Oferta electoral múltiple complica polarización

Por Marcos Duarte
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La insólita alianza entre Luis Juez y Olga Riutort provocó un tembladeral político en Córdoba. Los sacrificios que requería la jugada, entre ellos ignorar años de violentas imputaciones mutuas, solo se justificaron en una tesis: la fórmula compartida simplificaría el esquema y reduciría a las demás opciones a su mínima expresión.
Explícitamente, los coaligados sugirieron que la batalla por el palacio 6 de julio se reduciría a dos trincheras. Lograr que la sociedad percibiera la contienda electoral como un duelo entre el dueto y Ramón Mestre implicaba que las sensibilidades ideológicas de los votantes cedieran imitando la “flexibilidad” del senador nacional y la concejala.
Ante tan audaz análisis, el pelotón de candidatos ubicados en la oposición a la gestión mestrista reaccionaron tratando de neutralizar el efecto que pretendían los articuladores de la entente olgo-juecista, conscientes de que su supervivencia política depende de conseguirlo.
Tomás Méndez vio amenazada su perfil de candidato silvestre, alejado de la política tradicional, ante dos figuras que amenazaban con concentrar al elector no partidario. El ex conductor televisivo reveló que Riutort había intentado sumarlo a un frente y que los motivos de su abdicación a la candidatura a intendente se encontraban en la aritmética electoral. “Sabía que ya no llegaba sola, que probablemente era tercera en la próxima elección entonces hizo el acuerdo: Olga y su familia, Juez y sus amigos” disparó.
El postulante del Movimiento ADN cabalga sobre el oportunismo del binomio que encabeza la lista de la Fuerza de la Gente. La táctica de Méndez es enmarcar el acuerdo electoral Juez-Riutort en las prácticas tradicionales de la “vieja política”, en busca del electorado proclive a ese discurso.
Por otro lado, Daniel Giacomino encaró su contragolpe desde otro ángulo. El candidato del FPV atacó a Juez por su oscilación ideológica que lo llevo desde el kirchnerismo hasta el macrismo con paradas en el binnerismo. La lógica electoral del ex intendente prioriza fidelizar el voto fiel al gobierno de Cristina Kirchner asociando a Juez con Macri, bestia negra de ese segmento electoral.
En ese sentido, Giacomino describió a su ex socio político como un representante de la “derecha neoliberal” y lo desafió a proponer políticas públicas opuestas a las de la gestión radical. La apuesta pretende evitar que el electorado kirchnerista se vea tentado por un voto útil anti mestrista.
También el justicialismo esgrimió sus tácticas para acomodarse a la situación generada por el ensamble. Los estrategas de Unión por Córdoba ven al segmento “peronista” que veía en Riutort una candidata competitiva como un terreno a recuperar. En el análisis de los operadores de Esteban Dómina, estos votantes serían reactivos a Luis Juez quien fue un enemigo declarado de las gestiones de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti.
La aspiración de los justicialistas capitalinos es aprovechar el barquinazo olguista para consolidar, de una vez por todas, el núcleo duro de sus votantes en el distrito menos amigable. La desaparición de la “competencia desleal” que significaba Riutort los esperanza en este sentido.
En las antípodas del espectro, el FIT también cargo contra la sociedad entre el líder del Frente Cívico y la concejala del Bloque Eva Duarte. “Es una vergüenza, es el cambalache de los candidatos, incluso van en espacios políticos distintos…Eso muestra la falta de convicciones y falta de respeto al electorado, creo que los une el espanto” sentenció Liliana Olivero, principal figura de la formación. La izquierda cordobesa ambiciona mantener los buenos porcentajes obtenidos en las últimas elecciones pescando en el caudal de desencantados por la repentina alianza.
Hasta el momento, la mayoría de los observadores indican que, si bien la alianza olgo-juecista conmovió el esquema electoral capitalino, está lejos de conseguir el cara a cara con Ramón Mestre. Algunos se arriesgan a pronosticar que no se produciría siquiera la sumatoria matemática de los votos que concentraban los dos referentes por separado.
Aunque nadie le niega al binomio Juez-Riutort capacidad para polemizar, lo cierto es que no están solos en el ring. El resto de la fauna política cordobesa pelea con fuerza para mantenerse en el podio.