De la Sota defiende su cotización nacional

slideJosé Manuel de la Sota sigue siendo un protagonista de la campaña presidencial a pesar de haber perdido la compulsa interna de su espacio frente a Sergio Massa. El tono de sus declaraciones hace pensar que acepta con gusto la centralidad en que lo colocaron los resultados de las PASO.
Este lugar de privilegio que logró el cordobés a pesar de su derrota se debe, en parte, al apetecible porcentaje que obtuvo. Pero también a las reacciones que tuvieron los presidenciables que se mantienen en carrera apenas conocidos los resultados.
Desde el kirchnerismo se vienen repitiendo los gestos de buena voluntad para con el peronismo local casi diariamente. La esperanza del oficialismo nacional está puesta en que prevalezca la supuesta identidad peronista del electorado por sobre el mayoritario rechazo del que goza la administración de Cristina Kirchner en la provincia.
Ante esta avanzada, De la Sota viene desplegando un arsenal de dardos que pretenden poner el eje en la relación entre el estado nacional y el provincial. A la presentación judicial ante la Corte de la semana pasada y a las ácidas acusaciones de ayer señalando la manipulación de datos por parte del INDEC, hoy le sumó una fuerte declaración política.
El mandatario provincial sostuvo que, en caso de triunfar Daniel Scioli, a nuestra provincia le va a seguir yendo mal “porque la gente sabe que ellos han sido intolerantes, que han sido discriminadores, que han sido agresivos” para luego sentenciar: “le deben 12 mil millones de pesos y no le giran dinero para obras”.
Luego, se dio el lujo de analizar la baja performance del kirchnerismo local. “A a mí me da la impresión de que esa agresividad deviene en que la gente no los vota. Pero este es un problema de la democracia, uno no se puede enojar cuando a uno no lo votan” dijo el cordobés. En esa línea de razonamiento, agregó: “A mí no me votaron los otros días para ser candidato a presidente y yo no estoy enojado, estoy agradecido a los 600 mil cordobeses que me votaron y a los 900 mil argentinos de otras provincias que también me votaron”.
De todos modos, la alusión a la cantidad de votos que consiguió su precandidatura no es gratuita. El líder de Unión por Córdoba es consciente de su potencial gravitación política y pretende hacerla valer. El primer objetivo es potenciar la candidatura de su socio político Sergio Massa en Córdoba. Para el justicialismo cordobés, multiplicar la representación legislativa es un escalón necesario para incrementar su peso nacional y, por consiguiente, su capacidad de negociación con quien encabece el ejecutivo a partir de diciembre.
En este punto, la estrategia de De la Sota confluye con los intereses de la futura administración de Juan Schiaretti. El gobernador electo sabe que la normalización de las relaciones con el estado nacional es imprescindible para el éxito de su gestión. También analiza que el nivel de acuerdo al que puede aspirar depende del poder de fuego que acumule su sector en el escenario político argentino.
Lo que se está bosquejando es el rol del gobernador saliente en el futuro esquema. Por el momento, rechazó cualquier cargo no electivo en el futuro. “Yo no estoy buscando un cargo. Yo, para ocupar un cargo en un gabinete, tengo que pensar que quien lo preside le va a dar un buen rumbo a Argentina, y como hasta ahora no hay debate, y ninguno dice lo que va a hacer, ninguno me inspira mucha confianza”, afirmó en declaraciones a Radio Mitre Córdoba.
Todo hace pensar en que los próximos años tendrán a De la Sota como un protagonista de la política nacional. Paradójicamente, el lugar en la primera línea lo consiguió perdiendo una elección. Esto parece ser una constante en su carrera política.