La transición: PJ PASO a paso (intendencia de capital no preocupa)

2015-07-21_MERLO_SCHIARETTI_DELASOTA_web
Schiaretti, Merlo, De la Sota

Es vox populi en toda la dirigencia. El peronismo de Córdoba volvió a activar el pesado pero aceitado engranaje electoral, tras la reciente victoria del 5 de julio. Ya pasaron las elecciones para gobernador que vieron coronarse a Juan Schiaretti y Martín Llaryora (eso sí: por menos diferencia de la prevista) y de nuevo, los capitanes territoriales de los diferentes departamentos, en especial los jefes comunales, fueron convocados para arrastrar votos.
Ahora, la orden es trabajar para las PASO presidenciales de la misma manera que sucedió para los comicios de provinciales. Repetir e incrementar la movilización para lo que muchos señalan como la “despedida” local del principal jefe político que tuvo el movimiento en esta tierras durante las últimas décadas, José Manuel De la Sota, quien sueña todavía con sentarse en el Sillón de Rivadavia.
Y si algo ha adquirido el PJ local después de 16 años seguidos en el poder, es gimnasia proselitista. A apenas días de la coronación de Schiaretti, se constataron reuniones departamentales comandadas por Carlos Caserio -de las cuales bajaron ordenes para diligencias logísticas destinadas al 9 de agosto- que junto a la presencia del gobernador electo y su vice en varios mitines, ornamentan el intento de mantener bien activos a los hombres del interior, ese vasto territorio que se cuenta como el 60% del padrón total de Córdoba.
Claro que las PASO son de alcance nacional y que Córdoba contiene a una porción relativamente baja del total de electorales. Por eso, se dirá, ¿para qué una orden tan tajante del delasotismo si lo que puede hacer el PJ local no es del todo significativo en ese contexto? La respuesta a eso tiene que ver con la caída a pique de las intenciones de voto del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, quien competirá contra De la Sota: si hay alguna manera de que el cordobés le gane al tigrense es sí o sí sumando muchos votos de acá.
El otro interrogante sobre la situación tiene que ver con el por qué del aparente “acatamiento” de los jefes territoriales peronistas a trabajar fuerte para las PASO, siendo que un esfuerzo así, en principio, nada les aportaría a sus propios lugares, teniendo en cuenta que De la Sota parece haber decidió abrirse de la política local para jugar sus fichas nacionales y quizás, hasta en la política exterior (se especula también con un cargo de cancillería o embajada).
En este punto, hay que decirlo, la lealtad tiene que ver con otra cosa, con algo más práctico, más ligado a la economía, como es de prever en el PJ: Schiaretti perjura que cumplirá a rajatablas su parte del pacto con De la Sota (este lo ungió candidato provincial y no jugó para atrás) y entonces, siendo el próximo dueño de la lapicera que firma cheques para obras, los compromete a activar para el 9 de agosto. Ese es el pacto, así se cumple.

Intendencia relegada
En ese pacto dejó afuera a Olga Riutort, a pesar de que en los últimos tiempos había mantenido una buena relación con Schiaretti. De la Sota fue intransigente con todo intento ajeno por hacerla candidata a intendente de Unión por Córdoba. Más aun cuando, luego de una señales de acercamiento entre ellos, la edil decidió apoyar la campaña nacional de Sergio Massa, algo que – dicen altísimas fuentes del Panal – molestó tanto a su ex marido que terminó por cerrarle definitivamente su “repatriación” al peronismo.
Ahí fue apareció Esteban Dómina, el ahora postulante a jefe comunal de esta capital por el Pj oficial. Sí, sí, recuérdese: Caserio lo presentó una semana después de que Riutort dijo que apoyaría a Massa.
Volviendo al presente, lo que queríamos apuntar, la novedad, tiene relación con Dómina justamente, lo complica. La orden de De la Sota y Schiaretti puertas adentro del PJ es ocupar y preocupar a todos los dirigentes peronistas de capital para que movilicen en las PASO, inclusive si esa acción agota un poco el ímpetu para las municipales, que son en septiembre. Léase de otra manera: al igual que en las últimas 3 oportunidades, los comicios para intendente serán absolutamente secundarios para la cúpula del peronismo oficial.
Léase de otra manera más: por eso está Tomás Méndez en cancha. Un aparente captor del voto antimestre que de otra manera iría a Riutort.