De la Sota, ante el mayor desafío de su carrera política

Por Juan Pablo Carranza
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ilustra clavado de dla sotistaJosé Manuel de la Sota jugó ayer su última carta antes de la PASO. Con un acto al frente del Centro Cívico, cerró su campaña a precandidato presidencial en su bastión electoral. El gobernador sabe de la dificultad que supone traspasar los límites del domingo, pero igualmente se ilusiona con que el PJ provincial haya acentuado su despliegue en Córdoba y pueda traccionar desde su coto una victoria sobre su competidor en UNA, Sergio Massa.
Las primarias depurarán la oferta electoral de cara a octubre. Pero de las 11 fuerzas que se medirán el domingo, solo tres competirán sobre el vértice máximo de la boleta. Aparte de la sociedad De la Sota-Massa, Cambiemos repartirá su voto en tres candidatos, Elisa Carrió (CC), Ernesto Sanz (UCR) y Mauricio Macri (PRO), quien aventaja ampliamente a sus otros dos parteners, a primeras luces sparrings.
El Frente para la Victoria optó por clausurar la interna con que amenazaba Florencio Randazzo. El ministro de Transporte quedó pedaleando en el aire luego de que la Casa Rosada decidiera depurar la candidatura de Daniel Scioli apuntalándolo con Carlos “Chino Zannini.
El FIT también expondrá sus cuitas internas el domingo y la dupla Jorge Altamira- Juan Carlos Giordano (PTS-IZ) se medirá contra Nicolás del Caño-Myram Bergman (PTS). El Frente Progresista comparte la figura del Margarita Stolbizer, pero a nivel local dividió su lista en tres.

La interna más pareja
A primeras luces, UNA concentra la interna más pareja en el trío más expectable. El grueso de las encuestas –altamente volátiles según quedó evidenciado en casi todos los últimos capítulos electorales- no son auspiciosas con la suerte de De la Sota. Pero los operadores del gobernador se muestran optimistas y se empeñaban en denostar cada oráculo que se les pone en frente.
Penetrar en la Provincia de Buenos Aires es una empresa difícil para De la Sota. No sólo porque se trata del coto de su socio-adversario, sino porque será el escenario de la interna kirchnerista más suculenta, la que protagonizarán Julián Domínguez y Aníbal Fernández. La conclusión es que el sueño rosado de la Sota queda atado al porcentaje que le puede traccionar marginalmente Felipe Solá.
A sabiendas de este déficit en el principal distrito electoral del país (casi el 40% del padrón), De la Sota espera contar con buenos resultados en Capital Federal y el resto del interior, amén de Córdoba por supuesto. Empardar los porcentuales de Massa en la CABA, donde el candidato del Frente Renovador no alcanzó el 5% de los votos, sería un buen dato para el presidenciable cordobés.
Es en el NOA donde reposa parte el sueño del gobernador. Se sabe con inserción en las provincias donde la vertiente de la ortodoxia peronista cuenta con mayor adhesión. La Rioja y Catamarca podrían realizar aportes considerables sobre los porcentuales que finalmente coseche el cordobés.

Córdoba, el bastión
Se descarta que en Córdoba, De la Sota obtenga un buen resultado. El oficialismo provincial no tiene certezas de un triunfo absoluto de su candidato en este distrito. De hecho, en el búnker de avenida General Paz hablan de un empate técnico con Mauricio Macri, sindicato hasta hace unas semanas como el favorito del electorado cordobés. No obstante, la sorpresiva jugada urdida por Luis Juez para competir junto a Olga Riutort por la Intendencia, podría raspar la ventaja que le otorgaban los sondeos de opinión al líder recoleto.
El peronismo cordobés lee el escenario nacional y entiende que tiene tributarle al hombre que lo llevó hasta la Casa de las Tejas –y posteriormente al Panal- al partido luego de 4 gobernaciones radicales. Lo fundamental es ganar la provincia, si el gobernador logra el salto a octubre será un beneficio adicional celebradísimo.

Blindaje ante Scioli
El compromiso que tomó el PJ para con De la Sota, lo obligó a blindarse de las embajadas que diseñó Scioli en las últimas semanas. Por esta razón el mandatario le encomendó a Juan Schiaretti que le cuidara la espalda en la provincia y lo designó como su jefe de campaña.
El candidato del FpV intentó tentar a Schiaretti y le dedicó un spot al gobernador electo. La respuesta fue también una publicidad en la que la sociedad que gobernó la provincia hasta el momento y lo hará por 4 más se mostraba unida.
Dentro del peronismo local circula la versión que si la suerte no acompaña al gobernador el próximo domingo, abonaría un desmembramiento silencioso del Pacto de Palermo. El paso siguiente el contacto con el líder oficialista.

Continuidad del Pacto de Palermo
Pero De la Sota insistió en que mantendrá su palabra con Massa en caso de que se imponga el trigrense. En declaraciones a Cadena 3 afirmó que “si él nos gana, nuestra responsabilidad es apoyarlo”. Pero además el justicialismo provincial tiene una traba, gane quien gane la interna serán sus propios dirigentes los que se mediarán en octubre en los tramos legislativos.
El gobernador copó en el sprint final de su campaña los medios audiovisuales. Se instaló en el martes y el miércoles en Capital Federal y utilizó la pantalla de los canales de televisión para imprimirle eco nacional su candidatura.

Discurso final
Anoche le agradeció especialmente a Schiaretti su compromiso. También tuvo un gestó con Martín Llaryora, a quién señaló como el dirigente joven más importante de UPC. Y le dedicó una oración al tándem peronista que competirá por la Intendencia: Esteban Dómina-Adrián Brito.
Desde el palco oficial, De la Sota sacó a relucir su verba de político de raza y repasó los principales ejes de su propuesta. Disparó contra el oficialismo nacional y su responsabilidad por la inflación y la situación de los jubilados. “Quiero ser el presidente de la reconciliación nacional”, enfatizó durante uno de los tramos de su discurso.
En 2003, cuando el peronismo discutía la sucesión de Eduardo Duhalde, De la Sota intentó por todos los medios lograr el favor del por entonces presidente para alcanzar su sueño máximo. Pero finalmente fue desairado y un casi ignoto Néstor Kirchner le ganó la pulseada.
El resultado del aquella contienda le dejó un sabor amargo al gobernador. Pero generó anticuerpos desde la derrota para hacerse fuerte, ese es su discurso. Doce años después de aquel primer intento frustrado, De la Sota se avecina al mayor desafío de su carrera política: competir por la candidatura a la Presidencia.