El ECO cordobés del debate macrista

DYN633.JPGEl partido que lidera Mauricio Macri quedó sumergido de lleno en una polémica sobre la dirección de su campaña nacional. La ínfima diferencia que obtuvo su delfín, Horacio Rodriguez Larreta, sobre el candidato de ECO, Martín Lousteau, fue un impacto importante en la táctica vigente hasta el momento.
El primer reflejo tuvo lugar en el propio “festejo” del PRO apenas conocida la tendencia que los consagraba triunfadores por escasos 3 puntos. Cuando le tocó a Macri el uso de la palabra se encargó de ratificar algunas de las políticas del gobierno nacional. Estas declaraciones fueron interpretadas como una señal de giro en la línea que venía manteniendo hasta el momento.
En el día de ayer, Gabriela Michetti hizo las veces de exégeta de su compañero de fórmula. “Viven diciéndole a la gente que vamos a hacer determinadas cosas que asustan y le dan temor a la gente. Por eso, Mauricio quiso dejar asentado el domingo que somos un partido político, un espacio político que tiene en claro el rol del Estado, que es importantísimo para sacar a Argentina adelante, en el sentido de una nación que tiene que tener un lugar en el mundo muy distinto al que tiene hoy”, sostuvo la candidata a vicepresidente del PRO durante su visita a nuestra provincia.
En el comando macrista se interpretó el pobre resultado como una señal de alerta. Que un socio político en lo nacional como Lousteau haya sido capaz de representar un espacio tan amplio del electorado capitalino habla de una resistencia al mensaje del líder del PRO. Esta lectura se confirma si se tiene en cuenta la clara intención que mostró este partido en nacionalizar la elección de jefe de gobierno.
Paradójicamente, los primeros tropiezos de lo que se conoció como la estrategia del “PRO puro” tienen un primer antecedente en la propia nominación de Michetti como segundo término de la fórmula presidencial. En ese momento, los enrolados en esta idea fogoneaban al joven “duranbarbista” Marcos Peña para ese espacio. La opción por la senadora tuvo sus fundamentos en el fracaso de Miguel del Sel en la elección santafesina y en lo que, en ese entonces, era una incipiente inquietud por la elección de la ciudad de Buenos Aires.
La postulante a la vicepresidencia reconoció en el día de ayer que los resultados del último domingo sorprendieron a la cúpula macrista y que tendrán el análisis pertinente. Al mismo tiempo relativizó los dichos de Macri. “De ahí a que estamos cerca del discurso kirchnerista por decir que no vamos a cambiar la línea de hoy dado que sería otra mala imagen para el país en el mundo, eso no significa que tengamos que ver algo con el Gobierno nacional”, sostuvo.
La primera conclusión que vislumbran los operadores del PRO es que podría existir cierto recelo en relación a su eventual gestión de gobierno. Según esta interpretación, algunos sectores del electorado podrían desconfiar de la orientación de las políticas que se implementarían. Gabriela Michetti se ocupó de abordar este fenómeno que los referentes macristas denominan crípticamente “miedo al cambio”.
“Los argentinos tenemos que vivir muchísimo mejor que hoy. Para eso, el Estado tiene una entidad esencial para que esas cosas cambien, para que la educación y la salud mejoren, para que los argentinos con menos recursos tengan trabajos dignos y para que las inversiones vengan”, dijo la senadora en plan de desmontar lo que definió como una campaña del kirchnerismo para atemorizar al electorado. “Lo que hizo Mauricio el domingo pasado fue taparles la boca a los que quieren asustar a la gente”, completó en el mismo sentido.
Por otro lado, en los últimos días se conocieron algunas declaraciones críticas hacia la estrategia de la “pureza étnica” macrista por parte de los socios de la coalición Cambiemos. Tanto Elisa Carrió como Ernesto Sanz se mostraron satisfechos por la elección de Lousteau, a quien apoyaron, al mismo tiempo que señalaron diferencias con el PRO. Ambos vienen acumulando malestar con la actitud de distancia del candidato del PRO y la lectura de sus asesores que consideran que la visibilización de la alianza debilita sus chances electorales.
Justamente, la elección de Villa Allende puede ser la última chance de los enrolados en el sector “pura cepa” del PRO. En esta localidad, los macristas rechazaron un entendimiento con la UCR debido a que su bendecido perdió la interna del centenario partido. Un triunfo del Gato Romero quizás se transforme en una victoria del sector, mientras que una derrota puede significar su debacle definitiva.