Última pulseada UPC-PRO en Villa Allende, previa a las PASO

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

0 ilustra macri y el lado oscuro de la luna[dc]J[/dc]ornada de enviados especiales en Villa Allende. Ciudad que el próximo domingo renueva autoridades municipales junto a otras cuatro más, pero que logra ofrecer mayor atractivo por la pugna que esconde entre dos presidenciables: José Manuel de la Sota y Mauricio Macri. El gobernador provincial y el jefe de gobierno porteño saben que un resultado favorable es bueno y necesario antes de las primarias abiertas, por más insignificante que sea su aporte en una carrera de esfera nacional.
Conservar el gobierno comunal para el peronismo o lograr el traspaso a un novel de la política con pantalla nacional, son motivos más que suficientes para que la precandidata a la vicepresidencia de la Nación por el PRO, Gabriela Michetti; y el jefe de campaña presidencial de De la Sota y gobernador electo de Unión por Córdoba, Juan Schiaretti, se dieran cita ayer en la localidad aledaña a la Capital.
Las coincidencias son significativas teniendo en cuenta el contexto: antes de las PASO del 9 de agosto nada puede contradecir la pregona de De la Sota que asegura que para un cordobés no hay nada mejor que otro, parafraseando su eslogan de campaña.
Revertir el resultado poco feliz en la ciudad de Córdoba de la elección provincial y sumar (o mejor, mantener) comunas y municipios, son objetivos de trabajo de Schiaretti y forman parte de la palabra empeñada entre dos dirigentes que se pasan la posta hace casi dos décadas. Por el lado del PRO, cualquier triunfo sirve para marcar la avanzada del proyecto porteño fuera de sus límites de influencia.
Y es posible que las necesidades más urgentes las detenten, sobre todo después del balotaje del domingo pasado, el partido identificado con el color amarillo. La estrategia del PRO se encuentra en el centro del debate y no se lograron los hitos que el macrismo esperaba plantar en Santa Fe y en Córdoba, de la mano de los radicales y juecistas, por ejemplo.
La visita de Michetti para respaldar la candidatura de Eduardo “El Gato” Romero quedó en segundo plano. Se esperaba que hablara sobre el ajustado triunfo de su partido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más que de las bondades del hombre que Macri tentó para pegar el salto del golf profesional a la política. Y fue de lo más autocrítica, para sorpresa de varios.
De todas maneras, el desembarco de la exvicejefa de gobierno porteño es una muestra de la apuesta fuerte que el macrismo realiza para el domingo. Operadores macristas intentan separar los tantos y consideran que la intensión de voto de Romero no se verá empañada por la situación que atraviesa el PRO en Capital Federal y los giros discursivos de Macri. Se agarran de sondeos de opinión de los más auspiciosos, no por eso palabra santa.
Los peronistas meten el dedo en la llaga y están dispuestos a aprovechar el momento de debilidad del macrismo. Precisamente fue De la Sota quien se encargó de ensalzar las presuntas contradicciones de su rival político. “Quedó confundido después de la derrota moral del domingo que se volvió kirchnerista de golpe”, ironizó el gobernador en los micrófonos de Cadena 3.
Schiaretti también estuvo en Villa Allende, entrada la tarde de ayer; aunque evitó meterse en el tema del día: el margen por el que se impuso Horacio Rodríguez Larreta. La moderación elegida no sorprende. Para octubre falta un tramo y el gobernador electo prefiere ahorrarse aquellas palabras que puedan traerle algún dolor de cabeza en el futuro.
No hay motivos para meter la mano en el barro. Y con esa consigna de baluarte, Schiaretti respaldó a Héctor Colombo que buscará su reelección el domingo que viene. Fue en un encuentro protagonizado por dirigentes del departamento Colón y empresarios.
Decíamos que el PRO tiene necesidad de imponer un “PRO puro” con posibilidad de hacer diferencia y aprovechar el nivel de conocimiento del candidato en todo el país para sobredimensionar el triunfo. No obstante, si el peronismo canta victoria, De la Sota tendrá una oportunidad más para tirar munición gruesa a su rival con el claro objetivo de secar el oasis que el expresidente de Boca Juniors encontró en Córdoba, bastión que comparte con Schiaretti desde hace 16 años y del que espera el mismo beneplácito en su carrera por llegar a Balcarce 50.