Resultados que dejan abiertas las tres boletas para la Intendencia

Por Gabriel Osman
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La Triple Alianza terminó haciendo una elección mejor de lo que vaticinaban muchas encuestas. Tan expectable fue el resultado que pareciera poner en evidencia que si hubiera optimizado sus posibilidades, debería haber, por lo menos, empardado el porcentaje con que terminó la dupla Juan Schiaretti – Martín Llaryora.
No fue así y, en distinto grado, los tres socios son responsables de que no alcanzara. En especial Juez, autor de la tesis que el mismo instaló en Córdoba desde hace una década, consistente en que la manera de ponerle fin a la “cleptocracia peronista” –son sus palabras- era una lianza electoral con el radicalismo. La posibilidad se dio ahora –mejorada inclusive con un tercer socio en ascenso como el PRO- y el pronóstico fue desmentido de la manera más increíble: su autor fue el principal responsable de refutarse a sí mismo.
En 2007, cuando arañó una victoria y no le alcanzó por poco, su descargo consistió en que el infierno fueron los otros: el peronismo ganador, por su teoría jamás verificada de fraude, y la UCR, por complicidad funcional con el oficialismo en el poder que, según su teoría conspirativa, había sobornado a su candidato, Mario Negri, con $ 7 millones para que no cerrara un acuerdo con él.
Daniel Juez mordió anoche declaraciones que repiten los dichos del senador nacional, pero proferidos antes de las elecciones. Son palabras de alguien que ha vivido políticamente prendido a los fundillos de su hermano. Daniel atrasa, empezando por lo primero. Y tampoco es el que deslumbra de los mellizos: aún no ha registrado que su hermano puede sumarse sin tribulación alguna a una candidatura que está a la izquierda del espectro electoral (Hermes Binner, 2011) y en las presidenciales siguientes, a la derecha más nítida que tiene hoy la oferta electoral (Mauricio Macri).
El que importa de los dos Juez, el senador, ha denostado a Ramón Mestre durante la campaña electoral hasta que la veda se lo impidió, y prometido, al mismo tiempo, que apoyará a Olga Riutort en las municipales convocadas para el 13 de septiembre, con candidatos a concejal de hombres de su entorno inmediato en la lista de la otrora primera dama. Pero ahora, los números obtenidos por la Triple Alianza en Capital, lo llevarán muy probablemente a repasar esta adhesión y también los adjetivos que utilizó contra el actual intendente de Córdoba, que aspira a su reelección.
Lo empujarán las circunstancias y el propio arquitecto de la entente, Mauricio Macri, que razonablemente ha de calcular que replicar la Triple Alianza en esas elecciones, le permitiría cantar victoria en las dos principales ciudades del país. Córdoba es una ciudad-Estado similar, en escala, a Buenos Aires y, de hecho, un distrito con un electorado más grande que poco menos de la mitad de las provincias argentinas.
Aunque Juez puede acreditarse ese diferencial capitalino, también tiene derecho a hacerlo Ramón Mestre, con el año de cierre de su mandato más dinámico, con obras de infraestructura en la escala de posibilidades que tiene un municipio empeñado con su nómina de empleados. También puede reivindicarlo el PRO, genéticamente urbano pese a las naturales adhesiones en el interior profundo cordobés, la pampa sojera expoliada por las retenciones y en la jornada de ayer esquiva con el macrismo porque, en esta emergencia, está bien contenida por Unión por Córdoba.
Estos posibles cálculos macristas y cavilaciones juecistas ponen a la boleta de Mestre-Lábaque en situación de eventual rediseño. Con justeza, los resultados dejarán en esta condición a las tres principales ofertas que competirán el 13 de septiembre. Empezando por el peronismo, que ahora tiene un escenario provincial con un gobernador en funciones y jugando en las presidenciales, y un gobernador electo.
Es una cohabitación no activa a los efectos del epílogo de la administración delasotista, pero Schiaretti sí tendría opiniones vinculantes con el armado en Capital. Además, Esteban Dómina sabe que no tiene posibilidades de competir por la Municipalidad sin el visado de gobernador electo. En consonancia con esta certidumbre, Natalia de la Sota, hija del gobernador, está dispuesta a bajarse de la fórmula si esto mejora las chances. Y Schiaretti -que también hizo su tributo con su esposa, Alejandra Vigo, al declinar ésta su candidatura a legisladora departamental para contener sin internas a Eduardo Barrionuevo- lo sabe.
Es obvio que si se conmueven dos de las tres ofertas electorales con posibilidades el 13 de septiembre, la tercera, la que capitanea Olga Riutort, también deberá temblar y repensar su estructura societaria. De arranque, las cavilaciones del juecismo pueden terminar dañando sus posibilidades. Este mezclar los naipes y dar de nuevo son directa consecuencia de la buena performance, en Capital, de la Triple Alianza.