Crecimiento K por debajo de la expectativa (instalada por Accastello)

Por Juan Pablo Carranza
jpcarranza@diarioalfil.com.ar

p04-1[dc]L[/dc]as expectativas triunfalistas que depositó Eduardo Accastello durante el cierre de campaña no tuvieron su correlato con el resultado de ayer. El cómodo tercer lugar que consiguió el candidato de Córdoba Podemos tiró por la borda los vaticinios de la mayoría de las encuestas que lo señalaban pisándole los talones al candidato de la Triple Alianza, Oscar Aguad.
Obviamente esta brecha entre las proyecciones previas y los porcentajes decepcionó en parte al kirchnerismo local, que debutaba en una elección provincial. No obstante, en comparación con las elecciones legislativas del 2013, los números indican un crecimiento de más de 3 puntos para la vertiente K doméstica. En esta, su segunda campaña bajo un mismo paraguas y con la bendición de la Casa Rosada, logró consolidar un tercer puesto, más allá del entusiasmo exagerado que ostentó en los días previos a la elección el villamariense.
La incursión de Cacho Buenaventura no redundó en frutos porcentuales considerables: apenas un puñado de puntos por encima del 15,25% que conquistó Carolina Scotto en el 2013. La publicidad que brindó lateralmente el humorista fue, en todo caso, una inversión a futuro.

Si los resultados se hubieran acomodado más a las proyecciones que abonaron desde Córdoba Podemos, el intendente de Villa María podría reclamar un grado mayor de ascendencia sobre el universo “nac & pop”; inclusive podría haberle significado poder de veto sobre la prenda que le falta definir: el candidato a intendente capitalino.
Consecuentemente las acciones de Daniel Giacomino -de buena relación con Daniel Scioli y no tanta con Accastello- para competir nuevamente por el Palacio 6 tienden al alza en el mercado de valores K.

En diciembre, el kirchnerismo debutará con un bloque legislativo originario de conformación heterogénea. Hoy esgrime un puñado disperso de legisladores que accedieron a la Unicameral vía UPC o el FC.
Habrá que ver entonces quién llevará la batuta de esta bancada. En principio ninguno de los primeros nombres puede relucir un CV que lo posicione naturalmente en ese lugar. Mientras algunos acreditan una fe inquebrantable en el modelo, otros cuentan con experiencia legislativa o de gestión. Martín Fresneda, Liliana Montero y Nora Bedano son nombres que gravitan para llevar la voz K en la Legislatura. La conducción y la contención asoman como los primeros desafíos de este futuro bloque.
Por lo pronto Accastello ya dio algunas certezas sobre el rumbo que tomará el kirchnerismo en el recinto. “Nosotros no somos oposición”, señaló el candidato desde el atril de su búnker. Un gesto a tener en cuenta para la gobernabilidad del próximo gobierno.

En el horizonte de la política provincial amanece el recambio generacional. Desde su incidencia como dirigente territorial, Accastello siempre reivindicó su condición peronista y es lógico que esté atento a las futuras contingencias del PJ provincial. Su gestión en Villa María le valió un lugar en el primer gabinete de José Manuel de la Sota, surgiendo a la política antes de que el kirchnerismo irrumpiera en la política nacional.
Accastello siempre mantuvo buen diálogo con el gobernador. Incluso tentó a Adriana Nazario, para que lo acompañase en la fórmula por la Gobernación, pero no prosperó. Un dato: durante la campaña, el intendente de Villa María se cuidó de apuntar contra De la Sota. Anoche el mandatario tuvo un gesto positivo para con él en su discurso.
Las distintas versiones del peronismo están atentos a la era posdelasotista –que incluye también a los contemporáneos del gobernador- y palpitan el escenario 2019 como el desenlace de los próximo 4 años.

La figura de Accastello –previo señalamiento de la Casa Rosada- logró encolumnar por segunda vez a las tribus K. La calidad de esta amalgama se pondrá en juego una vez que culmine el año hiperelectoral. El peso y la injerencia de los caciques, también.

Accastello tributará con este resultado a Daniel Scioli. En una provincia siempre refractaria al kirchnerismo, el candidato del FpV contará ahora con un estribo más alto desde donde encarar su campaña presidencial. Una ofrenda que espera ser atendida luego del 10 diciembre, que previamente deberá sortear los capítulos de agosto, octubre y un posible ballotage.
El 34% que logró Cristina Fernández cuatro años atrás no es extrapolable a la próxima elección nacional y eso Scioli lo sabe. Esta vez José Manuel de la Sota no buscaría congraciarse con la Casa Rosada. Bajar la lista de legisladores es ahora más difícil, por más que no sea él quien esté al frente de la boleta después del 9 de agosto. De todas formas el peronismo siempre tiende a reposcionarse detrás del poder.

El resultado abre un abanico de interrogantes al interior del kirchnerismo vernáculo: ¿Cuál será el grado de ascendencia que tenga Accastello en el kirchnerismo local? ¿Quién será el candidato a intendente? ¿Cómo se organizarán los caciques? ¿Cómo se reestructura la relación de fuerzas entre las tribus K? ¿Cuál será el destino político de Cacho Buenaventura?
En los próximos días la literatura periodística se ocupara de estas preguntas y otras más. Córdoba Podemos generó sobreexpectativas durante el cierre de campaña que fueron refutadas con los resultados de ayer. Las valoraciones posteriores también se medirán en función de estas perspectivas.