El cambio que no es: continuidad de los oficialismos locales

alfil06-07.inddUna década y media atrás, los ciudadanos de todo el país salieron a las calles a reclamar un cambio radical bajo la consigna “que se vayan todos”; hoy, son los mismos partidos los que proponen el cambio, que parece ser el discurso que los votantes quieren escuchar, pero no el que quieren materializar.
Los primeros seis meses del 2015 concluyen con 184 municipios y comunas con sus intendentes y jefes comunales que los gobernarán durante el período 2015-2019 ya definidos. Los comicios ya realizados se repartieron por los 25 departamentos del interior provincial, exceptuando solo la Capital, que tendrá su oportunidad el próximo 13 de septiembre.
La mayoría de las localidades los eligieron concurriendo a las urnas, pero en casi 40 localidades (poco más de 2 de cada 10 de las que ya designaron autoridades) las fuerzas gobernantes fueron las únicas que presentaron listas de candidatos, por lo que fueron proclamados automáticamente por la Justicia Electoral. Esto incluye a 28 localidades que habían programado elegir sus nuevos mandatarios locales en simultáneo con la elección de gobernador del próximo domingo, y que no necesitarán realizarlo.
De las 184 localidades, solo 26 han optado por elegir a un espacio político distinto a aquel que ya estaba en el poder, lo que representa solo a 3 de cada 20 poblaciones. Además, en la mitad (12) de los departamentos, todas las localidades que ya definieron sus próximos gobiernos locales lo hicieron por la misma fuerza que ya gobierna la localidad.
Asimismo, en los 13 departamentos donde sí ha habido enroques de fuerzas, los cambios han sido escasos, con un promedio de solo 1 localidad de cada 5 cambiando el partido político de su mandatario. En solo 4 departamentos la proporción de cambio de fuerza política ha sido mayor al 20%.
En el departamento San Justo, Unión por Córdoba ganó 4 localidades que no gobernaba, con lo que la tasa de recambio se ubicó en el 22%. En General San Martín y General Roca, la proporción de localidades cuyos gobiernos cambiaron de signo político se encuentra en el 38%. En el primero de ellos, el radicalismo recuperó las localidades de La Laguna (en alianza con el PRO) y La Palestina, mientras que un frente vecinalista conquistó la Intendencia de Arroyo Algodón; en el segundo, el radicalismo triunfó en Italó y Jovita, mientras que no pudo mantener el gobierno de Villa Valeria. Solo en el departamento San Alberto la mitad de las localidades (2 de 4) cambiaron de partido en su gobierno: Ambul y San Pedro.
La tendencia a mantener el status quo político de los votantes cordobeses contrasta con el intenso uso que los principales partidos le dan en nuestra provincia al término “cambio”. Más allá de la tradicional utilización de la idea de “necesidad de alternancia” por parte de la oposición (intensificada en esta oportunidad por un marcado discurso en el escenario nacional), el mismo oficialismo de Unión por Córdoba ha decidido utilizarlo en su slogan “Una fórmula de gobierno para el mejor cambio”.
A pocos días de que los cordobeses tengamos la oportunidad de definir quién será el próximo gobernador, el análisis de la conducta que ha tenido una porción significativa de nuestros coprovincianos podría esconder la clave para vislumbrar qué elegiremos en las urnas el próximo domingo.

DEPARTAMENTOS

SIN CAMBIO DE SIGNO POLÍTICO EN SUS LOCALIDADES
Calamuchita Río Seco
Ischilín San Javier
Minas Santa María
Punilla Santa Rosa
R. Sáenz Peña Sobremonte
Río Primero Tulumba

CON TASA DE CAMBIO BAJA (<20%)
Cruz del Eje Río Segundo
Colón Tercero Arriba
Juárez Celman Totoral
Marcos Juárez Unión
Río Cuarto

CON TASA DE CAMBIO MEDIA (>20% y <50%)
San Alberto San Martín
General Roca San Justo