Mala praxis de UTA perturba escenario electoral

ilustra utasalernoLa interna sindical del gremio de los choferes del transporte explicó los salvajes paros y asambleas sorpresivas (cuyo poder de daño no es menor), al menos los realizados en el último lustro. La reestructuración del sistema encarada por Ramón Mestre al inicio de su administración que incluyó la disolución del bastión de UTA, la Tamse, y la salida de Ciudad de Córdoba, favoreció la polvareda sindical y el surgimiento de cabecillas que desconocían a la cúpula elegida a través de voto directo.
La elección para la renovación de autoridades del año pasado fue una muestra más de la situación: por 66 votos el referente opositor le quitó el deseo de reelección a Alfredo “Cuchillo” Peñaloza. Ricardo Salerno asumió en enero con el duro desafío de gobernar un sindicato difícil y para colmo de males dividido en dos partes iguales.
Si los paros parciales del primer semestre escondían una necesidad de la nueva cúpula de diferenciarse y marcar los yerros de su antecesor, los de la segunda etapa formaron parte de una respuesta apresurada de la cúpula a problemas que de su autoría. Conviene destacar la actitud más conciliadora del hombre proveniente de Coniferal porque la mayoría de los paros preanunciados fueron desactivados; aunque aún sigue sin controlar las mal llamadas asambleas lanzadas por los delegados en las distintas firmas. A Peñaloza, en buen romance, los paros le brotaban debajo de las piedras y muchas veces se enteraba cuando era demasiado tarde.
El descontento reina en las bases. De una complicada convivencia sindical se pasa sin escalas a un problema de política interna. Una pésima noticia para los usuarios; también para el intendente Ramón Mestre, quien refrendó en su plataforma de campaña que el transporte urbano seguirá siendo una prioridad de su gestión si consigue un nuevo mandato.
Si pasó sin sobresaltos el incumplimiento de la oferta de campaña que generó las adhesiones que le proporcionó el triunfo (prometió un 4 por ciento del precio del boleto al bolsillo del trabajador), en materia de acciones para la defensa del salario la paciencia del afiliado no es la misma. Por 183 pesos que no fueron al básico, parte del acuerdo paritario del año pasado, estalló la conflictividad sindical. Presuntamente, Salerno firmó su aplicación al “sueldo conformado cuando Peñaloza lo llevaba al “básico presentismo”. La migaja salarial, teniendo en cuenta el salario de un chofer, se desvalorizaba al dividirse en 4 ítems y no es dos como la administración pasada.
Es probable que Peñaloza haya fogoneado aquel conflicto, como acusó Salerno en su momento. La paritaria sin sorpresas que llegó después generó más insatisfacción. El 40 por ciento de aumento recién se logra de enero a julio del año que viene. Si bien la actual conducción poco tiene que ver con la tratativa encabezada por UTA Nacional, es responsabilidad de Salerno la disparada de un conflicto que se traduce en el paro anunciado para la jornada.
Fuentes informadas ajenas al gremio, aseguraron que el titular de UTA quiere “borrar con el codo lo que escribió con la mano”.
(Sigue en página 12)El gremio solicita que se reconozca la antigüedad de cada chofer en el aumento salarial referido en todas sus incidencias, aumentando a 800 pesos el diferencial que ahora exige, presuntamente antes no contemplado en el acta rubricada por el exmecánico de Coniferal.
El paro anunciado obedecería a una necesidad de desdibujar la responsabilidad sindical en el acuerdo trabado con la Fetap. Una “desprolijidad” que de comprobarse, los “cuchillistas” -como se hacen llamar los hombres afines al exsecretario general- intentarán capitalizar para sembrar la discordia.
Los pronósticos se complican si se tiene en cuenta que Salerno gobierna la UTA con falta de apoyo. Las relaciones con su adjunto, Osvaldo Diani, no serían buenas. El escenario electoral envalentona a la UTA. Mestre no quiere conflictos y menos aún en el sistema de transporte, su carta de gestión. Quizás por esto los alfiles del intendente siguieron de cerca la negociación en la cartera laboral para desactivar un conflicto heredado, en el que nada tuvieron que ver.
Desde el Palacio 6 de Julio temen que la mala praxis de UTA active una bomba que prometa más de una explosión al crecer el descrédito de la capacidad de negociación de su representante máximo. Las elecciones municipales se acercan y un paro de transporte generaría el efecto contrario: si bien Mestre se embarcó en un shock de obra pública, el sistema de transporte renovado con unidades cero kilómetro es su gran apuesta a plebiscitar por los vecinos.