Sinfonía nipona

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

ilustra babymetal[dc]H[/dc]acia finales de agosto, la tradición de los festivales ingleses señala que comparten la cartelera los de Reading y Leeds, que coinciden en el mismo fin de semana y van alternando la grilla de artistas: los que tocan en un lugar un día, a la siguiente jornada tocan en el otro y viceversa. De hecho, es la misma empresa la que posee la concesión de ambos eventos, que marcan algo así como el punto más alto de la temporada festivalera en Gran Bretaña.
En esta ocasión, se programó uno de los tres días dedicado al rock duro, con la banda Metallica como cierre. En Reading, este género rockero ocupó el escenario principal el sábado, mientras que a Leeds los metaleros la coparon ayer. Sobre la tarima desfilaron también algunas de las formaciones que hoy asoman como representantes de ese estilo: Bring Me The Horizon, Royal Blood y Alexisonfire, entre muchas otras. Chicos con remeras negras y camperas con tachas se dedicaron durante toda la velada a bailar pogo al tronar de las guitarras distorsionadas y al ritmo de las baterías cuyos bombos parecen siempre a punto de estallar de tanto ser golpeados.
Pero de lo que habla la prensa en estas horas no es de esas figuras que encabezaban la marquesina y que implicaban el principal atractivo para miles de fanáticos. De lo que se habla es del grupo japonés Babymetal, conformado por tres jovencitas al frente y una poderosa banda por detrás, que abrieron el día del metal en Reading y en Leeds y que deslumbraron a todos con su bizarra performance, en la que se combinan las coreografías y las polleras de las porristas estadounidenses con el frenesí del heavy metal, en un espectáculo que llama la atención tanto por su colorido como por su furia.
La culpa de todo la tiene la compañía nipona Amuse, un verdadero imperio del entretenimiento que hacia 2010 regenteaba -entre varias más- la carrera de Sakura Gakuin, grupo femenino de música pop de gran predicamento en la televisión japonesa. Cinco años atrás, Amuse decidió desarrollar una especie de subunidad musical de Sakura Gakuin, dedicada al rock duro y timoneada por la cantante Suzuka Nakamoto (Sumetal), que por entonces contaba con apenas 12 años. Casting mediante, fueron seleccionadas las niñas Yui Mizuno (Yuimetal) y Moa Kikuchi (Moametal) para acompañarla y lanzar, así nomás, Babymetal.
Ninguna de las tres conocía hasta ese momento de qué se trataba el heavy metal, por lo que el armado del grupo consistió en un preciso trabajo de laboratorio por parte del productor asignado, Kobametal, quien en apenas tres años convirtió a las tres pequeñas en estrellas de la cultura “idol” japonesa, rodeándolas de músicos profesionales. A partir de 2013 ficharon para un sello muy importante en Japón y se lanzaron a publicar un single tras otro, hasta que en 2014 apareció su álbum debut, “Babymetal”, que desorientó completamente a los especialistas. En su ímpetu por clasificarlo todo, llamaron al estilo del trío “death metal sinfónico”; y la bola de sonido creció hasta hacerse oír en otras regiones del planeta.
Durante sus shows de este fin de semana en Inglaterra, mientras las tres -ahora ya adolescentes- japonesitas cantaban y agitaban a la multitud, sobre el telón del fondo se proyectaban fotografías de las Babymetal junto a músicos de Metallica y Judas Priest, con un epígrafe que decía: “If you show true courage we will show true metal” (si muestras verdadero coraje, te mostraremos verdadero metal). Los críticos musicales británicos todavía no le encuentran explicación al fenómeno. Las jovencitas que son fans del género, por su parte, ya se visten con polleras tableadas de color rojo. Y vociferan “Ijime, Dame, Zettai”, aunque no sepan muy bien qué están diciendo.