El Rubicón del 5 de julio

Por Marcos Duarte
mduarte@diarioalfil.com.ar

0 ilustra julio macri cesar en el rio rubicon.[dc]L[/dc]os candidatos a presidente encaran una semana clave. Si bien las elecciones provinciales no pueden extrapolarse matemáticamente a nivel general, arrojan conclusiones sobre las articulaciones que viene desarrollando cada alianza.
El polémico proceso electoral santafesino tuvo sus efectos en cada uno de los espacios que compiten por la presidencia de la nación. La alianza provincial entre el socialismo y el radicalismo logró mantener el poder por una minúscula diferencia.
El PRO, si bien logró una buena performance, resignó la única chance de obtener un triunfo provincial concurriendo con candidatos propios y sin alianzas con otros partidos por fuera de la ciudad de Buenos Aires. Macri pudo festejar prudentemente en Mendoza, aunque su apoyo tenía carácter casi testimonial ya que la coalición triunfante es hegemonizada por el radicalismo.
Esta combinación de resultados constituyó un golpe duro para el ala purista del macrismo. En los días que siguieron al berenjenal santafesino se exhibieron las consecuencias. La fórmula bonaerense tuvo que reformularse aceptando las exigencias de la UCR. Los armadores del PRO tuvieron que bajar a su candidato a vicegobernador proclamado, Cristian Ritondo, para ubicar al radical Daniel Salvador.
Con estos antecedentes inmediatos, los comicios que se desarrollarán el próximo fin de semana adquieren para Mauricio Macri una importancia crucial. Se juega todas sus fichas a evitar que su candidato Horacio Rodríguez Larreta tenga que definir la jefatura de gobierno porteña en un balotaje de final incierto. La elección en su distrito puede ser una bisagra en su campaña nacional.
En Córdoba también se juega mucho de su liderazgo. Si bien Oscar Aguad representa oficialmente a la UCR, Macri tuvo un protagonismo excluyente en su entronización como candidato a gobernador. La campaña también estuvo a cargo de su equipo y se respetó el estilo que impuso desde su comando central. Un resultado decepcionante lo tendrá como principal objetivo de las críticas.
En La Rioja se reproduce el escenario mendocino. El radical Julio Martínez logró contener a todas las expresiones opositoras al PJ kirchnerista, de hecho el vicegobernador es un referente enrolado con el massismo. Un triunfo, que sería histórico, reforzaría la posición de quienes sostenían la estrategia de contención y consideran que los aliados al PRO deben tener mayor protagonismo.
Para los precandidatos de UNA también es central la jornada del 5. José Manuel de la Sota espera demostrar su predominio en Córdoba e impulsar a partir de ese momento su campaña interna. Si Juan Schiaretti obtiene una diferencia amplia, el peronismo cordobés se encolumnará en pleno detrás del gobernador con más tranquilidad.
En el marco de la primaria abierta con Sergio Massa, se programaron tres debates públicos. En los dos que restan, De la Sota podrá exhibir un triunfo contundente en el caso de obtenerlo. Por otro lado, derrotar al candidato bendecido por Mauricio Macri también sería una buena carta de presentación en la disputa por el electorado opositor.
Daniel Scioli afronta una jornada electoral poco favorable. La única victoria que el Frente para la Victoria podría capitalizar es la de la provincia de La Rioja, aunque una buena performance de Eduardo Accastello en Córdoba le daría impulso en uno de los distritos más difíciles para el oficialismo. Por otro lado, afianzaría el fenómeno de la “sciolización” de los postulantes provinciales del peronismo kirchnerista con los que pretende construir la base de apoyo de un eventual gobierno.
Por todo esto, esta semana no solo se juegan tres elecciones locales. Los resultados que obtengan serán muy importantes para la carrera de postas hacia la Rosada. Lo único seguro es que el 6 de julio se abrirá otra etapa en la pelea.