras ocultas, la pantalla mostró a un candidato incómodo, con respuestas insuficientes. Más de un televidente, podría haberse preguntado anoche si el Méndez periodista habría emulado a su colega, dándose por satisfecho ante una respuesta que no contestó un interrogante concreto: quién financia su campaña.
Méndez precisó que todos los gastos de su campaña se financian con aportes realizados por simpatizantes. Si bien dijo contar con el reporte detallado de la identidad de cada aportante, el candidato de la transparencia se niega a hacerlo público.
Por el contrario, aseguró en la entrevista haber depositado dicha lista en manos de la escribanía Ortiz Pellegrini, con estrictas órdenes de difundir su contenido. De acuerdo a la audaz explicación, el objetivo sería lograr empujar al resto de los candidatos a explicar su correspondiente financiación. De cumplirse ese improbable anhelo, procedería a publicar su propia financiación.
Extraña estrategia dice utilizar el candidato del Movimiento ADN, intentando erradicar lo que denunció durante una década como un proceder dañino para el sistema político, mediante la formalización y publicación de la mismísima práctica.
“Ni De la Sota, ni Schiaretti, ni Scioli (…), ni la trata, ni el juego” agregó Méndez a su respuesta inicial, en un intento de no quedar enredado en su propia metodología.
Además, declaraciones recientes intentaron complementar su explicación, responsabilizando a su compañero de fórmula, el empresario Marcelo Pascual, como uno de los mayores aportantes. Tras ello, trascendidos salidos desde los campamentos de otros candidatos resaltaron supuestos vínculos entre el candidato a viceintendente y el sciolismo bonaerense.
Dos largas semanas parecen avecinarse para Méndez, en las que sus adversarios difícilmente dejen pasar tan evidente contradicción entre su pretendida esencia y la realidad de sus actos. Los datos ausentes sobre sus gastos en la declaración jurada que proveyó a La Voz del Interior podrían reforzar con seguridad los argumentos de sus oponentes.