¿Macri se vuelve kirchnerista?

Por Gonzalo Neidal

2015-06-09_MACRI[dc]E[/dc]l domingo por la noche, apenas conocida la ajustada victoria de Horacio Rodríguez Larreta en la ciudad de Buenos Aires, Macri inició su campaña para las PASO y creyó necesario dar un discurso singular, anticipando algunos criterios para el caso de que él fuera elegido presidente.
Se pronunció por la continuidad en propiedad del estado de YPF y Aerolíneas Argentinas. También se expidió a favor de que sea el Anses quien siga administrando las jubilaciones. Respecto de la Asignación Universal por Hijo, se mostró a favor de su permanencia y continuidad.
El gobierno, a través de sus principales voces, incluidos Daniel Scioli y la propia Cristina, le salió al paso en tono de mofa, recordándole a Macri que él y su partido se habían opuesto oportunamente a las estatizaciones de la empresa aérea, de la compañía petrolera y de los fondos de pensión. La presidenta fue más allá: sugirió que Macri había llegado a la conclusión tardía, que se trataba de medidas exitosas que debían ser respaldadas. Los más exagerados hablan de un Macri “populista” y de un giro oportunista en la orientación ideológica y política del líder del PRO.

Tiempo de definiciones
Una hipótesis posible es que Macri, a la luz de los resultados de la Capital Federal, asaz ajustados, aunque no sólo por ello, haya percibido que una parte de la población valora especialmente las estatizaciones y la AUH y que, por eso, creyó conveniente mostrar un perfil de elemental racionalidad ante hechos consumados como lo son el paso a manos del estado de YPF, AA y las AFJP.
En tal sentido, no aparece como una contradicción el haberse opuesto a cada una de esas estatizaciones, en su momento, y ahora aceptar que se trata de algo sobre lo cual no resulta conveniente consumir energías políticas proponiendo su privatización, medida que tendría un alto contenido ideológico pero sería altamente trabajosa de implementar en los hechos. Por otra parte, Scioli está aliado a fuerzas políticas, como el radicalismo, que en su momento respaldaron las estatizaciones y aún conservan un fuerte tono en esa dirección.
En el caso de YPF ha sido el gobierno quien cambió sustancialmente su punto de vista. Del entusiasta apoyo a la privatización en los tiempos de Carlos Menem, pasó primero a la intención del abordaje a través del GrupoPetersen liderado por Enrique Eskenazi, lo que provocó una fuerte descapitalización de la empresa, a la que luego decidió estatizar.
Es verdad que Cristina, en este caso, no repitió la experiencia de Aerolíneas Argentinas, sino que puso a su frente a un equipo profesional altamente calificado que encabeza el Ingeniero Miguel Galuccio, que ha resultado hasta ahora impermeable a las influencias chapuceras al estilo Mariano Recalde.
Con las AFJP el caso fue distinto. El gobierno recibió fondos acumulados que ascendían a unos 30.000 millones de dólares al momento de la estatización (2008) y los utilizó en programas, subsidios y otras políticas con fines publicitarios y electorales. Si alguna vez se restablece la transparencia en los números públicos, finalmente sabremos qué fue de los fondos destinados al pago de las jubilaciones futuras.
En el caso de la Asignación Universal por Hijo, sería completamente ilógico pedir a cualquier candidato presidencial que proponga su levantamiento. Más allá de las objeciones de estilo, nadie come vidrio ni saca carné de desalmado privando a los necesitados de un dinero mensual que, aunque fuere modesto, es de gran importancia para los beneficiarios.

El debate importante
Es probable que Macri establezca su diferencia con Scioli a partir de temas que hoy son muchos más sustanciales que las estatizaciones de empresas y actividades.
En el orden económico, por ejemplo, están en un primer lugar en la agenda el déficit fiscal, la inflación, el retraso cambiario, las retenciones al sector agropecuario, el descalabro del INDEC. En el orden institucional y político, la independencia de la Justicia, la libertad de expresión, los alineamientos internacionales.
Por otra parte, Macri ya había señalado en otras ocasiones que se sentía identificado con las banderas justicialistas referidas a la justicia social. Estas definiciones parecen apuntar a avanzar no tanto sobre el potencial electorado de Scioli sino sobre el de Sergio Massa que se distancia de Cristina en muchos aspectos que no suelen incluir su perfil estatista, tan propio del peronismo.
Con un Scioli completamente abrazado al proyecto oficial y jugado a la continuidad explícita, prácticamente sin objeciones hacia el gobierno que heredaría, la tarea de Macri –en materia de definiciones- se alivia bastante. Probablemente le convendría poner todos los énfasis en los aspectos más irritativos de Cristina, en los agujeros más notables de sus políticas, lo cual pondría en aprietos a Scioli pues lo obligaría a atrincherarse en muchas posiciones que son francamente indefendibles.
Porque al kirchnerismo no lo definen tanto las estatizaciones de empresas (YPF, AA, AFJP) sino un estilo de gobierno que entroniza la mentira, la corrupción, el descaro, la prepotencia, el avance sobre los otros poderes. Si Scioli se abraza al proyecto en marcha, en algún momento deberá tomar distancia de esos dislates aunque por el momento parece pensar que su clientela electoral es inmune a la crítica a esos aspectos del gobierno kirchnerista.
Pronto sabremos si es, efectivamente, así.